Las de Hernández son palabras nacidas en los páramos del lenguaje coloquial, sin que por ello haga pisar al lector en los lugares comunes. Sus versos dejan en claro que, para él, antes que las arborescencias de la solemnidad, están las raíces de la sencillez, pues en ellas aparece una de sus mayores cualidades: la transparencia.
Reseña
“De la naturaleza de sus cosas”
Los poemas de El acelerador de partículas se alejan de un carácter trascendente. Es notorio desde la primera composición que abre (y da también título) al libro.
Todos los Pessoas elegantes de Lisboa (III)
La obra explora con detenimiento casi maniaco prácticamente todas las instancias sensibles del hombre, ilustrada copiosamente con frases tomadas de su obra en verso y prosa, que si bien no aparecen referenciadas al interior del texto, se encuentran con seguridad en los títulos consignados dentro de la vasta bibliografía disponible al final del libro.
El siglo de Ford Madox Ford
El relato de Madox Ford, a pesar de su título y su fecha de publicación, no es sobre la primera guerra mundial y, si evoca a soldado alguno, es fuera del campo de batalla, lejos de la vida militar. El campo de batalla es más bien otro: el lector se interna en las trincheras de la psique, los celos, la manipulación y la vileza humana en profundidad.
Entre las Tuberías de Etgar Keret
Jorge Luis Borges decía que la felicidad existe siempre en las páginas de un libro. Uno puede hacer suya esa afirmación y leer a Etgar Keret definitivamente lo es.
Reflejos de un Pessoa alegre (II)
La lógica de armado y ensamble de estos Papeles son más bien un capricho y así parece entenderlo el traductor. Y no se equivoca, puesto que si bien dentro del software poderoso y autogenerativo que es la obra movediza y nebulosa de Pessoa, la confección de este tomo se ofrece como un cuidado electrodoméstico, ya sabemos que tratándose de Pessoa hasta el más humilde garabato es siempre literatura de alto octanaje.
Los libros del desasosiego de Fernando Pessoa (I)
Saludamos a Pessoa con esperanza porque supo describir como ninguno la esencia malhadada de la especie: soy como un cuarto con innúmeros espejos fantásticos, que dislocan reflejos falsos en una única realidad anterior que no está en ningún lado y está en todos.
Un libro dedicado a los que Dios les debe una resurrección
En su debut como novelista, el escritor zamorano Jaime Garba sorprende con ¿Qué tanto es morir?, un involuntario thriller que no se puede dejar sobre la cama porque sangra.
Había mucha Rivera Garza o Juan Rulfo o no sé qué
Es cierto que a ratos a la sociedad literaria mexicana le da por convertir a Juan Rulfo (1917-1986) en una especie de costal en el que se practican golpes de maledicencia. Como a Cervantes, a quien se le llamó ingenio lego, de Rulfo suelen afirmarse sus incapacidades para concluir sus obras, sobre todo Pedro Páramo.
Montaje literario
Como en un texto de Pavić o Cortázar, no importa la secuencia en que se lean los fragmentos de la antología. Tampoco es relevante el número de veces que se visiten. La buena literatura, como el buen cine, trasciende los conceptos de orden y repetición.