Un nuevo ciclo de la Academia Mexicana de la Historia ofrece conferencias sin una sola mujer. ¿Problema de representatividad o de negligencia historiográfica? El siguiente texto arroja luz a un campo cuya presencia de investigadoras no puede más que abrir los estrechos horizontes de algunos.
No entiendo por qué sigue habiendo eventos de interés público en los que sólo participan hombres. Me lo pregunto no sólo porque decenas de instituciones actualmente desincentivan de forma activa a sus miembros de participar en eventos así. O porque hace meses estábamos tan versados en el tema que hasta podíamos discutir por qué la paridad impuesta por esta administración no sería suficiente. Ni siquiera porque la exclusión de las mujeres lleve décadas, siglos, siendo denunciada, y con ella la cadena de violencias que conocemos bien.
¿Qué justifica que no se incluya a una sola mujer en un ciclo de conferencias de una institución tan relevante como la Academia Mexicana de la Historia? Me refiero al ciclo “El campo intelectual del siglo XX”, que inició este 28 de abril, y cuya ausencia de mujeres me sorprende sobre todo porque es hoy imposible hacer esto sin que alguien se dé cuenta y lo señale.
Cuestiono a los historiadores simplemente pensando en lo que cobran por hacer: entender el contexto. Hace poco más de un mes las mujeres desaparecimos de todos los espacios para demostrar que sin nosotras no avanza el mundo. ¿Cómo interpretar entonces que nos invisibilicen deliberadamente? Ese 9 de marzo la Academia Mexicana de la Historia tampoco supo leer sus fuentes: se solidarizó con las mujeres invitándolas a ver la transmisión de la conferencia del día a cargo de Antonio Rubial, y con gesto magnánimo les garantizó “en automático su asistencia” –lo que supongo que se refería a darles una constancia, o algo así, y no es el mal chiste que parece.
En general, los eventos de la AMH suelen tener representación femenina más o menos en la misma proporción que entre sus miembros de número: una cuarta parte. Eso sí: nunca se ha visto un ciclo sólo de mujeres con la excepción de “Un acercamiento al feminismo”, que tuvo lugar en marzo y abril de este año. Éste, si bien da cuenta de que el tema le interesa a la institución, visto frente al conjunto más bien parecería promover la idea de que las mujeres sólo pueden protagonizar “temas de mujeres”, y que el tiempo para hacerlo es exclusivamente durante “el mes de la mujer”.
La omisión de voces femeninas en una serie de conferencias sobre historia intelectual del siglo XX, es inadmisible por dos razones. Primero, porque hay historiadoras en México que no sólo han trabajado este campo sino hecho aportaciones imprescindibles. Y segundo, porque reproduce la oscuridad a la que han sido destinadas las mujeres como sujetos de la historia intelectual; un hecho tantas veces denunciado por la propia historiografía.1 Cuando los historiadores del futuro quieran estudiar qué relatos avalaba en el 2020 la institución especializada más importante del país, que además tiene presencia internacional, tendrán entre sus fuentes una serie de conferencias que una vez más presenta exclusivamente investigaciones de hombres. Sobra decir que en ningún momento pongo en duda la calidad de los investigadores que reúne el ciclo; también sé que muchos otros hombres dedicados a estos temas han quedado fuera porque hay limitaciones naturales de espacio. Lo que me interesa es suscitar una reflexión sobre la representatividad del campo.
Así, atendiendo al llamado que hace Joan Scott a resolver el silencio de las fuentes por mano propia, y por si acaso existe el clásico pretexto sobre el desconocimiento de mujeres dedicadas a la historia intelectual, a continuación algunas de las historiadoras de distintas generaciones trabajando en México que se ocupan de los espacios, redes, polémicas, inquietudes y agentes intelectuales del siglo XX de manera novedosa. Cuatro temas me parecen los más interesantes para repensar la intelectualidad del siglo pasado más allá del eje de la izquierda, que hasta ahora ha sido preponderante: la intelectualidad transnacional, las publicaciones periódicas, el exilio y el feminismo.

Ilustración: Daniela Martín del Campo
Intelectualidad transnacional
Sobre las dinámicas intelectuales que atraviesan las fronteras nacionales vale la pena citar el trabajo de Liliana Weinberg. Sobre todo sus aportes al estudio del ensayo como un género con “capacidad mediadora entre mundos y articuladora de experiencias” y que en este sentido es fuente fundamental de la historia intelectual hispanoamericana, dadas las particularidades que adquirió en este espacio de intercambio. Weinberg ha estudiado profusamente las condiciones de su producción y las redes de sociabilidad en las que se inscriben, para entender la obra de algunos ensayistas hispanoparlantes más importantes.2
Alexandra Pita, es otro ejemplo de esta corriente. Sus aproximaciones a la historia intelectual se nutren de la historia de la diplomacia, y así ha estudiado los discursos antiimperialistas y latinoamericanistas durante el siglo XX, esfuerzos de cooperación internacional en donde analiza tanto instituciones como publicaciones periódicas, las cuales considera “soportes y prácticas” a la vez.3
Finalmente, dialoga bien con la obra de estas autoras Nora Rabotnikof, que entre su reconocida investigación dedicada a la filosofía política y a la historia de las ideas políticas también ha estudiado recientemente el populismo en el siglo pasado. O Beatriz Urías Horcasitas, dedicada al conservadurismo en México en sus distintas expresiones, sobre todo el asociado al racismo, la eugenesia y la hispanofilia.
Publicaciones periódicas
En el ámbito de las publicaciones, uno de los temas favoritos de la historia intelectual, además de Pita y algunos trabajos de la propia Urías Horcasitas, me parece importante señalar el trabajo de Kenya Bello quien se ha especializado en la historia de la lectura y las prácticas editoriales en México en distintas épocas.4 Desde la mirada del periodismo cultural también se han hecho aportes interesantes, pues en las publicaciones periódicas se encuentran todo tipo de redes intelectuales y discursos sobre la vida pública: Viviane Mahieux (de la Universidad Irvine) y Yanna Hadatty se han aproximado así a las vanguardias, entre otros momentos.
Exilio
Junto con las revistas, el exilio ha sido un tema recurrente en la historiografía de lo intelectual en México. Entre las investigadoras más reconocidas está Clara Lida, que suele ubicarse en el campo de la historia social pero cuyos aportes sobre las ideas y espacios promovidos por algunos de los representantes más importantes del exilio español la convierten en una voz fundamental en el campo de la historia intelectual. Cabe mencionar que se ha preocupado por ofrecer herramientas para el estudio de la clandestinidad, el espacio de buena parte de las ideas del siglo XX y en sus trabajos sobre el anarquismo también ha recurrido al análisis de publicaciones periódicas.
Daniela Gleizer se ha dedicado al exilio judío en México y los marcos de identidad, nación y extranjería que le dieron forma. Sus trabajos ponen en jaque las interpretaciones tradicionales sobre la política de recepción de migrantes en México.
Por su parte, Aurelia Valero Pie es autora de una biografía intelectual de José Gaos, la primera en su tipo. Además de estudios dedicados al exilio español ha problematizado el género de la biografía, tan importante en la historia de los intelectuales.
Feminismo
Finalmente, el feminismo cobra importancia como movimiento intelectual y político en varios momentos del siglo XX. Cada vez se le dedican más investigaciones desde ópticas que integran la historia social, la historia institucional, la historia de las relaciones internacionales, entre otros. Hay mucho por descubrir en la rica investigación de las historiadoras que han trabajado al movimiento feminista desde su dimensión ideológica. Nombro a algunas: Gabriela Cano es una reconocida historiadora especializada en los discursos de género y sexualidad en la posrevolución mexicana; Ana Lau Jaiven estudia sobre todo la segunda ola del feminismo en México; Jocelyn Olcott (de la Universidad de Duke) se ha dedicado a investigar el género a principios del siglo XX en México, pero recientemente publicó un libro sobre la Conferencia del Año internacional de la Mujer; y Verónica Oikión ha estudiado a las mujeres comunistas, probando cómo operaban las dinámicas de género en estas organizaciones, usualmente en detrimento de las militantes.
Hay muchas mujeres trabajando, pero nos hemos acostumbrado a las mayorías masculinas. La historia de la historiografía se ha encargado de explicarnos las razones por las cuales esto se normalizó: la falta de acceso a la educación para las mujeres, un sistema que las alentaba a dedicarse a los roles tradicionales en el confín de lo doméstico, pocos estímulos y servicios que ayudaran a sobrellevar la vida profesional, la misoginia generalizada en las aulas y fuera de ellas. Si bien varias de estas condiciones se mantienen, es intolerable que la marginación venga de las instituciones que han denunciado la desigualdad.
En el marco del Día de la Mujer de este año, la Academia Mexicana de la Historia publicó un video que destacaba la importancia de las mujeres en la historia de la institución, asegurando su creciente presencia y el compromiso institucional con la erradicación de la violencia de género. Hacer esto efectivo necesita de una autocrítica sobre las dinámicas que impiden la presencia de voces femeninas en cada uno de sus eventos. No olvidemos que la trascendencia de esta Academia como eje rector para la producción historiográfica, y de cualquier otra institución comprometida con el impulso y la socialización del conocimiento, depende en primer lugar de su representatividad y pertinencia.
Ana Sofía Rodríguez Everaert
Editora. Actualmente estudia el doctorado en Historia.
Nota: La autora agradece a Macarena Ríos la lectura de este texto y las muchas pláticas sobre el campo historiográfico.
1 Hilda L. Smith, “Women Intellectuals and Intellectual History: their paradigmatic separation”, en Women’s History Review, 16:3, 2007, pp. 353-368.
2 Weinberg además forma parte del comité académico del Congreso de Historia Intelectual de América Latina que lleva cuatro emisiones haciendo un enorme esfuerzo por reunir a los investigadores de estas cuestiones en la región.
3 Pita coordina junto con Carlos Marichal el Seminario de Historia Intelectual de América Latina, siglos XIX y XX en El Colegio de México.
4 Es coorganizadora del seminario interinstitucional Usos de lo impreso en América Latina.