Covidiario
28 de abril, 2020

En este diario colectivo varias voces irán compartiendo incidencias, sucesos, acasos, apuntes de una fecha específica. Son extractos de vida para acompañar el encierro.

El confinamiento tiene algo de noche blanca, de tiempo detenido. Despierto a las cuatro de la mañana y es buen momento de ver una película en el iPad. Despierto a las once del día y es buen momento para desayunar.

Hoy, a las once de la mañana, ha sido la junta editorial a distancia de la revista. El tiempo encuentra un borde, un orden.

Vuelve luego a su ocio, y al mío. Deambulo por ese tiempo informe con dispersión admirable.

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Visito libros y modas de los años sesenta. Me he perdido estos días faltos de forma en la escritura de lo que quizá será una novela cuando el tiempo vuelva.

Por lo pronto es sólo una alucinación.

Ilustración: Kathia Recio

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Pienso escribir esto:

Son los años sesenta, antes del 68. Los habitantes de una casa de huéspedes en la colonia Condesa de la ciudad van a la Plaza Garibaldi. De ahí van a la Arena Coliseo. En la Arena Coliseo se les cruzan las sombras de los boxeadores José Medel y el Toluco López, dos extremos del alma de México.

De la Coliseo, los amigos caminan a Catedral, donde un incendio reciente se ha llevado el Coro y el Altar del Perdón.

Bajan luego por las calles de Madero, desiertas y oscuras, hasta un bar mítico, el Manolo’s, donde no los dejan entrar, luego rumbo a otro bar mítico, el Catacumbas, donde no les aceptan un reloj, luego hacia una pulquería mítica, donde les venden alcohol como quien vende provisiones para lo que les espera:cruzar la colonia Doctores.

Caminan a la colonia Doctores.

En una esquina de las calles fúnebres y forajidas de la colonia Doctores, los salva de una emboscada la aparición misteriosa de una madam y un policía.

Siguen hacia la colonia Roma, recuerdan un asesinato, celebran un cine, cantan por las calles una canción y les prenden tres ventanas.
Cuando llegan a la Condesa ha amanecido, todos están ebrios y exhaustos, salvo uno, que todavía tiene el reloj y quiere dispendiarlo en un último trago.

Lo abandonan. Él sigue solo hacia su trago diciendo:

—El tiempo es hoy.

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La palabra hoy está puesta en reserva por el confinamiento de estos días. Flota sin trama en el tiempo detenido.

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No leo libros estos días, leo fragmentos: Montaigne, el ensayo sobre las costumbres. Stephen Kotkin: Stalin. José Agustín: De perfil. Jorge Ibargüengoitia: Los relámpagos de agosto. Carlos Monsiváis, la semblanza de Novo en Amor perdido. Herman Hesse: el prólogo de El Lobo estepario. Knut Hamsun: Victoria. Sergio Pitol: "Vindicación de la hipnosis” en El arte de la fuga. Salvador Novo: “Desde el avión” en México (1949). Louis Pauwels: prólogo y pasajes delirantes de El retorno de los brujos. Ariel Rodríguez Kuri: Museo del universo, el capítulo dedicado al incendio en Catedral.

Veo que la única constante de esto es que el confinamiento me lleva, tiempo sin tiempo, a los años sesenta, que son el escenario de mi alucinación.

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Series: empecé a ver Fauda y The ABC Crimes. Voy en la tercera temporada de Killing Eve.

Dice Canetti: "No puedo con el asesinato. No leo novelas policiales".

Ángeles tampoco.

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El demasiado tiempo no alcanza para nada.

 

Héctor Aguilar Camín

 


 

27 de abril, 2020
Andrea Januta

El sonido que me despierta es el canto de un pájaro cardenal. Así comienzan los días: con pájaros o con sirenas. Esas son las dos melodías que dominan la vida de nuestra ciudad ahora que todo lo demás ha callado. Últimamente me voy a dormir tratando de adivinar qué me traerá la mañana siguiente: pájaros o sirenas. Hoy los pájaros ganaron.

 


 

26 de abril, 2020
Ronaldo González Valdés

Me gustan los domingos en casa. Los domingos normales salgo eventualmente a misa con Ana. Ahora ni eso. Y en serio: no es queja. Todo lo contrario. A un lado de mi estudio hay un tejado. Lo puedo alcanzar con un solo paso. Puedo hacerlo, pero no quiero. Aquí estoy bien, confinado.


 

25 de abril, 2020
Ana Sofía Rodríguez Everaert

Cada quien tiene derecho a elegir su propio viaje al pasado en estos días que duran tanto, sobre todo si, como hoy, llueve a media tarde y la lluvia se detiene un par de horas después para declarar que el día puede seguir. Otras cuatro horas de luz para llenar un sábado que se volvió uno de esos sábados en los que antes hubiera sido una victoria atrincherarse en el sillón y no salir.


 

24 de abril, 2020
Ricardo Bada

Está por terminar el día, el 38.º de mi confinamiento. Un día sin historia. Ni siquiera llamadas telefónicas, únicamente las que hace Diny apacentando a su grey, ella es la matriarca de los Hansen Kluitman.


 

23 de abril, 2020
Ángeles Mastretta

Riego las violetas que dan a mi ventana. Hoy es el día mundial del libro. Ayer empezó a llover. Esta noche cumpliremos un mes y una semana de retiro.

 

 

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Publicado en: Covidiario

2 comentarios en “Covidiario
28 de abril, 2020

  1. Lo que piensas contar, querido Héctor, es algo así como una Odisea chilanga, Y tú bien que tienes uñas para esa guitarra. En cuanto a lecturas para estos días del confinamiento, te recomiendo no perder de vista «En otros lugares» de Henri Michaux. Te transcribo el comienzo del texto dedicado a los halalas: «Entre ellos, la propia policía es la que regula todos los asuntos. El policía, al ser responsable del orden y de los criminales, es considerado su sargento y su jefe de grupo. Para que la situación sea todavía más flexible, los bandidos hacen un cursillo en la policía y los policías entre los malhechores. Ambos grupos intercambian hombres continuamente. // En la actualidad los bandidos ya no hacen cursillos en la magistratura, pero cuando ésta tenía todavía alguna autoridad, estaba llena de bandidos. Hacerlo ahora sería para ellos una pérdida de tiempo». Y así todo el libro, que es una orgía de nonsense. Te mando un badabrazo en pixeles y un deseo: bleibe gesund! [=¡que sigas sano!], la nueva despedida en Alemania.

  2. Excelente, si pasa por la arena México, no deje de echarse un danzón en El Tranvía por uno o cinco pesos, recuerdo el ajetreo, retumbar de los tranvías en Bucareli, salúdeme a Roberto Bolaño si es después del 68,por ahi a de andar, un saludo a la encargada de la hemeroteca en la biblioteca de la ciudadela. Buena época, espléndida, sin dinero pero tal vez la mejor de todas.

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