Covidiario
30 de mayo, 2020

En este diario colectivo varias voces irán compartiendo incidencias, sucesos, acasos, apuntes de una fecha específica. Son extractos de vida para acompañar el encierro.

Habitar la catástrofe. Lo pienso todos los días. Han pasado meses, obvio. Para mí empezó en marzo, a la mitad del mes. Escuché las noticias y lo creí. También lo volví una muy mala pinta en mi barrio. No tenía idea de nada, como no la tengo ahora.

Habitar: ocupar una casa u otro lugar y vivir en él. Haber, tener.

Las semanas pasan y uno habita. Repite los ciclos y se enreda. Se pregunta sobre el porvenir. Todos los días se parecen. Entre lecturas, tiktoks y entradas de Instagram nadamos en la confusión de un presente absoluto. Ya no estoy seguro de que hoy sea sábado. Ya no estoy seguro de nada en realidad. Pero me mantengo positivo. Me dejo llevar por la miel de las horas que se retuercen pegajosas.

Catástrofe: cosa mal hecha, de mala calidad o que produce mala impresión. Voltear hacia abajo o cambiar las cosas para lo peor. 

El calendario me reafirma que, en efecto, hoy es sábado 30 de mayo de 2020. Pronto, en muy pocos días, cumpliré 35 años. Analizo mis privilegios y recuerdo que no todos estamos bien como dice Bad Bunny. Las noticias lo reafirman. En Minneapolis la rabia incendia estaciones de policía. Yo veo todo a través de una pantalla. Y mi consciencia arde. Por momentos me sorprendo sabiéndome parte de una totalidad. Por primera vez en mi vida lo mundial cobra sentido. Globalización. Habitar la catástrofe.

Hubo días más eufóricos. Hubo días con más alcohol. Hubo días que pensaba en el futuro. Hubo días que leí a nuestros filósofos contemporáneos siendo positivos, pensando un mundo nuevo. Byung, Bifo, Paul B. Preciado, Agamben, et al. También hubo días de dudas y confusiones. Houellebecq en cambio piensa que la cruda será abismal, que el mundo pospandemia será igual o peor. Imágenes de personas formadas afuera de una tienda Zara al terminar la cuarentena en Francia.

Sin embargo seguimos. Un día más. Un día a la vez.

En medio de todo este desmadre, escuché las palabras de la poeta británica Kate Tempest. Me conmovieron profundamente. Dicen más de lo que yo podría. Así que traduzco las primeras líneas, sin su consentimiento y sin más autoridad que el sentimiento; solo algunos fragmentos, como la memoria. Espero nos digan algo.

VA A PASAR
MI PAÍS SE CAE A PEDAZOS
TODA LA COSA SE CAE A PEDAZOS

¿FUE UN PIVOTE HISTÓRICO?
¿ACABAMOS DE TROPEZAR?
AQUÍ ESTAMOS
BAILANDO EN LA OSCURIDAD RETUMBANTE
ASÍ QUE ACÉRCATE UN POCO
DAME ALGO PARA ENTENDER
DAME TU HERMOSO Y DESMADRADO CORAZÓN

NADA DE ESTO FUE ESCRITO SOBRE PIEDRA
NO HAY NADA PROHIBIDO PARA NOSOTROS

 

Juan Caloca


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Publicado en: Covidiario