Star Wars Episodio 7 – La Televisificación del cine

Hace unas semanas fui a ver la nueva entrega de la saga galáctica: Star Wars: Episodio VII – El Despertar de la Fuerza.

star-wars

Como fanático de Star Wars que soy, ver la secuela de El Retorno del Jedi tras 30 años de espera era uno de los acontecimientos cinematográficos de mi vida y de la de mucha otra gente de mi generación que creció viendo esas películas.

Aunque El Despertar de la Fuerza me pareció bastante divertida y disfruté de sus personajes, salí del cine con la sensación de que en vez de una película, acababa de ver el primer capítulo de una serie de televisión.

Me pareció una sensación curiosa —y algo que he notado más y más con muchos blockbusters actuales: estamos ante la “televisificación” del cine. Siento que se ha hablado mucho de si la película es buena o mala, y como fan sé lo minuciosas que pueden ser esas discusiones, pero he leído muy pocos comentarios referentes a esto que me parece notable. A mí, como cinéfilo y admirador de toda la vida de las películas palomiteras hollywoodienses, me parece preocupante.

Entiendo que pueda sonar raro que me queje de que Star Wars, que va por su séptima entrega, sufra de la serialización. Sin embargo, cada una de las tres películas originales de la saga – Star Wars (1977), El Imperio Contraataca (1981) y El Retorno del Jedi (1983) –  contaba una historia completa; con un principio, un desarrollo y un final. Es cierto que cada una formaba parte de una gran historia de trasfondo que continuaba, pero esa aventura, esos problemas que se manifestaban al inicio de cada entrega, se cerraban al final. Rara vez se dejaban misterios sin resolver.

Star Wars El Despertar de La Fuerza, en cambio, plantea una serie de incógnitas esenciales para el desarrollo de la historia que no quedan resueltas: la protagonista de esta nueva entrega es una chica llamada Rey y todas las preguntas importantes sobre este personaje que debe llevarnos por la historia, están sugeridas sin tener respuesta: ¿Quiénes son sus padres?¿Por qué la abandonaron de niña? ¿Por qué es tan habilidosa con la fuerza?¿Qué le ha pasado a Luke Skywalker que ya no quiere ayudar a sus amigos y se ha exiliado de forma voluntaria? Cuando finalmente llegamos al momento cumbre en el que vamos a obtener algunas respuestas, la película se acaba literalmente a mitad de escena. Se podría argumentar que El Imperio Contraataca, la segunda entrega de la trilogía original que finaliza con un monumental cliffhanger en el que Luke aprende la verdadera identidad de su padre y a su amigo Han Solo le captura el cazarrecompensas Boba Fett, es también serialización, pero no es verdad: El Imperio Contraataca termina y no hay misterios por resolver. Si no hubiera una siguiente película, sería deprimente pero no incompleta. Cierra la historia y ofrece respuestas a las preguntas planteadas al inicio, a la vez que nos anticipa el comienzo de una nueva aventura. Y sobre todo, la película no acaba a mitad de escena (de hecho, cuando retomamos la historia en la próxima entrega, han pasado varios años).

Se nota el pasado televisivo del escritor y director de esta nueva entrega en la saga, JJ Abrams (es el creador de muchas series de televisión como Lost o Alias), y ha traspuesto el mismo modelo televisivo al cine: el desarrollo de un arco y sus correspondientes misterios a lo largo de múltiples entregas, en vez de película a película. El Despertar de la Fuerza es sólo un primer acto no ya de una trilogía de películas, sino de una única película, y habrá que esperar a posteriores entregas para tener los correspondientes pay-offs a los set-ups de esta entrega.

Sabemos que la televisión se ha vuelto, en tamaño y sofisticación en su manera de contar historias, muchas veces superior al cine. Disfruto mucho con la escala épica de series como Game of Thrones o la dificultad emocional de series como The Affair, pero nuestras expectativas cuando vemos un capítulo de una serie no son las mismas que cuando vemos una película. El poder de la televisión reside en la posibilidad de desarrollar una historia durante 10 ó 12 horas y que cada capitulo sea un trozo de esa historia. La temporada completa formará un arco narrativo y realmente no se puede juzgar un capítulo suelto, ya que están construidos para dejarnos con ganas de más; ese es su formato.

El poder del cine es distinto: reside en la posibilidad de contarnos una historia completa a lo largo de 2 horas con un arco narrativo conciso. El cine, sobre todo en películas como Star Wars que están hechas para verse en una sala fuera de la comodidad de nuestra casa, tiene que ser un evento emocional satisfactorio. Temo que con las franquicias de hoy en día (véase cualquier entrega de Marvel, Hunger Games o estas nuevas de Star Wars) se esté promoviendo un tipo de cine al que no se debe ir con la expectativa de recibir una historia completa. Cada vez percibo menos diferencia entre ir al cine a consumir una nueva entrega de una franquicia y quedarse en casa y consumir un nuevo capítulo de una serie como Daredevil.

Semanas después de verla, aún me pregunto si me gustó Star Wars El Despertar de La Fuerza. Cuando vea el segundo y tercer acto de la película en sus secuelas (ya en filmación), y tenga una historia completa, lo sabré.

 

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Cine