¿Podrá ser 2020 el año en que Netflix logre ser el “estudio” reconocido por producir la mejor película —según Hollywood? Todo indica que después de lo aprendido con Roma, las circunstancias son propicias para ir por la máxima estatuilla con The Irishman de Martin Scorsese.

La carrera ha comenzado y ya es posible conocer a los primeros protagonistas de esta competencia de larga distancia, con destino final el próximo 9 de febrero, cuando se lleve a cabo la 92ª entrega del Oscar. Y al parecer Netflix (como poderoso representante de las plataformas de streaming) podría estar en posición de remover a los tradicionales estudios de Hollywood de la posición de honor de la estatuilla dorada.

Pero, ¿por qué importan premios como el Oscar?

Por un lado, hay que entender que la premiación va más allá de una competencia artística sobre cine. El Oscar y otros galardones similares son una combinación de méritos y argumentos fílmicos, concurso de popularidad, campaña de marketing, posturas de industria y plataforma de mensajes con subtexto social, político o económico. A las candidatas les tiene que ir bien en taquilla y, en general, también con la crítica y la prensa. El contexto de los nominados debe estar lo más exento de polémicas y escándalos. Las campañas y estrategias publicitarias se hacen pensando en quiénes son los votantes, en sus perfiles, en cómo se vota por branches que deciden a los nominados en ciertas categorías, en los gustos e intereses de la Academia de Hollywood.

Se gastan decenas de millones de dólares en campañas porque esas estatuillas encarnan el prestigio, y con ello mejores poderes de negociación para que los “mejores”, o al menos los que sean reconocidos como tales por sus propios colegas en la industria fílmica más poderosa del mundo, quieran trabajar con tal o cual estudio. Históricamente significaban también una mayor exposición y por lo tanto un importante incremento en la recaudación y la posibilidad de mejores negocios cuando la película se vendiera o mostrara en otras ventanas de exhibición (formatos caseros como DVD o BluRay, tv abierta o por cable). En la última década esto se ha reducido, aunque los Oscar siguen ayudando al negocio (desde lo económico) de cada película.

La carrera de Netflix

Para Netflix el Oscar significa una forma certera de atraer talento y crear contenido para sus suscriptores y, por lo tanto, conseguir más suscriptores potenciales. Conseguir más suscriptores y más talento creativo sólo ensancha las posibilidades de una plataforma que ofrece gran libertad artística y posee una enorme capacidad económica para hacer posibles proyectos fílmicos que los estudios tradicionales cada vez apoyan menos, pues no les interesan financieramente.

Pero esa podría no ser la única razón por la que Netflix codicia el Oscar a Mejor Película. De acuerdo con lo que Kyle Buchanan —reportero especializado de The New York Timesexpresó a CNN “[Netflix] está ansiosa de irrumpir disruptivamente en cualquier industria en la que pueda poner sus manos”.

Netflix ha sido fundamental para modificar el concepto de cómo vemos estrenos, lanzando películas en su servicio al mismo tiempo que en los cines, o bien, como lo hizo durante mucho tiempo, renunciando por completo al estreno en cines. El fenómeno nunca fue del agrado de la industria, ni de la Academia ni de los propietarios de las salas de cine, cuyo negocio depende de la taquilla y de las ventas de comida, dulces, bebidas y más.

Estamos en un periodo de transición y total transformación de la industria del cine y del entretenimiento. Desde sus jugadores predominantes hasta nuestros hábitos de consumo, todo se está reacomodando. Según la Motion Pictures Association of America (MPAA), en 2018, una parte del entretenimiento digital, es decir, tan solo dos de las plataformas de streaming, Netflix y Amazon Prime Video, generaron globalmente $42.6 mil millones de dólares. Durante el mismo año la suma de la taquilla cinematográfica mundial fue de $41.1 mil millones. La gente ya gasta más en este tipo de entretenimiento digital en streaming que en boletos de cine. Es un cambio en profundamente significativo y un campo al que pronto llegarán más poderosos competidores como Apple, Disney, AT&T (ahora dueño de Warner Media; es decir, de marcas como Warner Bros. Pictures, DC Comics y HBO) y Comcast (dueño de NBCUniversal). Las últimas dos empresas son, además, proveedoras de acceso a internet, un detalle no menor para el futuro de la industria. A Netflix le interesa posicionarse y fortalecerse lo mejor posible, antes de que esta nueva guerra termine de desatarse en los próximos meses y años.

¿Un 2020 para la historia?

Los festivales de cine de otoño, como Venecia, Toronto y Nueva York, sirven cada año de plataforma de presentación de muchas de las películas que buscarán nominaciones y estatuillas durante la temporada de premios.

Ilustración: Sergio Bordón

Desde hace algunos años, Netflix y Amazon le han apostado a producir películas con calidad, argumentos y formatos para premios. Netflix lo empezó a hacer vía sus documentales, área en la que por años se ha distinguido. Sin embargo, fue Amazon, en 2017, la primera plataforma de streaming que consiguió una nominación al Oscar a Mejor Película con Manchester by the sea. Netfix lo logró a inicios de este año con Roma.

Tras su estreno en el Festival de Cine de Nueva York, The Irishman de Martin Scorsese parece haberse convertido en la película que hay que vencer en la carrera rumbo al Oscar 2020; cuenta con el logo de Netflix, tiene excelente prensa y a los respetadísimos y admirados De Niro y Pacino, por no mencionar a un director de culto como Scorsese. The Irishman se estrenará en cines a inicios de noviembre para cumplir con los requisitos de la Academia, pero Scorsese y compañía tendrán una corrida comercial limitada, de pocas semanas y no con un número exagerado de copias antes de llegar a finales de noviembre a la plataforma de streaming. Esto de cierta manera los exime de tener que cumplir con una recaudación de taquilla importante porque para Netflix no es una prioridad. Detrás de su campaña estará un equipo en el que, como reportó The New York Times, Netflix ha invertido enormes recursos, poniendo a Lisa Taback, una veterana especialista en campañas del Oscar cuyo CV ostenta las estatuillas de películas como The King’s Speech, The Artist y Spotlight.2

Sin embargo, esta no es la única película que podría traerle nominaciones a Netflix. Marriage Story de Noah Baumbach, protagonizada por Scarlet Johansson y Adam Driver, también se convirtió en candidata en las categorías de actuación, guion, dirección e incluso Mejor Película tras sus presentaciones en Venecia y Toronto. The Two Popes de Fernando Meirelles, con Anthony Hopkins y Jonathan Pryce, podría también traerles nominaciones a sus protagonistas; y The Laundromat de Steven Soderbergh, con Meryl Streep, Gary Oldman y Antonio Banderas, tampoco debería quedar descartada, principalmente por su reparto.

Con su León de Oro del Festival de Cine de Venecia y una muy buena recepción en el Festival de Cine de Toronto, Joker (de Warner Bros. Pictures) también se ha colocado en la lista de  películas que podrían aspirar a varias nominaciones. El filme de Todd Philips ha sido un éxito de taquilla recaudando más de 700 millones de dólares mundialmente en apenas unas semanas, pero está por saberse cómo terminará la campaña tras las polémicas que ha suscitado el grado y tipo de violencia social expuesta y la identificación psicópata con quien eventualmente opte por tales actos violentos y políticos. Warner Bros. decidió desinvitar a la prensa en la alfombra roja durante la première de la película, después de que Phoenix se levantara y se fuera a la mitad de una entrevista al ser cuestionado sobre esto. En términos de marketing, la película no se encuentra en la mejor de las posiciones para buscar muchas nominaciones (aunque su éxito en taquilla seguramente ayudará), pero la actuación de Joaquin Phoenix sí se ha posicionado en la conversación como la referencia a vencer en la categoría de Mejor Actor. Sin embargo, artículos recientes que retoman la opinión de miembros de la Academia muestran una división importante sobre la película e incluso sobre la actuación de Phoenix.

Gracias al Premio del Público del Festival de Cine de Toronto —que tiene un muy peculiar y preciso récord de predecir nominados a Mejor Película y en no pocas ocasiones a las películas ganadoras— Jojo Rabbit de Taika Watiti (de Fox Searchlight) también entró en la conversación.

Previa a estos festivales, la recepción tanto en taquilla como en crítica de Once upon a time in Hollywood de Quentin Tarantino (de Sony Pictures) la convierte en otra de las películas con argumentos sólidos para competir en varias de categorías importantes.

Estas son las películas que hasta ahora arrancan con fuerza y con definido protagonismo, pero no serán las únicas. Deberán enfrentarse a la aparición de nuevos contendientes y tratar de seguir siendo relevantes durante varios meses y no desaparecer cuando lleguen ciertos estrenos de noviembre y diciembre, como la nueva adaptación al cine de Little Women de Greta Gerwig, 1917 de Sam Mendes o Richard Jewel de Clint Eastwood con Leonardo DiCaprio y Jonah Hill.

Con la nueva diversidad de la Academia de Hollywood y las nuevas reglas que permiten una importante cantidad de nominadas a Mejor Película, también se deben considerar filmes como Dolor y Gloria de Pedro Almodóvar o Parasite de Bong Joon-So, cuyas posibilidades de recibir nominaciones en otras categorías además de Mejor Película Internacional —como Mejor Director o incluso Mejor Película— son altas y las respaldarán muy buenas taquillas y excelentes críticas.

 

Arturo Aguilar
Periodista y crítico de cine.