Se cuenta/Que aparecen barcos en el cielo/Y que de algunos, a veces,/Desciende un ancla de larga cadena/Hacia nuestra pasajera tierra.
Ciudad de libros
Amicitia in praeterito
Nadie tiene derecho a venir desde lejos a traerte un pasado feliz que se perdió en el tiempo y el vértigo de la vida y te fue difícil dejar de añorar y olvidar parcialmente. No, ni una coma ahí, ¿por qué hacérselo fácil a un lector torpe que no te interesa en tanto autor?
En memoria de un querido cubano
Por Lichi entendí que la historia más grande sólo necesita de tres personajes. No estoy seguro si la frase era de él pero sí que él la contaba: ahí están José, su esposa María y su hijo Jesús, solos en un pesebre que pronunciaba con su inconfundible acento.
Lo que no quise decir
Quise callar. Sin embargo, el tiempo me obligó a reflexionar y me di cuenta de que era imposible. Más adelante comprendí que el hecho de guardar silencio ya era en sí una respuesta, tanto como hablar o escribir. Y a veces callar ni siquiera es la respuesta más inofensiva.
Los responsables del terror
¿Qué es lo que determina nuestro comportamiento? ¿Lo que hacemos se explica porque tenemos una personalidad estable, en mayor o menor medida, o más bien somos reacciones a las situaciones en las que nos encontramos?
Para construir la verdad
Elegir la voz narrativa suele ser complicado. Es algo que va más allá de un simple cambio de conjugación en los tiempos verbales. Quien opta por las voces en tercera persona suele buscar objetividad, poder narrativo, llegar a donde los personajes no alcanzan; aunque hay excepciones.
Bajo la sombra de las palabras en flor
La lectura no sólo hace que uno salga de la depresión, sino que podrá, en diferentes modalidades, hacer posible una reinserción en una temporalidad armónica en la que el futuro extrae su fuerza del pasado y en que la memoria le da alas a la esperanza.
Islandia salvando al mundo del dióxido de carbono
Los islandeses nos están demostrando que ese trabajo conjunto que aplicaron en el futbol también se puede llevar a la ciencia y a la técnica. Todo para hacer de éste un mejor planeta.
Calle Jorge Ibargüengoitia
Quizá con cierta candidez, espero que los nuevos constituyentes de la Ciudad de México no olviden legislar los procedimientos para quitarle y ponerle nombre a las vialidades, un renglón harto descuidado entre los otros muchos torcidos sobre los que a diario se sigue escribiendo la historia de la capital mexicana. Calle Jorge Ibargüengoitia, en Coyoacán. ¿A poco no se la merece?
Una mirada a Adiós a los padres
En algún lugar leí que uno no escoge los libros que lee, sino que de alguna manera llegan a la mano de quien los necesita. Será una de las ventajas místicas de ser lector, que además del placer que causa, la lectura también nos cura de las enfermedades del espíritu.