Rafael tiene 76 años y padece uno de los tipos más extraños de demencia: el síndrome de Cotard. Cree que está muerto.
Ciudad de libros
La presencia inasible de la muerte. Entrevista con Maruan Soto Antaki
Para Maruan Soto Antaki, el suicidio es la muerte más libresca, afirma L. M. Oliveira en la introducción a Reserva del vacío. Ensayo sobre la muerte como invención literaria. En el libro, Soto Antaki aborda dos suicidios: el de Mishima y el de Jesús. Plantea que elaboramos “nuestra mortalidad y cada elemento que la rodea, con el rasgo que más nos distingue del resto de los animales, el lenguaje”.
Edmundo y la ciudad
Cuando en 1955 se pública La muerte tiene permiso, Edmundo Valadés tiene ya 40 años. Procedente de Guaymas, Sonora, de un linaje de periodistas, para entonces ha pasado la mitad de su vida en la ciudad de México y esto se nota en la factura de los relatos. Basta revisar el índice del libro para darse cuenta que, casi con equilibrio simétrico, los cuentos de Edmundo tienen un pie en el campo y otro en la ciudad.
El libro de la imaginación de Edmundo Valadés
Edmundo Valadés, narrador de pluma firme, se distinguió también como un lector generoso. Durante años fue acumulando asombros literarios que, al final, decidió compartir en un libro entrañable, publicado por el Fondo de Cultura Económica en 1976. El libro de la imaginación es una antología de más de cuatrocientos textos que vuelve a circular bajo el mismo sello editorial, a propósito del centenario del nacimiento de Valadés. Por esas páginas navegan sueños, amores, fantasmas, la muerte, el cielo, el infierno… Imposible no sucumbir ante la tentación de presentar un puñado de las inquietantes ficciones de este libro que invita a llevarlo siempre con uno.
Introducción a Reflexiones del señor Z.
Compartimos la introducción a Reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes, el más reciente libro de Hans Magnus Enzensberger, publicado por Anagrama. Ijoma Mangold escribió sobre el libro en Die Zeit: “El señor Zeta es un tipo locuaz que contempla el mundo con demasiada curiosidad como para que no le suscite toda clase de opiniones… En este posmoderno libro de aforismos, Enzensberger rezuma una jovialidad socrática que aúna su ideal de profunda serenidad budista con su predilección por la discrepancia”.
Recurrencias entre William Faulkner y Juan Rulfo
Uno de los autores que mejor captaron esta posibilidad de exploración y de crear un retrato de la sociedad a partir de otros elementos que los realistas fue el mexicano Juan Rulfo, ya que su obra mantiene un diálogo intenso con las temáticas faulknerianas.
Introducción a Los reconocimientos de William Gaddis
Presentamos la introducción a Los reconocimientos de William Gaddis, un ejercicio de ficción crítica escrito por William H. Gass. Los reconocimientos es una de las obras maestras de Gaddis y, como han señalado escritores de la talla de Gass o Jonathan Franzen, anticipó gran parte de la literatura que estaba por venir (Pynchon, Heller, DeLillo, Foster Wallace, etc.). Objeto de culto, así como de polémica , la novela cimentó la leyenda del escritor.
Rembrandt, Babadook y Ex machina: Estampas del abatimiento
Siglos después, otra mujer enfrenta un libro que, antes que salvarla, la empuja a los infiernos. El escenario no es ya un óleo sino una pantalla. Babadook, la primera cinta de la australiana Jennifer Kent, no es sólo una de las mejores películas del 2014 sino acaso una de las expresiones mayores que el cine de horror nos ha brindado. Como sucede con los cuadros de Rembrandt, apenas hay espacio para algo distinto a la penumbra en este pequeño universo.
Allá en el fondo está la muerte
Con frecuencia pienso en mi muerte. La imagen es siempre similar: un funeral, amigos cercanos, pocos familiares, discursos conmovedores, algunas risas intercaladas con algunos llantos, arreglos florales. Nada demasiado excéntrico. Con frecuencia pienso en mi muerte porque me sabe ajena y distante y, por tanto, amable para el juego y el simulacro.
Ciudad de libros · Ensayo literario
Nietzsche y el arte de aprender a callarse
Nietzsche fue uno de esos filósofos que tenía que salir a caminar antes de sentarse a escribir. A diferencia de Kant que todos los días hacía una caminata de una hora por la misma ruta sin importar el clima, las de Nietzsche eran impredecibles.