Covidiario
8 de mayo, 2020

En este diario colectivo varias voces irán compartiendo incidencias, sucesos, acasos, apuntes de una fecha específica. Son extractos de vida para acompañar el encierro.

Mi cuarentena ha sido una era de planes fallidos. Que si me iba a levantar a las seis para escribir; que si iba a correr todos los días; que si iba a aprender a tocar los Piano Études de Philip Glass; que si iba a leer La guerra y paz y Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister y La sombra del caudillo y el libro de Kojève sobre Hegel. Hoy para variar me paré a las nueve y descubrí que E., quien por lo general me cede la cocina, había preparado hot cakes. Dado que obviamente no iba a ir a correr —he ido a correr exactamente dos veces en lo que va del encierro— decidí compensar mi desidia atlética con dedicación artística y darle una hora al piano. Desistí a los cinco minutos: el tiempo que me tomó llegar a la parte del Étude No. 6 en la que elcanijo de Glass espera que uno sea capaz de llevar el compás de seis cuartos en corcheas y en tresillos al mismo tiempo —un ejercicio de contorsionismo cerebral análogo a intentar escribir en inglés con la mano derecha y en español con la izquierda.

Andaba en esas cuando mi teléfono vibró para avisarme que TheNew York Times había publicado un artículo afirmando que la cifra real de muertos y contagiados de COVID en México es mucho mayor que la que publica el gobierno. El artículo cita tres fuentes anónimas con conocimiento de las discusiones internas de la administración y a una base de datos que el gobierno no ha hecho pública. La nota parece creíble y no sólo por la seriedad del periódico. Mientras que la Casa Blanca anticipa que a finales de mayo Estados Unidos verá un promedio de 3000 muertes diarias, el Subsecretario López Gatell mantiene que México verá aproximadamente 6000 muertos en total. Obviamente México y Estados Unidos son países muy diferentes, pero cabe preguntarse si son tan diferentes como para justificar una distancia tan vasta en el número de muertes causada por el mismo patógeno en el mismo periodo de tiempo.

El artículo me tiene malvibrado. En lo que va de la semana uno de mis conocidos dio positivo (aunque no ha mostrado síntomas) y dos más empezaron a mostrar síntomas leves (aunque no han dado positivo). Un miembro de mi familia estuvo en contacto con las personas que muestran síntomas; yo estuve en contacto con uno de los presuntos sintomáticos y fui a recoger unas cosas a casa del asintomático certificado antes de que supiéramos que tenía el virus. El resultado es una red de paranoia tan enredada como la sintaxis del ruso traducido al inglés. En tales condiciones, ¿cómo leer a Tolstoi?

Ilustración: Adrián Pérez

Para intentar distraerme —y ojalá fuera broma, pero no, soy así de aburrido— me puse a leer un libro sobre la historia intelectual del neoliberalismo: Globalists, de Quinn Slobodian. Descubrí que los primeros neoliberales surgieron no en Chicago sino en la Austria de entreguerras. Resulta que las primeras gráficas económicas —esas cartas astrales en las que nuestros augures postmodernos pretenden leer lo que el futuro nos depara— provienen del mismo fermento cultural que el ascetismo lógico de Wittgenstein y la austeridad divinatoria de Schoenberg. Mira nomás.

Se me ocurre un corolario: AMLO es muchas cosas, pero neoliberal sin duda no es. Los neoliberales que inventaron el término eran, antes que otra cosa, “globalistas.” Su enemigo declarado era el “nacionalismo económico” (otro término de su invención). La “austeridad republicana” se parece superficialmente a la neoliberal, es cierto, pero mientras que la austeridad neoliberal buscaba asegurar que la nación pudiera competir en el tal llamado “mercado global”, la republicana es un sacrificio ritual del Estado en el altar de los dioses infernales del petróleo.

Otro corolario: para AMLO el Estado es excesivo no porque se inmiscuya en lo que no le compete, sino porque es el producto agigantado de varias décadas de corrupción. Así, la austeridad republicana no es un concepto económico sino moral: se trata de purgar —literal y figurativamente— al Estado de los elementos malignos que viven de desangrar al pueblo. El problema, por supuesto, es que la austeridad es desastrosa independientemente del fin al que sirva. La purga, ya sea neoliberal o republicana, no es más que otra forma de desangrarse.

Otro intento al piano. Cuando funciona es una maravilla: no hay mayor ni más placentera distracción del desastre del mundo que la absorción total en una pieza de música lo suficientemente difícil como para demandar toda nuestra atención, pero lo suficientemente fácil como para darnos una ilusión de maestría. De allí mi elección de los estudios Glass por sobre El clave bien temperado o alguna sonata de Beethoven: quería algo relativamente fácil de leer y tocar. Pero Glass es engañoso: detrás de su aparente simplicidad se esconde una maquinaria complicadísima. Tocarlo implica hacer yoga mental.

E. emerge de su oficina improvisada para intentar convencerme de que hagamos yoga corporal. Intento resistirme, pero es inútil. Terminado el yoga y los quehaceres del día no queda nada que hacer más que confrontarse con la realidad. No veo razón alguna para ser optimista. Pero luego E. y yo nos ponemos a ver televisión y esta simple compañía mutua hace que la cosa sea de pronto tolerable.

 

Nicolás Medina Mora


 

7 de mayo

7 de mayo, 2020
Natalia Mendoza

Me parece que la forma literaria más afín al tiempo de cuarentena no es el diario, sino el haikú. Es verdad que el recuento cotidiano del diario tiene una cercanía natural con el encierro y la reclusión, sobre todo el diario íntimo abocado a la exploración minuciosa del yo, como los cuadernos femeninos y dulcemente burgueses que describe Peter Gay en The Naked Heart..

 


 

6 de mayo

6 de mayo, 2020
Juan Pablo García Moreno

Me encantaría dejar constancia de alguna reflexión a la altura de las circunstancias. Algo sobre el futuro, la ruptura, el mundo por venir. Pero no: hoy llegaron las cervezas. En estos días de incertidumbres se agradece tener certezas. Y si algo es cierto es que estas son las últimas cervezas que tendremos por tiempo indefinido.

 


 

5 de mayo

5 de mayo, 2020
Rebecca Zweig

Últimamente paso mucho tiempo parada de cabeza. Me paro de cabeza hasta que el amor y la furia y la impotencia se drenan de mi y lo único que queda es una vibración que casi es un sonido y que me enferma. No soy esencial; mi trabajo no es esencial; y pararme de cabeza no es más que otra forma de sentir mi carencia de esencialidad.

 


 

4 de mayo

4 de mayo, 2020
Esteban Illades

Ningún ruido avasalla más que el de cada martes en la madrugada, cuando una decena de camiones llega de un lugar remoto y arma el tianguis semanal. Seis de la mañana y se oyen los gritos de quienes cuelgan lonas en los árboles; seis y media y a alguien se le cayeron los tubos que sostienen el puesto hechizo; ocho y el primer grito de “pásele, güerita”.

 


 

3 de mayo

3 de mayo, 2020
Daniela Tarazona

Nos pasa lo mismo que a todos: sabemos que nos hallamos inmersos en un pozo bajo la tierra, pero le echamos ganas y miramos hacia la luz de su boca. Allá arriba deben estar los laboratoristas que preparan la vacuna. Quieran los dioses que así sea.

 


 

2 de mayo, 2020
Álvaro Ruiz Rodilla

Cualquier rutina pierde su norma y su horma cuando una pareja espera un bebé y se acortan las semanas hasta su llegada. Por esa otra impaciente normalidad pensé en escribirle, mejor, al niño que viene en camino.

 


 

1.º de mayo, 2020
Kathya Millares

Antes de que suene la melodía del bosque que me obliga a salir de la cama, busco a tientas en la mesa de noche el celular. Hoy no quiero escucharla. Sostengo el teléfono con la mano derecha y concentro mi fuerza en los pies para mover las sábanas. Estoy tumbada boca arriba con los párpados abajo. Lamento haber alterado mi ciclo del sueño: sólo dormí cuatro horas. No fue insomnio, fue voluntad.

 


 

30 de abril, 2020
Arnoldo Kraus

Las tragedias retratan nuestras debilidades. Enseñan más que los éxitos. Ahora el turno es el del maestro COVID-19. Zygmunt Bauman cavilaba acerca de “el fin de la era del compromiso mutuo” e invitaba a reflexionar acerca de la capacidad humana para eludir.

 


 

29 de abril, 2020
Soledad Loaeza

Hoy fue día de mi cumpleaños. Pensé que no tendría nada de particular, que sería como los otros días de las últimas seis semanas, que no tendría fecha, y tampoco horas, que no dejaría huella a menos de que lo consignara en éste, mi diario.

 


 

28 de abril, 2020
Héctor Aguilar Camín

Visito libros y modas de los años sesenta. Me he perdido estos días faltos de forma en la escritura de lo que quizá será una novela cuando el tiempo vuelva.

 


 

27 de abril, 2020
Andrea Januta

El sonido que me despierta es el canto de un pájaro cardenal. Así comienzan los días: con pájaros o con sirenas. Esas son las dos melodías que dominan la vida de nuestra ciudad ahora que todo lo demás ha callado. Últimamente me voy a dormir tratando de adivinar qué me traerá la mañana siguiente: pájaros o sirenas. Hoy los pájaros ganaron.

 


 

26 de abril, 2020
Ronaldo González Valdés

Me gustan los domingos en casa. Los domingos normales salgo eventualmente a misa con Ana. Ahora ni eso. Y en serio: no es queja. Todo lo contrario. A un lado de mi estudio hay un tejado. Lo puedo alcanzar con un solo paso. Puedo hacerlo, pero no quiero. Aquí estoy bien, confinado.


 

25 de abril, 2020
Ana Sofía Rodríguez Everaert

Cada quien tiene derecho a elegir su propio viaje al pasado en estos días que duran tanto, sobre todo si, como hoy, llueve a media tarde y la lluvia se detiene un par de horas después para declarar que el día puede seguir. Otras cuatro horas de luz para llenar un sábado que se volvió uno de esos sábados en los que antes hubiera sido una victoria atrincherarse en el sillón y no salir.


 

24 de abril, 2020
Ricardo Bada

Está por terminar el día, el 38.º de mi confinamiento. Un día sin historia. Ni siquiera llamadas telefónicas, únicamente las que hace Diny apacentando a su grey, ella es la matriarca de los Hansen Kluitman.


 

23 de abril, 2020
Ángeles Mastretta

Riego las violetas que dan a mi ventana. Hoy es el día mundial del libro. Ayer empezó a llover. Esta noche cumpliremos un mes y una semana de retiro.

 

 

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Publicado en: Covidiario

Un comentario en “Covidiario
8 de mayo, 2020

  1. Estoy escribiendo mi tercera versión de mi autobiografía, esta cuarentena , me acelero más a terminarla, estoy dibujando cada página,no uso computadora.

Comentarios cerrados