Estaba en el Fondo de Cultura Económica de Miguel Ángel de Quevedo, tomé el libro de un estante y lo empecé a hojear. Con Bartra siempre dejo que me guíe la intuición. Los dedos se detienen donde se encuentran las ideas que me interesan, es azaroso. Empecé por el último capítulo: “memorias de la contracultura”.
Ciudad de libros
El nobel para Mo Yan: su literatura en boca de propios y extraños
“Mo Yan, diría Kafka, es uno de esos grandes cuya lectura golpea como un puño y abre, con una desgarradura, un nuevo horizonte.” Claudio Magris
Ciudad de libros · Fragmentos · Noticias de Cipango
Lo que no vio José María Velasco
El 26 de agosto de 1912, mientras el pintor José María Velasco estaba esperando a la muerte en su casa en la Villa de Guadalupe, la ciudad de México no frenaba su día a día. De los pasillos del Palacio Nacional salían los rumores acerca de quién sería el nuevo subsecretario de Instrucción Pública, ante […]
Borges en Instantes. Un poema con cuatro autores
La apropiación y desapropiación del poema “Instantes”, falsamente atribuido a Borges, parece una comedia de errores en el que se equivocaron todos. Poniatowska se equivocó porque alteró su entrevista con un poema falso y otro anacrónico. Los que creen a pie juntillas que es de Nadine Stair, se equivocan pues sobrestiman a la improbable poeta de Luouisville, Kentucky, quien supuestamente escribió un poema que, para cuando se le asoció con su nombre, ya llevaba 25 años circulando. Los que creen que el texto que ha llegado a nuestros días es de Don Herold también se equivocan, dada la legión de versiones, interpretaciones y traductores traidores al texto originalmente publicado por él.
Vocabulario electoral de Ambrose Bierce
En la víspera de la visita a las casillas el 1o de julio de este 2012, la redacción de Nexos encontró en El Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce algunas entradas pertinentes, o irónicas, o simplemente divertidas. Compartimos al respecto con los lectores una selección que el escritor y periodista estadounidense publicó hace más de un siglo. […]
Tres cartas cochinas de James Joyce a Nora Barnacle
Como ves, tengo todavía algo de poeta. También te regalare un hermoso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y dentro de este amor espiritual que siento por ti, hay también una bestia salvaje que explora cada parte secreta y vergonzosa de él, cada uno de sus actos y olores. Mi amor por ti me permite rogar al espíritu de la belleza eterna y a la ternura que se refleja en tus ojos o derribarte debajo de mí, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás […]
El IFE y la vela perpetua electoral
La empleada de la farmacia me dijo en voz baja y con tono respetuoso, “pues creo que están aquí por lo del IFE”. En esa esquina hay un sitio de taxis que suele animar la calle con música a todo volúmen. Esta vez la habían apagado y mientras algunos miraban la operación, otros se mantenían agazapados dentro de su base. […] No se levantaba ni una voz. Menos mal que acaban de despenalizar el culto público, dije para mis adentros. Y es que este no es sólo un asunto de seguridad, es que todos sabemos que traen el santísimo a cuestas.
Cuatro pedradas. El entendimiento lejos del corazón
La Leticia es pareja de muchos años, el cariño es verdadero y espiritual, no hay lugar para traiciones ni perversiones, hay comunión artística, hay sentires comunes por la belleza, por los aplausos, por las precariedades, por la música, pero esto no lo entiende nadie. Solo el amigo lo entiende y lo siente y ya no le recrimina el cambio de rumbo de su vida. Llora con él, lo consuela, y le augura todas las noches de sus vidas iguales y distintas, le promete siempre ser su “compa” para el resto de su vida, sin separarse de él solo el tiempo necesario para dormir.
Ray Bradbury y la ciudad de México
Dejamos aquí un fragmento de El vino del estío, que une a Ray Bradbury con los sonidos de una lejana ciudad de México. Los sonidos de la ciudad de México, en un cálido y amarillo mediodía, entraron por la ventana abierta y llegaron al teléfono. El coronel podía ver a Jorge que sostenía el aparato, apuntando con la […]
Viaje al Líbano
El viaje del escritor resulta entonces tanto un desplazamiento físico hasta el país de su madre, como al laberinto de sus sentimientos y recuerdos personales. Cuanto más penetra en el Líbano, más se atraviesa él mismo. Es un movimiento territorial y emocional a la vez, material y espiritual. Y entre tanto, un escenario histórico que nos sitúa a quienes no conocemos el lugar ni su pasado: “Entiendo por qué se dice que en ninguna otra parte sobrevive la antigua tradición de la hospitalidad oriental como en Líbano. Las palabras salen atropelladamente; los más viejos me tocan, me oprimen ambas manos, me besan con júbilo en las mejillas, me ofrecen uvas y hay quien me las lleva a la boca.”