Estimado Sr. director:
Por medio de la presente, solicito a usted la publicación de este texto en su muy apreciada revista nexos, pues el mismo busca hacer algunas precisiones a lo afirmado por la joven historiadora Ana Sofía Rodríguez Everaert en su artículo “El campo intelectual del siglo XX: la Academia sin mujeres”, del pasado 30 de abril.
Ana Sofía Rodríguez Everaert asegura que la organización de un ciclo “sin una sola mujer” es producto de “negligencias historiográficas” y de supuestos “estrechos horizontes” de la Academia Mexicana de la Historia.
Claro está que varias historiadoras pudieron participar en este ciclo, organizado por nuestro acreditado colega Carlos Illades, quien primero decidió los temas y después a los ponentes, por lo que de haber sido diferentes los temas hubiera convocado otro elenco, sin consideraciones de género. De hecho, por momentos da la impresión de que el reclamo tiene otras motivaciones, pues critica al organizador (Illades) —quien hace unos años la invitó a colaborar en el libro Camaradas, coordinado por él— porque en el ciclo que nos ocupa se acerca al tema desde la perspectiva que “hasta ahora ha sido preponderante”, mientras que Ana Sofía Rodríguez afirma que hoy se cuenta con aproximaciones al tema “más interesantes”. Sería lamentable que una muy estimulante diferencia académica entre dos expertos se utilice para acusar a una institución en su conjunto, a la que, por otro lado, la misma Ana Sofía Rodríguez reconoce como “relevante”, como “eje rector” de la disciplina e, incluso, como la “más importante del país”.
Lo que no podemos aceptar es la afirmación de Ana Sofía Rodríguez Everaert —en el sentido directamente contrario a sus elogios— de que la Academia Mexicana de la Historia “deliberadamente” invisibiliza el trabajo de las colegas mujeres. Ana Sofía Rodríguez seguramente sabe, pues es información pública y accesible, que la Academia ha organizado para este año 12 ciclos, y que en ellos, con excepción del que motivó su reclamo, participan colegas mujeres. De hecho, a la fecha ya se han desarrollado 5 ciclos, con 36 conferencias, de las cuales 19 (52%) fueron impartidas por mujeres. Por eso resulta inadmisible su afirmación de que en la Academia se “impide la presencia de voces femeninas en cada uno de sus eventos”.
Volvamos al ciclo “El campo intelectual del siglo XX”. La colega Ana Sofía hace una larga exposición sobre historiadoras que debieron participar en un ciclo con esta temática. Refiriéndome sólo a las que trabajan en México, pues la Academia carece de recursos para invitar como conferencistas a colegas residentes en el extranjero, hacemos de su conocimiento que Gabriela Cano y Daniela Gleizer han participado en otros ciclos de conferencias de la Academia; que Clara Lida fue la directora de la tesis doctoral de Carlos Illades; que Verónica Oikión ha colaborado en varias ocasiones en actividades historiográficas organizadas por miembros de esta Academia. Más aún, la doctora Liliana Weinberg acaba de ser electa como miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, proceso que se inicia con la propuesta de tres miembros para que se considere su ingreso. También se hizo público recientemente que entre los tres proponentes de la doctora Weinberg figuraban dos colegas que también son miembros de la Academia Mexicana de la Historia, varones, por cierto, que admiran el trabajo de la apreciadísima doctora Weinberg. No, Ana Sofía Rodríguez; en la Academia Mexicana de la Historia no se obstaculiza la participación de estas distinguidísimas colegas; al contrario, se les admira y reconoce, como ya debió haber quedado claro.
Concluyo refiriéndome a dos afirmaciones que tampoco son aceptables. La primera, la poco velada pero muy fallida ironía de que el 9 de marzo, ‘día internacional de las mujeres’, la Academia “se solidarizó con las mujeres invitándolas a ver la transmisión de la conferencia del día [sic] a cargo de Antonio Rubial”. Lo cierto es que ese día fue programada una conferencia del acreditado profesor de la UNAM Antonio Rubial precisamente porque las colegas de la Academia se sumaron a la jornada “Un día sin mujeres”. La segunda — y última—: Ana Sofía Rodríguez asegura que las colegas mujeres son la cuarta parte de los miembros “de número”. Cierto, pero la Academia tiene también “Miembros Corresponsales”, y según el artículo 12 de nuestros estatutos, los “Miembros Corresponsales” deben tener las mismas características que los “de número”. Pues bien, las colegas mujeres en esta condición son 21 (de 47), el 45 % del total. No quisiera pensar que en Ana Sofía Rodríguez prevalece una visión centralista y elitista de la labor académica, actitud que es tan dañina a la historiografía como la que ella denuncia.
Plutarco señala que las críticas son muy provechosas porque nos advierten de errores. En este sentido, agradecemos las observaciones que nos hace Ana Sofía Rodríguez; las consideraremos, pero de ninguna manera aceptamos la supuesta intencionalidad que nos atribuye. Decidimos responder a sus críticas por la importancia de la revista nexos, para hacer justicia a todos los miembros de la Academia Mexicana de la Historia, sin distingos de género, y para no permitir que algunos de los muchos y muchas asistentes a nuestros ciclos de conferencias pudieran quedarse con una imagen desvirtuada de la Academia Mexicana de la Historia.
Javier Garciadiego
Presidente de la Academia Mexicana de Historia.