Un usuario indignado por las prácticas engañosas de un programa informático comparte su desengaño. Como ningún ser vivo puede atender los reclamos contra un robot, este buzón se hace depositario de los abusos de los omnipresentes algoritmos que nos rodean.

Querido Netflix (o, en su defecto, quien te programe):

Necesitamos hablar de tu algoritmo. Urgentemente. Porque, seamos sinceros, algo se salió de control y tu aplicación se está convirtiendo en una auténtica burla.

Por años reconocí y recomendé su funcionalidad. Entendía la premisa: entre más información te compartía, más fácil sería para ti saber qué recomendarme. Cuando usabas un llamado “porcentaje de compatibilidad” podía claramente entender por qué llegabas a ese número y a cierto tipo de recomendaciones. Ahora lo llamas “porcentaje de coincidencia” y ya no entiendo nada.

Debo confesar que he dedicado miles de horas a calificar las películas que vi en tu plataforma —o que había visto antes y sabía si me interesaban o no— para tratar de ayudarte. Fui un entusiasta de la idea de la inteligencia artificial que, representada por tu algoritmo, prometía aprender de mis gustos, los cuales, reconozco, son bastante específicos y a veces desconcertantes. Además, tenía curiosidad por saber si un programa podía construir las mismas relaciones y referencias entre películas que yo mismo había ido descubriendo a lo largo de casi 30 años de cinefilia personal intensa, afinada o exponencialmente acrecentada por 22 años como periodista cinematográfico y, desde hace década y media, también como crítico de cine. Más allá de alimentar frenéticamente mi cinefilia, ¿era posible que pudieras sustituir a un humano que se dedica a encontrar y destacar cierto tipo de cine de entre un tsunami de opciones en cartelera o en línea? Prometías que al hacerlo, me mostrarías los tesoros escondidos de tu catálogo, del cual, por cierto, nunca facilitaste la exploración fuera de tus limitadas categorías predeterminadas.

Ilustración: Oldemar González

Pero ahora lo sé y lo acepto: calificar tantas películas fue ocioso y completamente inútil. En 2017 tuve que aguantar tu cuestionable decisión de cambiar un sistema de evaluación de 5 variables por título —con ese conteo de una a cinco estrellas— a una evaluación binaria —dos variables: pulgar arriba o abajo. Volví a calificar un par de cientos de películas. Me parece que ese fue el principio del caos actual. Todos los matices se perdieron por completo al tener que reducir el variado rango de estrellas favorables a una sola opción positiva: pulgar arriba.

Durante mucho tiempo me dejé engañar por tus mecanismos: mientras disfrutaba descubrir películas y series que conectaran con mis intereses y gustos, tu recompensa era engordar las arcas de tu Big Data. Pero este año ya sentí que empezaste a usar tu algoritmo descaradamente para hacerme enojar o fastidiarme. Y ahora me descubro queriendo reclamar o quejarme… pero sé que sólo eres una aplicación informática, que tu oxígeno son fórmulas matemáticas y códigos de programación, y que mi queja para ti es intrascendente, por no decir inexistente. Para colmo ni siquiera te puedo gritar en la cara. Hoy por hoy, te preocupan yo y mis intereses y preferencias tanto como este buzón de quejas a la oficina de Netflix más cercana. La prioridad son los espacios que hacen fiesta y ruido en cada anuncio o lanzamiento, no las cartas de reclamación.

Veamos los agravios. Cómo dejar pasar lo que has hecho en “Nuestra selección para Arturo” en la categoría Comedia. Después de haber visto películas como La Dictadura Perfecta, Frances Ha, La Balada de Buster Scruggs (de los hermanos Coen), Irrational Man (de Woody Allen), stand ups de Ricky Gervais, Dave Chappelle y Trevor Noah… ¡NO es lo más lógico que me recomiendes Sextillizos con Marlon Wayans, Son como niños 2 con Adam Sandler y Salma Hayek, Recién cazado con Jaime Camil o El cumpleaños de la abuela!

Conoces perfectamente la obsesión con la que me he dedicado a ver la gran mayoría de títulos en categorías como Documentales, Clásicos o Cine Independiente. En los días posteriores a ver Five Came Back, vi todos los documentales de la Segunda Guerra Mundial disponibles en tu N grande. Apenas estuvieron en la carta vi también dos películas que involucraban a Orson Welles: Al otro lado del viento y Me amarán cuando esté muerto.

Por eso es una verdadera mentada descubrir hace unos días que, según tu algoritmo, 50 sombras más oscuras, uno de los inefables churros del cine contemporáneo de Hollywood, tiene un porcentaje de coincidencia con mis gustos… ¡de 97%! ¿¡Cómo!? ¿¡Por qué!?

Ah, y claro, a pesar de que apenas he visto un puñado de películas de superhéroes en tu plataforma, tu infame recomendación calcula que tengo un porcentaje de coincidencia del 98% con una película llamada… ¡Suicide Squad! Hay precisamente 98% de probabilidades de que no la vuelva a ver a menos de que me encañonen.

Mientras tanto, películas que claramente me iban a interesar, por ejemplo, Girl o Burning, que fueron parte de la programación del Festival de Cine de Cannes antes de llegar a tu plataforma, las pones con un 61% y 59% de coincidencia respectivamente.

Más absurdos: Magnolia de Paul Thomas Anderson es apenas un 65%; La vida acuática de Wes Anderson tiene 57%; la clásica Mad Max, 59%; Volver al futuro, 65%. Pulp Fiction e Impacto Profundo tienen el mismo porcentaje: 81%. Pero claro, Dirty Dancing, 85%. Vuelvo a preguntar: ¡¿CÓMO ES POSIBLE!?  

Desafía mi entendimiento racional tratar de ver la lógica en tus sugerencias y conexiones. Veo wésterns y me insistes con Ingobernable. Veo clásicos y me neceas con la nueva de Adam Sandler y Jennifer Aniston. Veo con emoción The Crown pero insistes en que hay más coincidencia si viera Betty la fea. Esta semana me quieres hacer ver Maléfica con Angelina Jolie. Así no se puede. Aquí hay claramente gato encerrado.

Por cierto: Sushi a la mexicana jamás ha sido “Aclamada por la crítica”. No hay manera de que puedas argumentarlo, ni siquiera mostrar en metacritic o rottentomatoes que así fue. De nuevo, siento que te burlas de mis gustos, de mi tiempo y hasta de mi profesión.

Ah, y tendríamos que hablar también de esta nueva obsesión tuya por promover casi exclusivamente lo más popular de entre tus producciones originales o entre las producciones cuyos derechos compras para incluir en tu catálogo (el ejemplo más claro de este último grupo: Friends). ¿Qué te hace pensar, a partir de mi historial, que estoy interesado en algo porque es popular? Me molestan tus nuevos iconos de Top 10 insistiendo en qué es lo más visto hoy en México.

Entiendo que desde hace un tiempo tu estrategia de promoción de contenidos sufrió modificaciones y te concentraste con fuerza en toda tu producción original. Entiendo que te estés preparando para lo que se viene en la siguiente etapa de competencia en la industria del streaming y quieras consolidarte como el espacio al que la gente va por productos masivamente populares y que son tuyos y no solo parte de un amplio catálogo. La llegada de los proyectos de streaming de Disney, Apple, Comcast (NBCUniversal) y AT&T (en otras palabras, WarnerMedia/HBO) va a alterar todo de nuevo. Pero si en estas circunstancias tu plan es querer impulsar casi exclusivamente lo popular, deberás saber que tu ambición globalizada y masiva alejará a los espectadores que, como yo, disfrutamos de algo más que Monarca, The Politician, La Casa de las Flores o películas de Adam Sandler o Marlon Wayans.

¿Para qué tienes un catálogo tan diverso y rico si vas a esforzarte tanto en que no lo descubramos por sólo estar viendo la película más popular del día o de la semana? ¿Cuándo dejaste de preocuparte por los gustos de tus usuarios y comenzaste a ocuparte con tal descaro por el negocio a futuro? ¿Es esta la nueva identidad de Netflix de cara a esta nueva etapa? Si no quieres que me aleje incluso antes de que tu competencia me ofrezca algo más atractivo —lo cual, se supone, te tiene natural y comprensiblemente preocupado— tienes que hacer algo con tu maldito algoritmo.

 

Arturo Aguilar
Periodista y crítico de cine.