Louise Glück, Pre-Textos y el deseo del señor White

Desde hace años, la poesía de Louise Glück, la nueva Nobel de literatura, ha estado disponible en castellano bajo el sello de la editorial independiente Pre-Textos. Ahora, sin embargo, su agente literario ha decidido buscar una nueva casa para los textos de la poeta. Este ensayo ofrece algunas reflexiones sobre esta controversia tomando como punto de partida un cuento del humorista W. W. Jacobs.

Para Adalber Salas

A principios del siglo XX, el escritor y humorista W. W. Jacobs imaginó una historia que ponía en tela de juicio a la lámpara de Aladino. The Monkey’s Paw es un terrorífico relato en el que una familia se ve condenada al pedirle deseos a una pata de mono que un soldado forastero les entrega una noche de viento. A diferencia de la “nana” que contaba Sherezade al Sultán para que no la matasen, la pata de mono incumple los deseos al transformarlos en cataclismos para quien la posee.
El cuento de Jacobs me viene a la mente ahora que leo con extrañeza la noticia de que los derechos de la obra en castellano de Louise Glück, la recién galardonada Premio Nobel de Literatura, han entrando en un maremágnum burocrático y mediático para dejar de pertenecer al sello valenciano Pre-Textos y pasar a imprimirse en un sello “grande”.

La prensa internacional y los tripulantes de la casa editorial española han manifestado su descontento y tristeza frente a esta situación. Circula en las redes sociales una carta firmada por escritoras y escritores, académicos, libreros y lectores reprobando lo sucedido. Lo terrible, en realidad, es que no se trata de la primera vez —y quizá tampoco  la última— que sucede algo así en el ecosistema editorial. Sin embargo, llama la atención que detrás de todo este movimiento de hilos empresariales alrededor de la obra de la poeta estadunidense está la conocida agencia literaria de Andrew Wylie.

Con el fallo del Nobel, muchos reflectores voltearon a ver a Pre-Textos, ya que se trata de la única editorial que ha publicado la obra de Glück en castellano. Con impecables traducciones de Adalber Salas, Mariano Peyrou, Abraham Gragera, Eduardo Chirinos, Mirta Rosenberg y Andrés Catalán, y bajo el cuidado editante de Manuel Borrás, Silvia Pratdesaba y Manuel Ramírez, Pre-Textos celebraba su apuesta por una autora poco conocida fuera de Estados Unidos. Con el premio, su intuición lectora cobraba sentido no sólo en el catálogo de la editorial, sino también en la conversación literaria mundial. En una entrevista al periódico El País, el editor Borrás aseguraba que se vendieron más libros de la autora en una hora que en los catorce años que habían transcurrido desde su publicación. Se trataba, en fin, de un triunfo inmenso en una industria que este año anticipa pérdidas de más de mil millones de euros.

Fundada en 1976, Pre-Textos ha sido reconocida en España con el Premio Nacional a la mejor editorial y en México con el Premio FIL de Guadalajara. Su catálogo consta de cinco colecciones, entre las que figuran La Cruz del Sur, Poesía, Poéticas y el Pájaro Solitario. Además de poesía, Pre-Textos también ha publicado ensayo, narrativa y teoría literaria.

Esta propuesta al parecer impresionó a Glück, según cuenta Borrás en una entrevista publicada en Perfil Cultural. Durante un encuentro entre el poeta estadunidense Mark Strand, Eduardo Chirinos —traductor de Strand al castellano— y Louise Glück, la poeta observó con sorpresa una edición de los poemas de Strand en Pre-Textos. Cuenta Borrás que Glück preguntó qué se necesitaba para publicar en una editorial así.

Para entender la transición de tan auspicioso comienzo al desenlace que ya conocemos, vale la pena volver al relato de W.W. Jacobs. En el cuento, el soldado que toca a la puerta de la casa de la familia White les advierte los poderes del talismán:

Un viejo faquir le dio poderes mágicos […] Un hombre muy santo […] Quería demostrar que el destino gobierna la vida de los hombres y que nadie puede oponérsele impunemente. Le dio este poder: Tres hombres pueden pedirle tres deseos.1

Quizás en el momento en el que Glück vió la edición de Pre-Textos, la poeta deseó con tanta fuerza que sus versos aparecieran en las elegantes ediciones de la casa valenciana que su agente Andrew Wylie tuvo que acceder. Quizás esto sucedió en el mismo instante en el que Borrás compraba todos los libros de Glück disponibles en la librería Bookculture de Manhattan. Semejante azar sólo puede explicarse regresando a un relato como el de Jacobs, ya que al poco tiempo de que Borrás llamara a sus colegas para comunicarles su interés por publicar a Glück, el editante recibió una llamada de Wylie ofreciéndole los derechos de la obra de la poeta.

En 1995 la prensa británica hizo célebre a Wylie después de que el agente obtuviera un adelanto de 500 000 libras por los derechos de la novela Information deMartin Amis. Este apodo cobró un nuevo sentido muchos años después, tras el anuncio del Nobel de Glück, cuando la agencia de Wylie decidió en secreto —y sin avisar a Pre-Textos, que llevaba tiempo intentando negociar una renovación de los derechos ahora vencidos de la obra de la autora— subastar los derechos de la poeta al mejor postor. Editores cercanos a Borrás le avisaron de lo sucedido y le advirtieron que la agencia exigiría la destrucción de todos los ejemplares de Glück aún disponibles en Pre-Textos.

Wylie, por lo que valga, mantiene que Pre-Textos ha incumplido algunas de sus promesas a la autora. En una entrevista con El País, el agente expresó que el primer contrato de la editorial con la poeta expiró en 2015 y que el sello valenciano nunca pagó el adelanto acordado para su renovación, llegando incluso a publicar dos libros de Glück sin pagarle y sin consultar a la poeta sobre la traducción de sus versos.

En todo caso, y sin importar si sentimos mayor o menor simpatía por Wylie o por Pre-Textos, la controversia en torno a la obra castellana de Glück nos confronta con las enormes tensiones del mundo editorial. Al inicio de la pandemia, parecía que la industria del libro había tomado una postura de solidaridad y apoyo mutuo para hacer frente a un año aciago, de pérdidas. En un momento tan terrible para el mundo de los libros se miraba como un sueño que la Academia Nobel premiase a una poeta y que su obra en castellano estuviera publicada en un sello independiente. Lo de Wylie nos recuerda que los agentes literarios siguen al acecho, pero también que la industria del libro es precisamente eso: una industria regida por intereses comerciales y, muchas veces, por contratos leoninos (que implican la destrucción de libros). Confieso que me cuesta trabajo entender esta lógica: ¿se puede tratar con el mismo “modelo de negocios” a la poesía que a los best-sellers?

Sin embargo, entre las muchas posturas críticas ante la decisión de la agencia Wylie que han aparecido en las redes sociales, la que más me preocupa es la que denosta y ataca a Glück. Ejemplo de esta lógica es un encabezado en Diario Sur que proclama que “no hay que leer a la poeta norteamericana”— una posición francamente falaz. El caso de Glück y Pre-Textos debería inspirarnos a discutir las prácticas éticas de la industria, no a “cancelar” a una poeta.

Es verdad, como escribe David Toscana en Letras Libres,  que más allá de “ser fiel” a su sello castellano, Glück creyó en su vocación y en su manera de estar en el mundo para seguir escribiendo poesía, incluso antes de que la “descubrieran”. Es cierto, también, que no es la primera ocasión en que la agencia Wylie está inmersa en una controversia como ésta. Pero también es cierto que los derechos ya estaban disponibles para el mercado: en términos legales, la agencia estaba en libertad de buscarle otra casa editorial a su cliente. Sin embargo, con todo esto, la pregunta que ronda en mi cabeza es: ¿qué pensará Glück de todo esto? ¿Qué pensará de que los ejemplares, aquellas ediciones que celebró junto con Strand, tengan que guillotinarse por una cuestión de mercado?

Evocando, de una vez por todas, el cuento de Jacobs, intento encontrar correspondencias entre los deseos malditos que la familia White le pide a la pata de conejo y el desenlace del affair Wylie. ¿Cuáles fueron los deseos que terminaron por resultar malhadados? ¿Publicar en un sello como Pre-Textos? ¿Encontrar, editar, traducir y publicar a una autora poco conocida y que, a la postre, le entreguen el Nobel? El final del terrible relato de Jacobs honra de manera brillante la advertencia del soldado: ten cuidado con lo que deseas, pues las consecuencias de tus peticiones podrían muy bien no ser las que esperas. Con la obra de Glück en castellano, parece que el desenlace será mucho más previsible: sus versos se leerán bajo otro sello editorial. A menos, claro está, de que se pida un último deseo.

 

Santiago Hernandez Zarauz
Editante en la casa editora independiente Minerva.


1 Jacobs, William Wymark, “La pata de mono y otros relatos”, Ed. Valdemar. Madrid 2020.

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Publicado en: Con guante blanco

Un comentario en “Louise Glück, Pre-Textos y el deseo del señor White

  1. Vaya, mucho ruido y pocas nueces. Mucho rasgarse las vestiduras, la historia no es ridícula, si lo es los ríos de tinta que han em pezado a correr. Que es un best seler, ¡por favor! Si hasta los huesos de los santos se venden¡!¡ los poetas también tienen en du corazoncito un lugar para el dinero. ¡adelante corsarios, despierten!

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