Covidiario
1 de julio, 2020

En este diario colectivo varias voces irán compartiendo incidencias, sucesos, acasos, apuntes de una fecha específica. Son extractos de vida para acompañar el encierro.

Me despierto un poco tarde, los horarios en pandemia, al menos para mí, no han cambiado mucho. Tengo una rutina definida: por mi trabajo tengo que salir, me cuido lo que puedo, la sana distancia es algo que incluso disfruto, excepto con mi madre y las personas que quiero. Puebla es la ciudad que me adoptó —¿o yo adopté?, espero que el amor sea mutuo—. Aquí nacieron mis dos hijos, aquí he hecho mi vida profesional. En la Ciudad de México viví desde los nueve meses a los casi seis años, mi padre llevaba la cuenta exacta con meses, semanas y días; concluía diciendo “felizmente”; después Morelia, pero eso es otra historia.

Ilustración: Gonzalo Tassier

Hace algunas semanas viajaba a la Ciudad de México desde Puebla. Durante el viaje, que siempre regala bonitos paisajes, pude disfrutar la vista de don Goyo, tan imponente, tan inimaginable su ausencia. Por mi trabajo tengo que salir frecuentemente a carretera y disfruto siempre contemplar el volcán, me encanta su compañía. Cuando terminamos los pendientes en la Ciudad de México, esa ciudad que por naturaleza es caótica, se encontraba tan en paz, que parecía, como dicen despectivamente los oriundos de la CDMX, “provincia”. A mis amigos que viven en el ex Distrito Federal siempre les pregunto: “¿A que provincia se refieren?”. Desafortunadamente, muchas ciudades ya perdieron ese aire de paz y tranquilidad que era el sinónimo de provincia y puedo usarlo como recurso de contraste ahora que les cuento esto.

De regreso a mi querida Puebla, me dio tiempo de leer un poco y pensar en el enorme reto que para los gobernantes es crear políticas públicas que contrarresten esta pandemia. Para un amante de la libertad como yo está “prohibido prohibir”, como dirían Páez y Sabina en Enemigos íntimos; pero ¿qué hacer con una sociedad que pareciera no tener conciencia de las implicaciones que tiene violar las reglas del juego? ¿Qué hacer cuando los primeros en violar esas normas imperfectas, en tiempos de pandemia, son los propios funcionarios públicos? Es decir, los encargados de hacer cumplir esas reglas o recomendarlas son muchas veces por razones de Estado los primeros en romperlas. Pienso que ahí nos volvemos, los funcionarios públicos, en enemigos íntimos de nosotros mismos… Al llegar a Río Frío empecé con una apología del servidor público y llegué a pensamientos tan elementales como ciertos: “Alguien tiene que hacerlo”, “Hay asuntos de interés colectivo que no pueden parar”. También me surgieron más preguntas: ¿Quién decide qué está permitido y qué no durante una pandemia? ¿Qué pudiera ameritar que se rompieran las reglas? ¿Qué es tan importante para romperlas?

Me parece que hay dos grandes alternativas, claro, con sus matices: sancionar a la población que no cumpla con las disposiciones emitidas por las autoridades, o solamente recomendar y sugerir una acción como el ya famoso “quédate en casa”. Los datos disponibles no permiten saber con exactitud qué sería lo mejor; la comparación entre países que eligieron el confinamiento y los que no, en mi opinión, es incierta ya que las condiciones de sus habitantes son muy distintas y, por lo tanto, no es equiparable. Es tan equívoca que no me parece suficiente para saber qué debemos hacer. Lo complicado es que no sólo se trata de una crisis de salud: al cerrar la economía y frenar casi totalmente el consumo, se convierte en un gravísimo problema financiero, que afecta profundamente a las empresas y al gobierno que es el encargado de elaborar políticas públicas para detener los contagios. Podríamos decir que tenemos una tormenta perfecta. ¿Cómo hacerle frente a esta brutal pandemia sin recursos? ¿Cómo pagar impuestos si no hay ganancias o consumo?

La realidad es que no podemos parar la economía hasta que tengamos una vacuna. ¿Se imaginan parar la economía desde marzo hasta (si bien nos va) inicios del 2021? Pero tampoco podemos abrirla a tal grado que se desborden los hospitales y no existan recursos para atender a todos los enfermos. Al llegar a mi querida Puebla de los Ángeles, la conclusión es, como diría sobre las virtudes el buen Aristóteles, que se debe encontrar el punto medio. ¿Qué es lo que haría primero? Reunir a expertos en distintas áreas y dialogar haciendo uso de la tecnología en reuniones a distancia, para encontrar el justo medio. Si dialogamos podremos encontrar la verdad, me decía algún maestro en la universidad, porque dialogar es conocer desde el punto de vista del otro. Hoy en Puebla tenemos el semáforo en rojo, lo ideal para la salud pública sería continuar con el confinamiento, pero las preguntas persisten: ¿la economía va a soportar más inactividad?, ¿qué alternativas puede encontrar un gobernante ante esta aparente dicotomía “salud-economía”?, ¿la población esta preparada para regresar a una nueva normalidad donde exista la sana distancia, el cubrebocas, el gel antibacterial y demás medidas? Quizá la verdadera conclusión, sonará un tanto errática y poco popular, pero en verdad, ¡qué difícil es ser gobernante de un municipio, estado o país en tiempos de covid!

 

Horacio Cano Vargas


30 de junio, 2020
Nicolás Ruiz Berruecos


29 de junio, 2020
Natalia Beristain


28 de junio, 2020
Alejandra Márquez Abella


27 de junio, 2020
Elisa Miller


26 de junio, 2020
Verónica Mastretta


25 de junio, 2020
Sofía Rulloni


24 de junio, 2020
Sergio Mastretta


23 de junio, 2020
Nicolás Celis


22 de junio, 2020
Regina Blandón Marrón


21 de junio, 2020
Marta Sosa


20 de junio, 2020
Antonio Saborit


19 de junio, 2020
Tania Ruiz Montalvo


18 de junio, 2020
Caroline Tracey


17 de junio, 2020
Ricardo Alvarado Andalón


16 de junio, 2020
Ana Lucía Guerrero


15 de junio, 2020
José Manuel Velasco


14 de junio, 2020
Mercedes Aguilar Soto


13 de junio, 2020
Margarito Cuéllar


12 de junio, 2020
José Ignacio Lanzagorta García


11 de junio, 2020
Mary Carmen Sánchez Ambriz


10 de junio, 2020
Jennifer Clement


9 de junio, 2020
Felipe Aguilar


8 de junio, 2020
Luisa del Rosario Aguilar Ruz


7 de junio, 2020
Luis Javier Plata Rosas


6 de junio, 2020
Lilian Chapa Koloffon


5 de junio, 2020
José Antonio Aguilar Rivera


4 de junio, 2020
Alma Maldonado-Maldonado


3 de junio, 2020
Latife Salame Khouri


2 de junio, 2020
Sara Hidalgo


1 de junio, 2020
Carlos Eduardo López Cafaggi


31 de mayo, 2020
Yolanda Soler Onís


30 de mayo, 2020
Juan Caloca


29 de mayo, 2020
Ana De Luca


28 de mayo, 2020
Luis Miguel Aguilar


27 de mayo, 2020
Sofía Ramírez Aguilar


26 de mayo, 2020
Jorge Landa


25 de mayo, 2020
Catalina Aguilar Mastretta


24 de mayo, 2020
Sergio Ramírez


23 de mayo, 2020
Valeria Villalobos Guízar


22 de mayo, 2020
Ariel Rodríguez Kuri


21 de mayo, 2020
Raúl Bravo Aduna


20 de mayo, 2020
Rafael Pérez Gay


19 de mayo, 2020
Marta Lamas


18 de mayo, 2020
Roberto Breña


17 de mayo, 2020
Karla Zárate


16 de mayo, 2020
Hernán Bravo Varela


15 de mayo, 2020
Esther Charabati


14 de mayo, 2020
Mateo Aguilar Mastretta


13 de mayo, 2020
Teresa Zerón-Medina Laris


12 de mayo, 2020
José Woldenberg


11 de mayo, 2020
Melissa Cassab


10 de mayo, 2020
Guillermo Fadanelli


9 de mayo, 2020
Delia Juárez G.


8 de mayo, 2020
Nicolás Medina Mora


7 de mayo, 2020
Natalia Mendoza


6 de mayo, 2020
Juan Pablo García Moreno


5 de mayo, 2020
Rebecca Zweig


4 de mayo, 2020
Esteban Illades


3 de mayo, 2020
Daniela Tarazona


2 de mayo, 2020
Álvaro Ruiz Rodilla


1 de mayo, 2020
Kathya Millares


30 de abril, 2020
Arnoldo Kraus


29 de abril, 2020
Soledad Loaeza


28 de abril, 2020
Héctor Aguilar Camín


27 de abril, 2020
Andrea Januta


26 de abril, 2020
Ronaldo González Valdés


25 de abril, 2020
Ana Sofía Rodríguez Everaert


24 de abril, 2020
Ricardo Bada


23 de abril, 2020
Ángeles Mastretta


Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Covidiario