Ciudad de libros

La muerte de mi hermano Abel

Pero veo que le aburro. Mis problemas no le inspiran siquiera un encogimiento de hombros. En lo que atañe a mí y a mi novela, usted ya lo supo desde el primer instante: este chico está arrullando a un niño muerto. Y ahora ya no quiere perder su tiempo con mis pubertarios problemas en torno a la escritura. Permítame, por lo tanto, que me tome el asunto en serio. Se trata de los problemas que le causaron la muerte a mi amigo S., a mi hermano Schwab.







Ciudad de libros

Para apretar una tuerca

La novela policiaca goza de muy buena salud en nuestros días. Al margen de las polémicas en torno a la calidad de las mismas, lo cierto es que el género se multiplica por doquier, con propuestas variopintas. En los últimos años ha habido una oleada de estas novelas proveniente de Suecia.


Ensayo literario

Frente al capitalismo: “No se lamenten, aceleren”

Algo salió mal en algún punto de los ochenta, y ese yerro se ha reproducido a un ritmo exponencial durante más de treinta años. Hoy en día la mayoría de las ciudades se parecen a Hill Valley, el idilio caído de la película: dirigidas por y para los más vulgares rentistas y propietarios, que se inflan a sí mismos simplemente mediante la manipulación de activos en el tiempo, aplastando y acaparando, y esperando la gratitud de todos los demás. Estamos viviendo la mala línea de tiempo de la modernidad.