Los negocios de la televisión digital son multimillonarios y crecen a gran velocidad. Esa situación comienza ya a trazar un panorama distinto en la guerra por la atención de los usuarios hacia toda una nueva gama y variedad de plataformas.

La industria del entretenimiento ha entrado en un nuevo proceso de adaptación y cambio. Nuevos servicios de streaming han aparecido en el universo digital en los últimos meses, de la mano de poderosas empresas como Disney, Apple, Warner Media y NBCUniversal, entre otras, que se perfilan para redefinir la industria. Llevará un par de años para que el proceso se refleje de manera clara a nivel global.

Esta nueva guerra del streaming se caracterizará por tratar de hacer que los usuarios de los servicios pasen más tiempo en determinada plataforma; el éxito no se medirá exclusivamente por el número de suscriptores. Lo normal será que estos suscriptores contraten dos, tres o más servicios y la batalla se trasladará a las horas que le dediquen a cada uno de éstos.

El negocio del streaming creció consistentemente durante la década del 2010. De acuerdo a la MPAA (Motion Pictures Association of America), en 2018, la gente ya gastó más en entretenimiento digital que en boletos de cine: 42.6 mil millones de dólares frente a 41.1 mil millones. El cambio en la industria es significativo y ha atraído a poderosos competidores como Apple, Disney, ATT&T —ahora dueño de Warner Media y sus marcas Warner Bros. Pictures, Warner Bros. Television, DC Comics y HBO—, y Comcast —dueño de NBCUniversal, que cuenta con la propiedad intelectual de todas las series de NBC y todas las películas de Universal Pictures. Las últimas dos empresas son, además, proveedoras de acceso a internet, un detalle no menor en el futuro de la industria.

El enorme crecimiento de este negocio digital es algo que se sabía desde hace algunos años. Por ello Disney, Apple y otros comenzaron a preparar sus propios proyectos y servicios de streaming. Todos quieren un pedazo de este pastel que es cada vez más grande. El negocio pasó de vender los derechos de series y películas a servicios de terceros —como Netflix o Amazon Prime Video— a tener un servicio propio para ofrecerlas de manera exclusiva.

Generalmente, estos contratos de derechos se crean por varios años y pueden ser multimillonarios: series como Friends, Seinfeld o The Office se cotizan en cientos de millones de dólares. Lo que nos lleva a un escenario en el que muchos programas y películas aún pasarán un tiempo disponibles en plataformas distintas a las de los dueños de dichas propiedades intelectuales. ¿Se imaginan cómo será Netflix cuando no esté Friends? Porque eso va a suceder. O mejor dicho, ya sucedió: el pasado 1º de enero, la popular serie desapareció del catálogo de Netflix en Estados Unidos. El contrato de 5 años, por el que Netflix había pagado 100 millones de dólares, venció. De acuerdo a información de Nielsen, Friends era el segundo programa más visto en Netflix en dicho país. Friends regresará al universo del streaming en mayo, pero lo hará en HBO Max, el servicio que lanzará Warner Media. Warner Media le pagó a NBCUniversal, dueña de los derechos del programa, 500 millones de dólares para tenerla en su catálogo por los próximos 5 años, superando la oferta de Netflix para mantenerla. El programa más visto en Netflix, The Office, desaparecerá también de su catálogo este año ya que se irá a Peacock, el servicio de streaming que lanzará NBCUniversal.

Aquí cabe recordar que no todos los países tienen los mismos catálogos. Las películas y series se venden por países o regiones a distintas plataformas. Por lo que llevará algunos años que ciertos contratos lleguen a su término. Además, cada país o región tiene otras plataformas locales compitiendo por la atención del usuario con producciones originales y catálogos propios. Tal es el caso de Blim de Televisa, Claro Video de América Móvil, o de plataformas especializadas de cine como FilmInLatino y Mubi. Vale la pena analizar a aquellas que compiten mundialmente.

De acuerdo a Forbes, los suscriptores de Netflix pasan 63% de sus horas en la plataforma viendo material licenciado, y 37% viendo contenido original. Esto es importante por dos razones. Por un lado veremos a las grandes compañías recuperar sus populares series y películas para sus propias plataformas: Disney ya lo hizo con casi todo su repertorio. Por el otro, explica la urgencia de Netflix por promover sus series originales y enganchar al público consumidor lo antes posible.

Hay un par de puntos finales a considerar al ver esta guerra futura.

Uno tiene que ver con un perfil de contenido enormemente popular y que las plataformas de streaming apenas han comenzado a explorar: deportes en vivo. Otro mercado multimillonario que espera la integración a estas plataformas.

Prime Video de Amazon lleva ya dos años transmitiendo en vivo partidos de jueves por la noche de la NFL. Fuera de esto, los aficionados a los deportes están más acostumbrados a pagar por lo que llaman Season Pass, para poder ver todos los partidos que quieran —a través de una plataforma digital o aplicación oficial de la NFL, MLB, NHL, etcétera.

Pero hay que recordar que en el catálogo de empresas de Disney está una muy importante llamada ESPN. No deberá pasar mucho tiempo antes de que Disney+ vea la manera de integrar a su oferta los deportes en vivo.

El otro punto es que, antes que todos estos servicios streaming, hay algo más importante que los usuarios tenemos que pagar: el proveedor de internet.

Por ello no debe dejarse pasar que AT&T sea el dueño de Warner Media o que Comcast sea dueño de NBCUniversal. El negocio de ambas compañías es precisamente dar acceso a internet, en dispositivos móviles o en casa, y ahora cuentan con servicios de streaming que pueden promover de forma exclusiva o con ventajas para sus clientes o usuarios. Imaginen que por tener un plan de datos en telefonía móvil con AT&T, tengas acceso a HBO y sus series, incluso a material exclusivo o adelantado. Eso va a pasar más pronto de lo que creemos.

Hemos visto recientemente a proveedores de internet ofrecer acceso o suscripción gratuita a Netflix como una estrategia comercial y de marketing: Infinitum, por ejemplo, la compañía de acceso a internet de Telmex/América Móvil, anunció que dará Netflix gratis a sus usuarios. Ya lo habían hecho así en México para posicionar sus propias plataformas: Televisa con Blim vía su servicio de acceso a internet, Izzi; y América Móvil con Claro Video vía Infinitum.

Y esto tiene que ver con una circunstancia peculiar. En México, de acuerdo al más reciente informe de IFT, sólo la mitad de la población tiene acceso a internet. El acceso aún se está popularizando y sólo hay 10 millones de usuarios de servicios de streaming. Por lo cual, el mercado es aún gigantesco. Esto mismo aplica en casi todo el mundo; todos vamos hacia allá. Por eso tantos quieren una tajada y han empezado ya la nueva guerra del streaming.

 

Arturo Aguilar
Periodista y crítico de cine.