Ciudad de libros · Fragmentos

Fallar otra vez

Fallar otra vez es el séptimo título de la colección Editor de Gris Tormenta, memorias y ensayos sobre los oficios editoriales y el backstage de la literatura. En este libro, Alan Pauls (Buenos Aires, 1959) propone acercarse a la creación literaria desde la falla, las imperfecciones y la repetición. El escritor no podría vivir sin su alter-ego en la sombra: el revisor, solapado y atormentado.





poemas periódicos

Todo lo que se aleja es rojo

Una vez, en mi temprana juventud, tuve una fijación con un hombre zurdo que escribía a mano. Sería fácil decir que me enamoré, pero no fue tan simple. El hombre escribía con tinta roja y la orilla externa de su mano siempre estaba manchada porque la deslizaba sobre cada palabra manuscrita. En las notas y cartas que me daba en secreto, las palabras se corrían, trazando una estela hacia la derecha, perdiendo la nitidez de lo instantáneo y adquiriendo la forma alargada e insistente de estrellas fotografiadas durante mucho tiempo.



Cine

Crímenes del futuro, una comedia visceral de Cronenberg

Crímenes del futuro (2022), que puede verse en salas desde hoy y a partir del 29 de julio en Mubi, devuelve a David Cronenberg al reino de lo visceral y también a la comedia. Bosqueja un mundo en trance, apenas organizado, en el que el dolor fue abolido y donde los cuerpos están cambiando. 

Publicado en: Cine

Carta de recomendación · Ciudad de libros

La calamidad es sabia:
El cuarto jinete de Verónica Murguía

El cuarto jinete del apocalipsis vendrá en un caballo bayo; su nombre será Mortandad y traerá consigo el infierno. Con esta referencia se titula El cuarto jinete de Verónica Murguía una novela sobre la peste bubónica que arrasó con la población europea en 1348. Entre sus lectores admirativos, aquí se suman razones para acudir al libro en los tiempos que corren.


Registro personal

Bob Dylan: Te odio con ternura

Por razones de tráfico tuve que transitar por la Avenida Telegraph en Oakland,  después de varios años. De repente, miré con asombro en la marquesina del Fox Theater el nombre de Bob Dylan. Estacioné el auto y me encaminé hacia la taquilla para comprar unos tickets. “¿Qué más da?”, me dije. Serendipity. Sincronía surrealista.