En este diario colectivo varias voces irán compartiendo incidencias, sucesos, acasos, apuntes de una fecha específica. Son extractos de vida para acompañar el encierro.
Estos últimos días me ha robado un tiempo que en realidad no tengo el antidotario que formó el venerable religioso Gregorio López en el Hospital de Guastepec, a petición de los religiosos enfermeros a las órdenes de fray Bernardino Álvarez. A ratos me persigue como el “enorme y velludo verbo irregular” que asedia sin descanso al profesor Kugelmass. ¿Cómo llegué al llamado Tesoro de medicina de Gregorio López? A ratos me imagino que a lo mejor fue por seguir la pista a estos otros dos: Historia medicinal de las cosas que traen de nuestras Indias Occidentales y Problemas y secretos maravillosos de las Indias, escritos también en el tramo final del siglo XVI por Nicolás de Monardes y Juan de Cárdenas, respectivamente. Y si de buenas, purgado de humores oscuros, hasta puedo creer que llegué a este asunto por curiosus habitus.
El Tesoro de medicina sugiere que en el Hospital de Guastepec los padecimientos más frecuentes provenían de exceso de sangre, cólera, flemas, cólera negra y, al final, melancolía. La muy peligrosa enfermedad del fluxo de sangre solía anidar en el cuerpo melancólico de sus pacientes. Y como un rebaño melancólico los debía observar Gregorio López desde el abismo de ayunos severísimos, privaciones y aislamiento que impuso a sus meditaciones al llegar a Nueva España hacia 1562.

Ilustración: Sergio Bordón
El flujo de sangre, según el Tesoro de medicina de Gregorio López, estaba en el origen de quienes padecían de almorranas. También era una de las tres causas de la alopecia o pelambria, pues los “humores corruptos” de la melancolía atajaban los vapores de que “se engendran los cabellos”. El cancro o zaratán, que “es una hinchazón dura, dolorosa, descolorida y flaca… rodeada de unas venas, como varices”, estaba hecho de melancolía, lo mismo que cierto tipo de llagas y las “hinchazones duras, y sin dolor” conocidas entonces como cirros. El jarabe de nueve infusiones de rosas de Mesué, “tomado en ayunas a cucharadas, y mezclado con una taza de caldo de ave, sin sal”, además de refrescar, clarificar la sangre y limpiar “todo el mal humor del cuerpo”, era bueno para eliminar la cólera y la melancolía. Las hojas, la flor y las raíces de borrajas, igual. Es melancolía derramada por todo el cuerpo, la lepra, según la definición aforística de Gregorio López; la cuartana es de melancolía “empodrecida”, así como también la “calentura del quinto, séptimo, y noveno dia”. Y por esto mismo a la melancolía le dedicó su propia voz en el Tesoro de medicina: “Si ay mucha en el cuerpo, da tristeza al alma, y la escusan [impiden]. Borrajas, raizes, y flor, la purgan [limpian]; o cocimiento de orégano, bebido con miel; o zumo de palomina [o fumaria] bebido con suero de cabras serenado; o epitimo bebido con miel, y sal, y un poco de vinagre; o el polipodio, o fu cocimiento; o piedra vezahar con agua de azahar bebida; o el polvo de la contrayerva, bebida con vino; o pepitas de melón, con mirabolanos indos; o cocimiento de escorçonera, o su polvo; o su licor por alquitara. Los compuestos que la purgan, son: diacatalicon, se puede tomar desde vna dragma hasta nueve: y infusión de ameque, desde dos hasta cinco: las píldoras que la purgan son: las fumarias, las referidas indas, y las de lapislázuli”.
Una sola vez menciona Gregorio López al peyote, amarga heredad del tiempo que vivió como anacoreta en el desierto de Zacatecas, en esta obra montada en las enseñanzas de los apuntes de Brizuela y Salcedo, y acaso inspirada a trasmano en el Antidotarium geminum de Johann Jacob Wecker. Una sola vez también aparecen las ortigas que los naturales llamaban chichicaztli, el hueso del que llamaban mamacciguapatli y el pájaro que llamaban huautulic, semejante al carpintero. La voz piciete, proveniente de pícietl o tabaco, aparece varias veces en frotaciones, cocimientos y cápsulas de sebo, y Gregorio López sabe que el tabaco aparece en Wecker. La palomina, o fumaria, o fumus terrae, que en síntesis quita todas las enfermedades que proceden del humor melancólico, aparece muchas más veces en el Tesoro de medicina de Gregorio López.
¿Quién me compra una palomina para mi consolación?
Antonio Saborit
19 de junio, 2020
Tania Ruiz Montalvo
18 de junio, 2020
Caroline Tracey
17 de junio, 2020
Ricardo Alvarado Andalón
16 de junio, 2020
Ana Lucía Guerrero
15 de junio, 2020
José Manuel Velasco
14 de junio, 2020
Mercedes Aguilar Soto
13 de junio, 2020
Margarito Cuéllar
12 de junio, 2020
José Ignacio Lanzagorta García
11 de junio, 2020
Mary Carmen Sánchez Ambriz
10 de junio, 2020
Jennifer Clement
9 de junio, 2020
Felipe Aguilar
8 de junio, 2020
Luisa del Rosario Aguilar Ruz
7 de junio, 2020
Luis Javier Plata Rosas
6 de junio, 2020
Lilian Chapa Koloffon
5 de junio, 2020
José Antonio Aguilar Rivera
4 de junio, 2020
Alma Maldonado-Maldonado
3 de junio, 2020
Latife Salame Khouri
1 de junio, 2020
Carlos Eduardo López Cafaggi
31 de mayo, 2020
Yolanda Soler Onís
28 de mayo, 2020
Luis Miguel Aguilar
27 de mayo, 2020
Sofía Ramírez Aguilar
25 de mayo, 2020
Catalina Aguilar Mastretta
24 de mayo, 2020
Sergio Ramírez
23 de mayo, 2020
Valeria Villalobos Guízar
22 de mayo, 2020
Ariel Rodríguez Kuri
21 de mayo, 2020
Raúl Bravo Aduna
20 de mayo, 2020
Rafael Pérez Gay
16 de mayo, 2020
Hernán Bravo Varela
15 de mayo, 2020
Esther Charabati
14 de mayo, 2020
Mateo Aguilar Mastretta
13 de mayo, 2020
Teresa Zerón-Medina Laris
12 de mayo, 2020
José Woldenberg
11 de mayo, 2020
Melissa Cassab
10 de mayo, 2020
Guillermo Fadanelli
9 de mayo, 2020
Delia Juárez G.
8 de mayo, 2020
Nicolás Medina Mora
7 de mayo, 2020
Natalia Mendoza
6 de mayo, 2020
Juan Pablo García Moreno
4 de mayo, 2020
Esteban Illades
3 de mayo, 2020
Daniela Tarazona
2 de mayo, 2020
Álvaro Ruiz Rodilla
1 de mayo, 2020
Kathya Millares
30 de abril, 2020
Arnoldo Kraus
29 de abril, 2020
Soledad Loaeza
28 de abril, 2020
Héctor Aguilar Camín
27 de abril, 2020
Andrea Januta
26 de abril, 2020
Ronaldo González Valdés
25 de abril, 2020
Ana Sofía Rodríguez Everaert
23 de abril, 2020
Ángeles Mastretta