Un día como hoy, pero de 1920, nació un autor fundamental para el desarrollo de la ciencia ficción mundial. Hemos querido comenzar el año con un recuento preclaro de su vida y obra, marcados claramente por una pasión desenfrenada: las posibilidades humanas del desarrollo técnico y científico. Uno de los grandes aportes de Asimov es el término “robótica”, de la que conformó Tres Leyes imprescindibles, que ha tomado tanta importancia en el siglo XXI. Pero sus ideas e imaginaciones, desde la invención narrativa de nuevas sexualidades hasta la divulgación de cantidad de temas y asuntos científicos rebasan cualquier intento de resumen, como se comprueba en los párrafos siguientes. Incluimos, además, una exquisita bibliografía comentada.


A la humanidad y a la esperanza de que, a pesar de todo, la guerra contra la locura pueda ser ganada algún día.
—dedicatoria del autor en Los propios dioses.

Contra la estupidez, los propios dioses contienden en vano.
Juana de Arco, obra teatral de Federico Schiller,
de la que Asimov tomó el título para su novela.

 

Autor del mejor cuento de ciencia ficción de todos los tiempos, Isaac Asimov, el “Buen Doctor” —como llegó a ser apodado por sus legiones de lectores—, dijo alguna vez que sólo reconocía a dos intelectos superiores al suyo: el astrofísico Carl Sagan y el especialista en ciencia cognitiva y pionero de la inteligencia artificial Marvin Minsky.

Siempre polémico, siempre controversial, “infumable”, presumido y pre-potente para algunos, genialmente bienhumorado, autocrítico y de penetrante claridad para muchos más, el asombrosamente prolífico escritor Isaac Asimov —licenciado y maestro en química y doctor en bioquímica— es figura inseparable de la historia de la ficción especulativa mundial y de la literatura de divulgación del siglo XX.

Hoy, hace 97 años, nació (“oficialmente”) Isaak Ozimov en Petrovichi, República Federativa Socialista Soviética.1 Fue el primero de tres hijos de una familia de molineros judíos rusos que emigró a EE.UU. cuando el futuro escritor tenía apenas tres años. En 1928 se nacionalizó estadounidense, y su intelecto precoz encontró parte de su veta existencial en las revistas de ficción especulativa (science fiction) que se vendían en la modesta dulcería que su padre estableció en Brooklyn, Nueva York. Su padre no le permitía leer las revistas hasta que Isaac lo convenció de que si en sus títulos o subtítulos figuraba la palabra ciencia, ¡debían ser instructivas y de algún provecho! Cabe mencionar que Isaac nunca fue dueño de las revistas, las leía con gran cuidado y las regresaba al exhibidor de la dulcería, impecables, para que se vendieran.2

Al ir creciendo, Asimov sería miembro de los Futurians (Futuristas), un club de corta vida fundado en 1937, en el que compartía su afición por las ciencias y la ciencia ficción con Frederik Pohl, quien un día publicaría algunos de los primeros relatos de Isaac en sus revistas Astonishing Stories y Super Science Stories.

Pero el verdadero mentor literario —si alguna vez lo hubo— de Asimov sería John W. Campbell, Jr., editor y escritor también. El mismo Isaac escribiría: “La Edad de Oro comenzó en 1938, cuando John Campbell se convirtió en editor de Astounding Stories… él y la revista que editaba dominaron de tal manera la ciencia ficción, que leer Astounding era conocer el campo en su totalidad”.3 Los “Tres Grandes” del género, y de aquella época que duró hasta la década de los cincuenta, serían Robert A. Heinlein, el propio Asimov y el británico Arthur C. Clarke.

En 1938, Asimov le vendió a Campbell su primer cuento, Marooned off Vesta (“Abandonado ante Vesta”), publicado en la edición de marzo de 1939 de Astounding.

Poco después, habiendo concluido estudios de licenciatura en química (1939), al iniciar la II Guerra Mundial, Asimov trabajó como civil con el también “grande” Heinlein en los astilleros de la Estación Experimental Aérea de la US Navy. En 1941 terminaría su maestría —también en ciencias químicas— combinando trabajo científico militar con sus estudios. Fue reclutado durante nueve breves meses en 1945 y dado de baja con honorabilidad en 1946, con grado de cabo.4

En plena guerra, Asimov siguió publicando y fue acortando rápidamente la ventaja que le llevaban Heinlein, Simak y otros contemporáneos como A. E. Van Vogt. Entre sus cuentos iniciales muchos acabarían integrando su extendida y célebre serie sobre robots, término originalmente desarrollado en la obra de teatro R. U. R. del autor checoeslovaco Carel Kapek, aunque el término “robótica” es creación de Asimov.

Runaround  (“Al retortero”), de 1942, presentaría las famosas Tres Leyes de la Robótica. Asimov explicaría que habían sido idea original de Campbell, pero éste afirmaría que realmente eran inspiración de aquél, y finalmente ambos aceptarían una autoría compartida:5

1. Un robot no puede dañar a un ser humano, o, por inacción, permitir que un ser humano sea dañado.

2. Un robot debe obedecer las órdenes que le den seres humanos
excepto cuando dichas órdenes contradigan la Primera Ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia mientras dicha protección no contradiga las leyes Primera y Segunda.


Portada original de pocket book: I, Robot.

Cabe mencionar que, en la obra de Asimov, los robots serían artefactos mecánicos, llamados mekkanos en algunos cuentos, no androides (robots con apariencia humana), y menos androides con elementos de ingeniería genética humana integrada. A lo largo de estas obras el propio Asimov trabajaría hasta 20 variaciones de sus tres leyes originales, y muchos autores han aportado otras. En la actualidad, su relevancia es mayor que nunca, en todos los medios y en las tecnologías cada vez más presentes en numerosas instancias de la vida moderna.

En 1941 también publicaría Nightfall (“Anochecer”), cuento que una y otra vez —en encuestas y antologías— ha sido nombrado el mejor cuento de ciencia ficción de todos los tiempos (en lengua inglesa). John Campbell le mostró a Asimov una cita de Ralph Waldo Emerson:

Si las estrellas aparecieran sólo una noche cada mil años, cómo creerían y adorarían los hombres, ¡y preservarían por muchas generaciones el recuerdo de la ciudad de Dios!

A partir de esas líneas, unas semanas después, Asimov entregó la historia de Lagash, un planeta cuyos habitantes desconocen la noche, ya que Lagash gira alrededor de un sol, y alrededor de Lagash giran otros cinco soles. Por ello, siempre es de día. Sólo cada 2049 años, al darse una alineación singular de los seis soles, y un eclipse generado por una luna que nadie ha visto pues su órbita es lejana, llega la noche, y con ella, las estrellas, incontables, que son consideradas mitología por los habitantes de Lagash. Sin embargo, cada 2049 años, queda destruida la civilización del planeta, al apoderarse de la población un legendario, atávico e inevitable terror ante la noche, ante la oscuridad. Este cuento marcó el ascenso de Asimov a las ligas mayores de los autores estadounidenses de ciencia ficción dura, con 21 años apenas cumplidos.

Al concluir la II Guerra Mundial, Asimov seguiría aporreando su máquina de escribir — no será sino hasta 1990 que obtenga un procesador de palabras—, ampliando su impresionante corpus de ficción especulativa y, a la par, volviéndose famoso por declaraciones desconcertantes, pronto reconocidas como “marca registrada” suya, como ésta:

En lo que concierne al oficio de escribir, soy un completo y total primitivo. No he recibido ningún tipo de entrenamiento formal y al Mismísimo Día de Hoy no sé Cómo Escribir.6

También incorporaría mecánicas clásicas de narrativa policíaca a sus obras y además escribiría novelas puramente detectivescas. Lector omnívoro, utilizaría recursos de las novelas de Agatha Christie (“sus novelas policíacas son las mejores jamás escritas”, solía decir). Decía disfrutar también las narraciones de Arthur Conan Doyle, pero le parecía un escritor “tosco y desaseado”.

En 1942 publicó Foundation (Fundación), en 1945 Foundation and Empire (Fundación e Imperio) y en 1948-50 el final de la famosa trilogía: Second Foundation (Segunda Fundación). En esta trilogía seguiría pasos de autores como Heinlein y Cordwainer Smith, creadores de imperios galácticos en tiempos por venir (Historia Futura y La Instrumentalidad, respectivamente), con la salvedad de que en el imaginario de Asimov no hay seres o inteligencias extraterrestres o extra-humanas. Sus novelas, que abarcan miles de años, relatan historias que hacen énfasis en conflictos intelectuales y no físicos, en la lenta adquisición del conocimiento civilizatorio y su preservación, y en torno al pivote de una ciencia imaginaria, la Psicohistoria, un concepto de sociología matemática. Inspiradas por la lectura de La historia de la decadencia y caída del Imperio romano de Gibbon, que Asimov conocía al dedillo, en 1966 la Trilogía Fundación recibiría un premio Hugo como la “Mejor serie de todos los tiempos”.7

Años después, Paul Krugman, economista ganador del Premio Nobel en 2008, explicaría que esa trilogía lo había inspirado, ya que la psicohistoria era lo más parecido a la historia y desarrollo de la economía.

Hacia 1958 ocurriría algo que sorprendería a todos: Asimov prácticamente dejó de firmar ficción especulativa para dedicarse a escribir libros de divulgación. Seguiría contribuyendo a las principales revistas de ciencia ficción (y a otras revistas mainstream que le solicitaban aportaciones) pero escribiendo exclusivamente columnas sobre Ciencia, así, con mayúscula. Unos días antes de que falleciera, en 1992, su columna mensual sobre ciencia había llegado ininterrumpidamente al número 399, publicada en Magazine of Fantasy and Science Fiction. También, en 1977 había creado el compendio Asimov’s Science Fiction, que sigue circulando en la actualidad.

Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine, edición de la primavera de 1977.

La transición del “Buen doctor” al campo de la divulgación sería otro quehacer imparable. Años después, Asimov explicó que en aquella época se encontraba in a tizzy (nervioso, desconcertado, hecho un lío). Eran los años de la Guerra Fría, de la Carrera Armamentista (nuclear), de la Carrera Espacial; la Crisis de los misiles en Cuba estaba a la vuelta de la esquina (16-28 de octubre de 1962). Asimov percibía que su país tenía que acelerarse en el ámbito de las ciencias para competir con ventaja ante el bloque soviético y el nuevo orden mundial de la posguerra. Y tenía razón.8

Comenzó, esporádicamente, en 1952, publicando Bioquímica y el metabolismo humano. Ya de 1958-59 en adelante acumularía cientos de títulos sobre los más variados temas, salvo algunos como, por ejemplo, la psicología. De su mente analítica y sinóptica fluyeron textos sobre cuanto él sentía que era necesario divulgar: astronomía, biología, paleontología, álgebra, física, química, electrónica, viajes espaciales. Y también las obras completas de Shakespeare, el Don Juan de Lord Byron, Los viajes de Gulliver, el Paraíso perdido, y dos tomos dedicados a un iluminador estudio, versículo por versículo, de La Biblia.9 En sus obras imperaría siempre la precisión etimológica —Asimov amaba el lenguaje y las palabras— y la claridad expositiva.

De pronto, a mediados de los años 60 volvió a la ciencia ficción, escribiendo una adaptación novelada de la película Fantastic Voyage (1966). En 1972, su novela The Gods Themselves acaparó los premios Hugo, Nebula y Locus. En esta novela, la favorita de Asimov, ofreció algo insólito. Durante décadas se le había reclamado que en sus novelas y cuentos parecían no existir el erotismo o el sexo (o amor o “romance”).10 Para dar al traste e invalidar con mano maestra décadas de esta crítica acumulada, Asimov concibió una raza que habita un universo paralelo y cuya vida sexual se da en tríadas, con una triple copulación corporal y a nivel atómico de dos entidades masculinas y una femenina, siendo una de las dos entidades masculinas la incubadora de los “bebés”. Así, no sólo desafía al lector a concebir e imaginar seres alternadamente etéreos y sólidos, de otra dimensión, sino también a entender la compleja relación que llevan entre ellos, de la infancia a la madurez, atravesando pubertad, infancia, adolescencia, edad adulta y muerte; fases de inocente precocidad sexual, masturbación con la naturaleza misma (mal vista por los mayores) y plenitud sexual en orgasmos y éxtasis que duran días enteros. Todo esto sin olvidar cómo expresan y manifiestan su amor los integrantes de la tríada.

Para barrer igualmente con el cliché del canónico “héroe masculino” de la novela tradicional de ciencia ficción, una entidad femenina,Dua, encarnará, en The Gods Themselves, a la visionaria, la artista, la intelectual, al personaje de mentalidad y capacidad espiritual superiores que enfrentará y resolverá, con todo su mundo en contra, el peligro de la destrucción absoluta del universo en el que vivimos nosotros. Fue y sigue siendo un tour de force único en la historia de la ciencia ficción.

Sería imposible en este espacio hablar más sobre el científico éticamente responsable, el escritor que ganó todos los premios, el hombre que prefirió el humanismo sin ningunear la religión, criticando cuanto le parecía criticable en este mundo: racismo, antisemitismo, guerras, fanatismo, ruina ecológica, sobrepoblación, la histórica miseria innecesaria de gran parte de la humanidad.

Poco después de cumplir 72 años, viendo llegar el fin, en circunstancias que podrían calificarse como trágicas,11 Isaac Asimov diría: “Mi vida ha sido buena, y estoy satisfecho con ella. Así que por favor, no se preocupen por mí”. Citemos al respecto a Carl Sagan, quien escribió a la muerte de su par y amigo de muchos años: “No lo hago. Más bien, me preocupo por todos nosotros, pues ya no tenemos un Isaac Asimov que inspire a los jóvenes al aprendizaje y a la ciencia”.

Y hoy, al contemplar nuestro mundo, avanzando entre incertidumbres hacia el final de la segunda década del siglo XXI —bajo nuevas sombras y posibilidades de guerra nuclear— podríamos agregar también las palabras de su viejo vecino de Brooklyn, Marvin Minsky: “Nadie está a cargo del planeta”.12

En este video corto, el “Buen Doctor” discurre sobre fe y razón.

 

Rémy Bastien van der Meer
Guionista y traductor. Sus traducciones recientes son: la saga The Sandman y La fotografía vernácula (Ediciones Ve).

Bibliografía comentada

DECADE. The 1940s, Brian W. Aldiss y Harry Harrison, Editores, St. Martin’s Press, 1978. De Asimov, los editores seleccionaron Reason (Razón, o Raciocinio), ficción en la que el robot administrador QT-1 se “rebela” ante sus técnicos supervisores humanos, discutiendo con implacable lógica cartesiana, mientras otros robots, inferiores en capacidades, les aclaran, convencidos, que “No hay más Amo [la maquinaria de una estación espacial] que el Amo, ¡y QT-1 es su Profeta!”. Un cuento corto clásico, por encima de cualquier género.

 –The Big Book of Science Fiction- The Ultimate Collection, Ann and Jeff VanderMeer, Editores, Vintage, 2016. Presenta relatos cortos de 105 autores. De entre los cientos de cuentos de Asimov, los editores eligieron The Last Question (“La última pregunta”), de 1956, clásico del autor, su cuento favorito, en el que con un giro de tuerca magistral, en la última línea, “resuelve” la inescapable Segunda Ley de la Termodinámica. En voz de Asimov: https://www.youtube.com/watch?v=R3U30wSAV4Q

 

–Isaac Asimov, Before the Golden Age, A Science Fiction Anthology of the 1930s, Book I, Editor, Isaac Asimov, Fawcett Crest, 1974. Contiene 8 cuentos clásicos de la década de 1930, los que leía Asimov de niño en revistas pulp de la tienda de dulces su padre: destacan tres autores: Edmond Hamilton, Clifford B. Simak y Jack Williamson, autor de un estudio canónico sobre H. G. Wells.

—, Nightfall ONE, Panther Books Lt., 1972. Los primeros cuentos, escritos hacia los 20-24 años de edad, muchos en plena II Guerra Mundial, pero antes del advenimiento de las armas nucleares).

Buy Jupiter, Panther Books Ltd, 1977. (Muchas ficciones de esta antología reflejan las preocupaciones –explicablemente obsesivas– de Asimov durante la década de 1950: amenaza de guerra nuclear, extinción de la especie humana, abolición de la civilización).

—, The Gods Themselves, Fawcett Crest, 1973; y Bantam Spectra 1990. En la edición más reciente se han eliminado varias erratas de la primera. Se ha traducido al español como Los propios dioses.

—, Asimov on Science Fiction, Avon Discus, 1982. Una antología de artículos; entre ellos el que explica que la ficción especulativa tiene tres líneas fundamentales: la ciencia ficción de aventuras, la de tecnología y la sociológica; Asimov trabajaría –y combinaría– con éxito las tres.

—, I, Robot, Bantam Spectra,, 2008. Relatos, muchos de ellos imbuidos de gran sentido del humor, que serán trascendentes mientras la humanidad utilice tecnología robótica y de inteligencia artificial.

—, The Foundation Trilogy, Doubleday Science Fiction, 1951. Inspiración para docenas de autores posteriores, como Larry Niven y Gregory Benford, que Marvin Misnky llamó “los Asimov de hoy”.

—, Guide to Earth and Space, Ballantine Books, 1993. Ejemplo señero de divulgación científica, que ha llevado a Asimov a ser clasificado por la UNESCO como el autor 24 más traducido del mundo (en http://bit.ly/2DKSMZ6)

—, Gold, The Final Science Fiction Collection, Harper Collins Publishers, Inc., 1995. Edición póstuma de cuentos y de un arcoíris de meditaciones sobre vida, ciencias, lenguaje, oficio de escritor, y más.

—, La República Romana, Tercera reimpresión, Alianza Editorial, 2017. Divulgación clara y sencilla, con el sutil humor del autor siempre presente, por ejemplo, en el capítulo que explica la guerra contra Yugurta, en Numidia (p. 189): “Se reinició la guerra con Yugurta, una guerra de lanzas de hierro contra monedas de oro… Había que hallar de algún modo un general honesto, y Roma empezaba a descubrir que tenía escasez de ellos. (Es difícil encontrar hombres sanos en una sociedad enferma)”.

—, Guía de La Biblia Antiguo Testamento, Plaza y Janés Editores S.A.,         décima edición, junio, 1999.

—, Guía de La Biblia Nuevo Testamento, Plaza y Janés Editores, S.A., novena edición, junio 1999. Para lectores de habla hispana, estos dos títulos ganan en traducción. Benito Gómez Ibánez complementa su trabajo con excelentes notas a pie de página, relacionando las ediciones en inglés de La Biblia utilizadas por Asimov con ediciones en lengua española.


1 Ni el propio Asimov, ni su familia, ubicaban la fecha exacta de su nacimiento. Él decía que debió ocurrir entre el 4 de octubre de 1919 y el 2 de enero de 1920, y el propio Asimov lo celebró siempre el 2 de enero.

2 En la introducción a Before the Golden Age (p. 12), Asimov relata: “…cultivé una mano ligera, que dejaba la revista en prístina condición aunque yo había leído, rabiosamente, cada palabra de cada página. (Tenía que hacerlo, porque si la revista sufría, mi padre hubiera emitido un ucase prohibiéndome tocar cualquier otra, y no sé ustedes, pero mi padre esperaba, y recibía, obediencia instantánea)”. Otra anécdota famosa ilustra las penurias económicas de la familia a su llegada a Nueva York. Cuando Isaac decidió enviar un cuento a una revista, el correo habría costado 12 centavos de dólar, y el transporte público (ida y vuelta), 10 centavos. Isaac hizo el viaje en autobús.

3 Before the Golden Age (p.11).

4 Recibió el Doctorado en Bioquímica en 1948, en la Universidad Columbia, haciendo carrera después como Profesor Asociado de Bioquímica en la Universidad de Boston. En 1955, siendo numerario de la universidad, retuvo su posición aunque se dedicó a escribir ciencia ficción y poco después, obras de divulgación. A lo largo de su vida recibió no menos de 14 doctorados honorarios de diversas universidades; fue miembro de las asociaciones científicas más importantes de su país, firmante del Manifiesto Humanista II, y Presidente, muchos años, de la American Humanist Association, entre otros cargos y distinciones.

5 Algunas películas donde han figurado las Tres Leyes son: Forbidden Planet (Planeta prohibido, 1956), Bicentennial Man (El Hombre Bicentenario, 1999), inspirado en un relato homónimo de Asimov; Aliens (Aliens: el regreso, 1986); y, con algunas variantes, Robocop (1987). También I, Robot (Yo, robot, 2004), basada en una narración escrita al alimón con Robert Silverberg. Y los ecos siguen en la pantalla grande, como en Passengers (Pasajeros, de 2016).

6 A lo largo de su carrera, Asimov sería juzgado alternadamente como fanfarrón y arrogante, o como genio de la controversia, de la declaración tongue-in-cheek (irónica, de “a mentiritas”, de chacota). Cultivaría con éxito esa persona, que –a la fecha– no todos entendieron. Sin embargo, quienes lo han leído, pronto descubren lo que sus pares siempre supieron: Asimov era su propio crítico más implacable, reconocía errores y pedía disculpas cuando venían al caso, y él mismo se convertía en blanco de la misma chunga con la que trataba a otros escritores y personalidades. Alguna vez dijo: “A menudo la gente piensa que tengo las respuestas, cuando a veces no tengo siquiera las preguntas”.

7 Comenzando en 1982, con Foundation’s Edge (Los límites de la Fundación), Asimov volvería sobre su trilogía —convirtiéndola en septeto— y sobre la totalidad de The Robot Series, uniendo ambos universos narrativos en una nueva y mejorada estructura monumental. Novelas “sueltas” varias también se suman a este nuevo corpus.
(https://www.reddit.com/r/asimov/wiki/seriesguide)

8 La preocupación de Asimov se concretó a partir del vuelo espacial ruso que lanzó el Sputnik 1 (1957). Felizmente para él, la industria editorial estadounidense compartió su preocupación.

9 Sus libros de divulgación abarcan 9 de las 10 principales categorías del Sistema Dewey de clasificación bibliográfica, una hazaña por donde se le vea.

10 Asimov explicó, en Gold, en el capítulo Women and Science Fiction:
“En la época en que escribí y vendí mis primeros cuentos, aún no había tenido una sola cita con una mujer. No sabía nada acerca de ellas, más allá de lo que pudiera adivinar mediante discretos vistazos a distancia. Naturalmente, no había mujeres en mis cuentos”.

11 En 1982, durante una operación de triple bypass, Asimov quedó contagiado de HIV al recibir una transfusión de sangre. El hecho de que moriría de SIDA fue ocultado por él —en buena parte por recomendación de los médicos— ya que, entre 1982 y 1992, tener SIDA era una suerte de “aberración pública”, y Asimov temía que perjudicaría irremediablemente a sus hijos, a su familia. Sólo supo que moría de SIDA en sus últimos dos años de vida. Su segunda esposa, Janet Jeppson Asimov, psicóloga y también autora de ficción especulativa para jóvenes, reveló la verdad en 2002, en su introducción a una nueva edición de It’s Been a Good Life, libro que condensa tres autobiografías anteriores escritas por Asimov.

12 Amigo de la infancia de Asimov, Minsky encontró inspiración en las historias de I, Robot para sus trabajos sobre inteligencia artificial.