En este diario colectivo varias voces irán compartiendo incidencias, sucesos, acasos, apuntes de una fecha específica. Son extractos de vida para acompañar el encierro.
De niña llevé un diario por algo así como un año. Escribía supongo para navegar mejor la separación de mis papás, pero también para contar que un niño en mi clase de natación se había echado un clavado sin fijarse y casi me ahoga o que mi abuelito había aceptado repasar mis palabras de ortografía con un juego inventado con el piso de su despacho como tablero. Escribía porque amaba los libros; pensaba que quería ser escritora y había que practicar.
Me imagino que en algún punto tuve mucha tarea o hacía demasiadas actividades en la tarde porque solté ese hábito por muchos años. Escribía de vez en cuando si sucedía algo verdaderamente importante. Cuando papá murió, me dio una temporada por escribirle cartas todos los días y aunque tenía ya 15 años, mis reportes diarios intercalaban preguntas ridículas y desesperadas sobre la vida en el cielo.
Casi una década después, cuando me mudé para la maestría, todos los domingos dedicaba 5 horas a hacer un semanario, a documentar el día a día de vivir sola, lejos y andar leyendo de museología. Vivía en una ciudad en los Midlands no particularmente especial. Atesoraba muchísimo ese tiempo que le dedicaba a decidir qué valía la pena guardar de la semana.
Al inicio de la pandemia, recuerdo que mi mamá me dijo que por qué no escribía un diario. Descarté su idea de inmediato. En ese momento, sentía que esto no duraría tanto tiempo y además tenía demasiadas cosas que hacer adaptándome a dar clases en línea. En la escuela aún no teníamos horarios y se sentía que trabajaba todo el día. Una parte de mí estaba muy asustada y se negaba a admitir que la pandemia era uno de esos sucesos verdaderamente importantes.
Los meses pasan y esto no se acaba. Hoy es mi último sábado de vacaciones. El lunes comienzan los preparativos para el inicio del ciclo escolar. Para ayer, mi tesis de una segunda maestría que hice acá debería de estar escrita al menos a la mitad. Ese pendiente que avanza a cuentagotas y la abundancia de videollamadas me conecta con la experiencia de la otra maestría, de la otra tesis, de los cielos ingleses —siempre tan nublados—, de estar lejos.

Ilustración: Estelí Meza
Mientras mudarme para allá ese año fue una decisión consciente y una inversión de tiempo intencional, la pandemia se siente más como un desalojo forzado de la vida normal. En muchos sentidos, también implica colectivamente vivir en otra parte. En los días que no son tan buenos, que se desbordan con la frustración, la tristeza o la preocupación, algo que me cuesta procesar de esta mudanza es la manera en la que el tiempo se escapa de las manos, todos los días que se pierden esperando.
Así como a ratos parece que se diluye el tiempo, en otros momentos siento que la pandemia hace con el tiempo origami. Uno de esos dobleces ha permitido que en la misma casa mi mamá, mi hermana y yo hagamos simultáneamente nuestro trabajo. Mi mamá también es maestra y es raro verla dar clase. Habían pasado quizás 20 años que no iba con ella al trabajo. A ella y a mi hermana les ha tocado que yo practique en voz alta alguna vez mi clase, pero nunca presenciarla. A mi pobre hermana que no es maestra tanto hablar de nuestra parte la tiene harta.
Mis vecinos tienen 5 y 9 años. Muy al inicio de la pandemia, un día vinieron a tocar a la casa para preguntar si quería ser su maestra. Cuando las clases en línea comenzaron ya en forma no se podía, pero esos primeros días de ir a leer, hacer tarea y jugar con ellos estrecharon un vínculo que antes no existía. Ahora en vacaciones tres días a la semana estoy con ellos un par de horas. El tiempo se dobla porque usamos libros, juegos de mesa, crayolas que eran mías cuando era niña. Hemos leído Clifford, capítulos salteados de la serie The Magic Treehouse, jugado 1-2-3 calabaza, Stop, armado lego. El jardín entero lo hemos convertido en otra parte. Una banquita de piedra es un autobús, una esquina un elevador. Hace mucho que no sostenía tanto tiempo que todo se vuelve lo que quieras con tan sólo nombrarlo.
El tiempo también se ha doblado para otorgarle cotidianeidad a varias amistades que ya no frecuentaba tanto. La pandemia en cierto modo las ha vuelto más del diario. Si puedo, prefiero hablar por teléfono: mi cerebro descansa de esa escisión del cuerpo que se da en la videollamada y me acuerdo de las horas que pasaba hablando así cuando ya me sentía grande en la primaria alta.
No puedo contar mucho más de mi origami temporal porque las palabras se acaban. Claro que omití dobleces más dolorosos, más arrugados, más absurdos que también hace la pandemia. Sin embargo, ahorita en medio de la tormenta, como cada sábado, espero con ansias e ilusión el domingo. En esta vida en otra parte, es el único día que tengo besos.
Paulina Morales
17 de julio, 2020
Alexandra Délano Alonso
16 de julio, 2020
Sandra Lorenzano
15 de julio, 2020
Anaïs Lazerges
14 de julio, 2020
Camila Ordorica
13 de julio, 2020
Valeria Sánchez Michel
12 de julio, 2020
Mario Arriagada Cuadriello
11 de julio, 2020
Modesta Suárez
10 de julio, 2020
Camilo Rodríguez
9 de julio, 2020
Rebecca Leal Singer
8 de julio, 2020
Camila Medina Mora
7 de julio, 2020
Guillermo Fajardo
5 de julio, 2020
María José Rodilla
4 de julio, 2020
Lorena Migoya Mastretta
3 de julio, 2020
Álvaro Ruiz Abreu
2 de julio, 2020
Sandra Aguilar Gómez
1 de julio, 2020
Horacio Cano Vargas
30 de junio, 2020
Nicolás Ruiz Berruecos
29 de junio, 2020
Natalia Beristain
28 de junio, 2020
Alejandra Márquez Abella
26 de junio, 2020
Verónica Mastretta
25 de junio, 2020
Sofía Rulloni
24 de junio, 2020
Sergio Mastretta
23 de junio, 2020
Nicolás Celis
22 de junio, 2020
Regina Blandón Marrón
20 de junio, 2020
Antonio Saborit
19 de junio, 2020
Tania Ruiz Montalvo
18 de junio, 2020
Caroline Tracey
17 de junio, 2020
Ricardo Alvarado Andalón
16 de junio, 2020
Ana Lucía Guerrero
15 de junio, 2020
José Manuel Velasco
14 de junio, 2020
Mercedes Aguilar Soto
13 de junio, 2020
Margarito Cuéllar
12 de junio, 2020
José Ignacio Lanzagorta García
11 de junio, 2020
Mary Carmen Sánchez Ambriz
10 de junio, 2020
Jennifer Clement
9 de junio, 2020
Felipe Aguilar
8 de junio, 2020
Luisa del Rosario Aguilar Ruz
7 de junio, 2020
Luis Javier Plata Rosas
6 de junio, 2020
Lilian Chapa Koloffon
5 de junio, 2020
José Antonio Aguilar Rivera
4 de junio, 2020
Alma Maldonado-Maldonado
3 de junio, 2020
Latife Salame Khouri
1 de junio, 2020
Carlos Eduardo López Cafaggi
31 de mayo, 2020
Yolanda Soler Onís
28 de mayo, 2020
Luis Miguel Aguilar
27 de mayo, 2020
Sofía Ramírez Aguilar
25 de mayo, 2020
Catalina Aguilar Mastretta
24 de mayo, 2020
Sergio Ramírez
23 de mayo, 2020
Valeria Villalobos Guízar
22 de mayo, 2020
Ariel Rodríguez Kuri
21 de mayo, 2020
Raúl Bravo Aduna
20 de mayo, 2020
Rafael Pérez Gay
16 de mayo, 2020
Hernán Bravo Varela
15 de mayo, 2020
Esther Charabati
14 de mayo, 2020
Mateo Aguilar Mastretta
13 de mayo, 2020
Teresa Zerón-Medina Laris
12 de mayo, 2020
José Woldenberg
11 de mayo, 2020
Melissa Cassab
10 de mayo, 2020
Guillermo Fadanelli
9 de mayo, 2020
Delia Juárez G.
8 de mayo, 2020
Nicolás Medina Mora
7 de mayo, 2020
Natalia Mendoza
6 de mayo, 2020
Juan Pablo García Moreno
4 de mayo, 2020
Esteban Illades
3 de mayo, 2020
Daniela Tarazona
2 de mayo, 2020
Álvaro Ruiz Rodilla
1 de mayo, 2020
Kathya Millares
30 de abril, 2020
Arnoldo Kraus
29 de abril, 2020
Soledad Loaeza
28 de abril, 2020
Héctor Aguilar Camín
27 de abril, 2020
Andrea Januta
26 de abril, 2020
Ronaldo González Valdés
25 de abril, 2020
Ana Sofía Rodríguez Everaert
23 de abril, 2020
Ángeles Mastretta