En este diario colectivo varias voces irán compartiendo incidencias, sucesos, acasos, apuntes de una fecha específica. Son extractos de vida para acompañar el encierro.
Son las 7:30 a. m. y me levanto antes de que suene el despertador. Normalmente me estaría despertando una hora antes a duras penas para llevar a Diego, mi hijo de 12 años, a la escuela. Va en 6.º de primaria y ya se estaba aclimatando a su nueva escuela, maestras y compañeros antes de que el confinamiento empezara.
Compruebo si Diego ya está en su clase en línea y empiezo alguna de mis rutinas de ejercicio en YouTube. Hay infinidad: desde pilates, barre, cardio, pesas, etcétera. Según mi estado de ánimo, escojo alguna. Veo en la pantalla a los entrenadores, su entusiasmo contagioso y sin titubeos empiezo y pienso: ¡¡gracias internet, qué haríamos sin ti!!
Me hago un licuado de proteína. Mientras estoy en la cocina, Diego, que ya terminó su clase o junta en línea con la maestra y sus compañeros, me cuenta alguna novedad sobre sus ídolos del momento: los youtubers que se dedican a jugar videojuegos como Fortnite.
Estos nuevos ídolos son en cierta forma más palpables que los de antes. ¿Cuándo me hubiera yo imaginado de niña interactuando con los integrantes de mis grupos musicales favoritos? Aunque debo admitir que mi infancia fue muy divertida y no cambiaría el internet ni ningún aparato electrónico por las tardes interminables que pasé jugando con mis amigos y vecinos en la calle, corriendo, riendo, sin prisas ni ansiedades. Uno de los ídolos de Diego es un canadiense que se llama NickEH30, un chico de 25 años muy espontáneo y alegre con millones de seguidores. Diego me dice: “mami, le puse un comentario a Nick diciéndole que me gusta su entusiasmo y optimismo; le puso un corazoncito y luego dijo que yo soy muy optimista”. La vehemencia de Diego me deleita. Son estos pequeños detalles los que dan color a nuestras vidas y nos ayudan a seguir adelante a pesar del confinamiento, pienso, mientras me dirijo hacia mi computadora para empezar el día de trabajo.
Vivimos en la Riviera Maya y para mí trabajar en línea desde casa no es novedad. Lo hago desde el año pasado y desde entonces repito: ¡¡gracias internet, qué haríamos sin ti!!
Me conecto a la junta que tenemos cada tercer día. Trabajo o, como dicen ahora, “teletrabajo” para una empresa estadunidense. Mi grupo está conformado por diez personas. La novedad de hoy: una de mis colegas pregunta por qué tiene agendada una junta con dos jefas quienes normalmente no asisten a nuestras juntas semanales. No sabe qué pasa. Se hace un silencio incómodo. Mi jefa dice: “la verdad no sé”. Al terminar la junta me entero de que otros tres compañeros tienen la misma junta misteriosa con las dos jefas superiores. La sospecha: ya no los necesitan y los van a despedir.
Después de una hora, me entero de que una de mis compañeras ya tuvo su junta. Le mando un mensaje: “¿qué pasó con tu junta, Eileen? ¿Qué te dijeron?”. Ella responde: “era lo que nos temíamos; me dijeron que por el covid tienen que reducir gastos y que ya no me necesitan”. Le contesto: “de verdad lo siento”. Yo sé bien lo que es pasar por un recorte de personal. Ya me sucedió varias veces. Esta vez me salvé, pero en 2008 sí tuve que cargar a cuestas con un despido, con gastos de hipoteca, de carro, seguros y demás, en una economía que estaba estancada y en la que por un tiempo fue casi imposible encontrar trabajo.
De pronto, Diego irrumpe en el cuarto en donde estoy trabajando y hace uno de sus bailes siguiendo la música que él mismo tararea. Hace unos días le tomé un video y se lo mandé a mi mamá. Obviamente ella y yo somos sus porristas más ávidas. El comentario objetivo de mi mamá fue: “Qué bárbaro este niño, qué elasticidad tiene: ¡parece Elvis Presley!”.
A mí me encanta verlo. Y qué alegría la suya a pesar del encierro. Tiene sus momentos de frustración y de estrés por la escuela, así como por no poder salir, pero en general se mantiene de muy buen humor y eso es algo digno de reconocer; no cabe duda de que los niños han sido de los más afectados con la pandemia.

Ilustración: Oldemar Gonzalez
Por la tarde ha bajado el calorón tropical. Mi esposo Brent y yo salimos a caminar por el fraccionamiento mientras Diego se mete al Xbox a jugar con sus amigos. Nuevamente agradezco al internet porque así él ha podido seguir interactuando con sus amigos, sin preocupaciones "contagiosas”.
Dado que es angustiante el trabajo de la escuela sin tiempo alguno para salir al patio a jugar, a correr o a comentar con los demás alguna cosa chusca que haya pasado en el salón, se me ocurre que antes de que Diego se duerma hagamos una meditación. Me pregunto cómo sería esta pandemia sin internet. En YouTube encuentro las de Deepak Chopra y hacemos una de ellas. Duran solamente cinco minutos: música relajante, inhalando y exhalando para estar en el aquí y ahora.
No sé qué va a pasar mañana, en un mes o en dos, pero por lo pronto inhalo y exhalo. Un día más ha transcurrido.
Tania Ruiz Montalvo
18 de junio, 2020
Caroline Tracey
17 de junio, 2020
Ricardo Alvarado Andalón
16 de junio, 2020
Ana Lucía Guerrero
15 de junio, 2020
José Manuel Velasco
14 de junio, 2020
Mercedes Aguilar Soto
13 de junio, 2020
Margarito Cuéllar
12 de junio, 2020
José Ignacio Lanzagorta García
11 de junio, 2020
Mary Carmen Sánchez Ambriz
10 de junio, 2020
Jennifer Clement
9 de junio, 2020
Felipe Aguilar
8 de junio, 2020
Luisa del Rosario Aguilar Ruz
7 de junio, 2020
Luis Javier Plata Rosas
6 de junio, 2020
Lilian Chapa Koloffon
5 de junio, 2020
José Antonio Aguilar Rivera
4 de junio, 2020
Alma Maldonado-Maldonado
3 de junio, 2020
Latife Salame Khouri
1 de junio, 2020
Carlos Eduardo López Cafaggi
31 de mayo, 2020
Yolanda Soler Onís
28 de mayo, 2020
Luis Miguel Aguilar
27 de mayo, 2020
Sofía Ramírez Aguilar
25 de mayo, 2020
Catalina Aguilar Mastretta
24 de mayo, 2020
Sergio Ramírez
23 de mayo, 2020
Valeria Villalobos Guízar
22 de mayo, 2020
Ariel Rodríguez Kuri
21 de mayo, 2020
Raúl Bravo Aduna
20 de mayo, 2020
Rafael Pérez Gay
16 de mayo, 2020
Hernán Bravo Varela
15 de mayo, 2020
Esther Charabati
14 de mayo, 2020
Mateo Aguilar Mastretta
13 de mayo, 2020
Teresa Zerón-Medina Laris
12 de mayo, 2020
José Woldenberg
11 de mayo, 2020
Melissa Cassab
10 de mayo, 2020
Guillermo Fadanelli
9 de mayo, 2020
Delia Juárez G.
8 de mayo, 2020
Nicolás Medina Mora
7 de mayo, 2020
Natalia Mendoza
6 de mayo, 2020
Juan Pablo García Moreno
4 de mayo, 2020
Esteban Illades
3 de mayo, 2020
Daniela Tarazona
2 de mayo, 2020
Álvaro Ruiz Rodilla
1 de mayo, 2020
Kathya Millares
30 de abril, 2020
Arnoldo Kraus
29 de abril, 2020
Soledad Loaeza
28 de abril, 2020
Héctor Aguilar Camín
27 de abril, 2020
Andrea Januta
26 de abril, 2020
Ronaldo González Valdés
25 de abril, 2020
Ana Sofía Rodríguez Everaert
23 de abril, 2020
Ángeles Mastretta