En este diario colectivo varias voces irán compartiendo incidencias, sucesos, acasos, apuntes de una fecha específica. Son extractos de vida para acompañar el encierro.
Suena el despertador exactamente a las 7:50. Mi jornada laboral empieza a las 8:00, pero como todos los días abuso del snooze y logro acomodar unos nueve minutos más de sueño. Algo que nos ha ocurrido inevitablemente durante el aislamiento es ese cambio de horarios donde estamos despiertos hasta tarde en la madrugada y despertamos justo a la hora para iniciar el día laboral. En el caso de Pao es hasta las 8:30, le doy un beso en la frente y la dejo sola con sus sueños hasta que sea su hora de levantarse.
Lo primero que hago todos los días es abrir la puerta del cuarto de Magaña, el conejo que nos regalaron y que ha dedicado su vida a mordisquear el departamento completo. Él ya conoce la rutina: cuando abro la puerta ya está ansioso del otro lado esperando para salir corriendo.

Magaña me acompaña a la cocina a preparar una jarra de café. Paso por la tarja y veo que quedan algunos platos sucios. Me extraña porque estaba seguro de que todo estaba limpio desde la noche anterior, pero aprovecho y lavo lo que quedó pendiente antes de empezar con el café.
Cerca de las 8:30, Pao se despierta y empezamos los dos con llamadas y conferencias desde temprano. La mesa del comedor se ha convertido en la oficina de ambos; media mesa la usamos para comer y la otra mitad para trabajar. Ambos tenemos la fortuna de poder realizar nuestro trabajo desde casa, pero esta nueva dinámica ha sido complicada. En el entendido de que nadie puede salir de su casa y las facilidades tecnológicas hacen que el día se convierta en una jornada laboral casi permanente, los horarios laborales se extienden y las juntas se pueden agendar a cualquier hora.
Entre llamadas y juntas, voy a servirme más café. Al llegar a la cocina me encuentro con más platos sucios en la tarja, de nuevo me extraño porque estaba seguro de que no había nada pendiente por lavar. Me resigno y lavo los platos que quedan. Mientras, el conejo aprovecha las horas de la mañana para recorrer el departamento: se sube a la cama a morder su almohada favorita, luego la cambia por las esquinas de algunas paredes y remata con los pies de Pao mientras ella habla por teléfono.
Después de un rato, Pao siente la necesidad barrer el departamento, parte de los síntomas del encierro. La barrida sólo desata la ira del conejo, que odia la escoba como pocas cosas en el mundo. Luego de pelear un rato con la escoba, nos muestra su indignación dándonos la espalda.
Entrada la noche, sigo en lo que espero sea una de las últimas llamadas del día y escucho que Pao se va a la cocina. Entre el sonido del agua corriendo, de los platos golpeándose y de Magaña atacando su plato de comida, me pregunta desde lejos: “¿en qué momento se nos juntaron tantos platos sucios?”.
Felipe Aguilar
8 de junio, 2020
Luisa del Rosario Aguilar Ruz
7 de junio, 2020
Luis Javier Plata Rosas
6 de junio, 2020
Lilian Chapa Koloffon
5 de junio, 2020
José Antonio Aguilar Rivera
4 de junio, 2020
Alma Maldonado-Maldonado
3 de junio, 2020
Latife Salame Khouri
1 de junio, 2020
Carlos Eduardo López Cafaggi
31 de mayo, 2020
Yolanda Soler Onís
28 de mayo, 2020
Luis Miguel Aguilar
27 de mayo, 2020
Sofía Ramírez Aguilar
25 de mayo, 2020
Catalina Aguilar Mastretta
24 de mayo, 2020
Sergio Ramírez
23 de mayo, 2020
Valeria Villalobos Guízar
22 de mayo, 2020
Ariel Rodríguez Kuri
21 de mayo, 2020
Raúl Bravo Aduna
20 de mayo, 2020
Rafael Pérez Gay
16 de mayo, 2020
Hernán Bravo Varela
15 de mayo, 2020
Esther Charabati
14 de mayo, 2020
Mateo Aguilar Mastretta
13 de mayo, 2020
Teresa Zerón-Medina Laris
12 de mayo, 2020
José Woldenberg
11 de mayo, 2020
Melissa Cassab
10 de mayo, 2020
Guillermo Fadanelli
9 de mayo, 2020
Delia Juárez G.
8 de mayo, 2020
Nicolás Medina Mora
7 de mayo, 2020
Natalia Mendoza
6 de mayo, 2020
Juan Pablo García Moreno
4 de mayo, 2020
Esteban Illades
3 de mayo, 2020
Daniela Tarazona
2 de mayo, 2020
Álvaro Ruiz Rodilla
1 de mayo, 2020
Kathya Millares
30 de abril, 2020
Arnoldo Kraus
29 de abril, 2020
Soledad Loaeza
28 de abril, 2020
Héctor Aguilar Camín
27 de abril, 2020
Andrea Januta
26 de abril, 2020
Ronaldo González Valdés
25 de abril, 2020
Ana Sofía Rodríguez Everaert
23 de abril, 2020
Ángeles Mastretta

Ustedes están padeciendo con los platos sucios algo que en alemán se conoce como «die Tücken des Objekts», las trampas que nos ponen los objetos. Son una absoluta chingadera, para decirlo derecho viejo. Cuanto más caso les hagan, más platos sucios habrá. No les hagan caso. Terminan por cansarse. Lo digo por experiencia propia.