Ciudad de libros

Notas para una constitución moral   

Comala e Ixtepec son dos pueblos ficticios donde abundan el rencor y la nostalgia en lugar de la ilusión, debido a la crisis moral que viven sus habitantes por distintas situaciones políticas. Este ensayo explora el papel del Estado en el orden moral de las sociedades planteado en dos clásicos de la literatura mexicana: Pedro Páramo y Los recuerdos del porvenir.


Covidiario

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28 de mayo, 2020

Esté despierto o no sobre la cama, la perrita Schnauzer que tenemos, Mika, viene hacia mí a las cinco. Si estoy despierto, es que ya puse la televisión en silencio para no molestar a la Bióloga que duerme a mi lado; si no estoy despierto, pongo la televisión. Le hago un rascadito a Mika en la cabeza y le susurro que espere.


Covidiario

Covidiario
27 de mayo, 2020

Los miércoles son, por definición, por agenda y por ritual, días de pensar; no son días en los que haya tiempo para sentir. Pero justo hoy me tomó por sorpresa un sentimiento: el desconcierto ante la idea de que los miércoles son realmente una bendición.


Ciudad de libros · Con guante blanco

Palabras sobre el exilio.  La polémica Heker-Cortázar

¿Qué significa estar en el exilio? ¿Quién tiene derecho a llamarse a sí mismo exiliado? El siguiente ensayo explora las implicaciones de estas preguntas —vigentes en la inquieta América Latina— a través del recuento de la polémica que Liliana Heker y Julio Cortázar sostuvieron en medio de la censura impuesta por la dictadura argentina



Covidiario

Covidiario
25 de Mayo, 2020

Así que empezaré este diario de los días que no pasan con una confesión que me avergüenza: estoy disfrutando el encierro. Digo eso con todos los calificativos necesarios: que el mundo nos pesa, que el futuro es incierto y que irremediablemente cargamos con las penas de todos los prójimos que quisiéramos resolver sin ser capaces. Pero tengo que confesar que llevo toda mi vida ensayando para no salir de mi casa.





Covidiario

Covidiario
22 de mayo, 2020

Soñé un lenguaje nuevo que no significaba. Quiero decir: unos hombres sin rostro, etéreos, caminaban, flotaban, vigilando unos signos que iban a ser identificados por mí, y justo en ese momento eran corrompidos hasta llegar a ser absurdos —pero sin dejar de ser algo, algo que yo no entendía radicalmente, algo que solo contemplaba, un mirar estéril.