Para inolvidable, el recuerdo de lo que no fuimos. (@CazadordeLetras)
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¿En qué parte de la Biblia está el tutorial para tener los abdominales de Jesucristo? (@laneaelegante)
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El teatro como juego infinito: del arte vivo digital y Deus Ex Machina
Mucho antes de imaginar siquiera que estaríamos extrañándonos tanto y sin poder abrazarnos, la compañía mexicana Teatro Ojo presentó una pieza que tituló Deus Ex Machina, en el Centro Cultural del Bosque. Al entrar al teatro, quienes asistían se encontraban en un espacio dispuesto a manera de un Call-Center. Una gran pantalla al fondo del espacio proyectaba los números telefónicos de las llamadas que estaban realizándose en ese momento y su ubicación: zona rural, zona urbana, estado, municipio.
Dylan Thomas, retrato del cuentista entre leyendas
Recordar hoy al poeta galés Dylan Thomas (1914-1953), como lo hace el siguiente texto, es explorar algunas facetas poco conocidas pero no menos deslumbrantes de su obra, como la del cuentista excepcional. También es desmentir una serie de leyendas en torno a su muerte, como la de la famosa ingesta mortífera de dieciocho whiskys en un bar de Nueva York.
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Si algo define este año es el fin de la certeza, y aún eso supongo que está por verse. (@merrypops2)
Adieu, mon cher oncle:
a la memoria de Luis Zapata
Luis, con su chamarra de cuero, todo en él hermoso y seductor, sentado en el piso escribiendo El Vampiro de la Colonia Roma, fumando como chacuaco, en la Facultad. Imagen maravillosa que no hacía falta ver para que se me quedara grabada. Decía Luis que le gustaba el cine por una cierta actitud pasiva hacia la vida. Le gustaba más vivir en la ficción. Y yo conocí primero a Luis en esa imagen de ficción.
Desempacando mi ofrenda
Tomando como inspiración el célebre texto de Walter Benjamin, “Desempacando mi biblioteca”, el siguiente ensayo reflexiona sobre la historia del Día de Muertos a partir de la vivencia personal de la autora.
Nuevo estudio sobre José Clemente Orozco
Aunque el consenso es que José Clemente Orozco fue el mayor artista mexicano del siglo XX, los estudios sobre su obra fueron durante muchos años relativamente pocos. Las obras de Orozco son artefactos que tarde o temprano tomarán el lugar de tus propios demonios y te pondrán de bruces contra el principio de realidad. Esta experiencia es árida, así que la mayoría prefiere evocar al artista como objeto de culto nacional, pero no arriesgarse al análisis de la pintura.
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Muero por llegar a un bar, que me reconozcan, y pedir “Lo mismo de siempre”. (@palabrafilica)
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Perdió la fe. Las montañas siguen en su lugar. (@razo_julian)