Gabinete de lectura.
Suicidios periféricos

Jazmina Barrera, E. L. Doctorow, Arnoldo Kraus, Ricardo Piglia y Friedrich Torberg son autores de libros disímiles: ensayos sobre los faros en las costas, cuentos de alta factura, recorridos por el mundo de la imaginación,  textos alrededor de las posibilidades creativas y una novela sobre los mecanismos que sustentan el sistema escolar. A todos les resultó imposible, sin embargo, alejarse de la idea de la muerte voluntaria. Por los siguientes cinco libros deambulan, a veces supeditados a otros temas pero siempre palpitando en lo más profundo de sus páginas, distintas formas del suicidio.

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Una muerte honrosa, bella y brillante

A través de notas de viajes, recuerdos diversos, múltiples lecturas y referencias históricas, Jazmina Barrera (Ciudad de México, 1988) ensaya en Cuaderno de faros sobre torres en las costas, casas de la luz dotadas de un simbolismo que atraviesa la historia de la literatura. En el libro —que también resulta una evocación del mar— “Jazmina Barrera ha tejido un relato a la vez informativo y poético, lleno de pormenores peregrinos y concretos y de sugerencias que resuenan, como motivos musicales, las unas en las otras”, escribió Antonio Muñoz Molina.

Pero Cuaderno de faros también se aproxima al suicidio: se recuerda que Yukio Mishima planeó su muerte durante mucho tiempo. Pensó a fondo los detalles del seppuku. Se quitó la vida al día siguiente de terminar La decadencia del ángel, cuarta novela de la tetralogía El mar de fertilidad. Cuenta la etapa final de la vida de Honda, un hombre obsesionado con las reencarnaciones de un amigo que murió cuando eran jóvenes. Barrera escribe: “La novela se refiere también a la muerte como algo resplandeciente. El suicidio es una muerte honrosa, bella y brillante”. También plantea: “Pareciera un mal de nuestros tiempos el hastío ante la totalidad que padecía David Foster Wallace y que, junto con las crisis depresivas, lo orilló al suicidio”.

Jazmina Barrera, Cuaderno de faros, Fondo Editorial Tierra Adentro, Ciudad de México, 2017, 124 pp.

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Su primer suicidio

E. L. Doctorow murió el 21 de julio de 2015 cuando se corregían las pruebas de Cuentos completos. Durante las semanas anteriores colaboró con Malpaso para perfilar los detalles de una edición (la primera de todos sus cuentos en cualquier lengua) que esperaba con enorme interés. La antología fue desarrollada a sugerencia de Eduardo Lago y auspiciada por el propio Doctorow, que se implicó directamente en la edición. Como novelista, el escritor supo reflejar la historia de Estados Unidos. Como cuentista, Doctorow desarrolló un registro más íntimo. En el cuento “Edgemont Drive” se evoca el suicidio desde la mirada: “No me lo perdería por nada del mundo. También es bueno para los niños, una experiencia vital antes de ir al colegio. Su primer suicidio”.

E. L. Doctorow, Cuentos completos, varios traductores, prólogo de Eduardo Lago, Malpaso, Barcelona, 2015, 457 pp.

 

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Paseos internos arropados por silencio

No eran letras, eran hormigas (y otros relatos breves) es, de nuevo, una celebración del trabajo diario, la asiduidad, la constancia y la labor de equipo: Alejandro Magallanes, compañero de viaje de Arnoldo Kraus (Ciudad de México, 1951) en esta ocasión (el médico trabajó previamente con el genio Vicente Rojo), se encargó de avivar los relatos del autor de Cuando la muerte se aproxima con estupendos dibujos. La escritura y los trazos derivan en el paseo íntimo, recóndito. “Aventuras de la vida […]. Paseos internos arropados por silencio, recorridos por el mundo de la imaginación”, escribió Kraus para definir el libro. El volumen incluye diversos relatos sobre el suicidio. Uno de ellos dice: “Antes de suicidarse, Ramón encontró consuelo./ Hastiado de sus amigos, decepcionado de sus familiares, deprimido, harto de buscar alivio en bares, universidades y moteles, encontró a su sombra. ‘Qué suerte’, se dijo, ‘la había olvidado’./ —¿Me acompañas?, le pidió antes de arrojarse al precipicio./ —Por supuesto, siempre has contado conmigo”.

Arnoldo Kraus, dibujos de Alejandro Magallanes, No eran letras, eran hormigas (y otros relatos breves), Sexto Piso, Ciudad de México, 2018, 272 pp.

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La proximidad de la muerte

Pese a las dificultades prácticas de la enfermedad que padeció durante sus últimos años, que afectaba a la velocidad, pero no a la calidad y lucidez de su comunicación, Ricardo Piglia (Adrogué, 1940-Buenos Aires, 2017) trabajó doce horas diarias, siete días a la semana, con la colaboración de un equipo de cinco asistentes encabezado por Luisa Fernández. Ante la perspectiva de lo inevitable, el genial escritor argentino concluyó varios proyectos literarios. Uno de ellos es el tercer y último tomo de Los diarios de Emilio Renzi, con los que el autor cierra el ciclo de su personaje y álter ego. Continúa la exploración de las posibilidades creativas, indaga en la escritura y sus mecanismos, reflexiona sobre la literatura a través de lecturas muy diversas. Pero también, de manera constante, lo asalta la perturbadora idea del suicidio. Múltiples fragmentos versan sobre sobre la muerte voluntaria. Escribió: “Bellas ideas sobre el suicidio. Más abajo no puedo llegar. Nunca una crisis tan profunda”.

Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi III. Un día en la vida, Anagrama,
Barcelona, 2017, 296 pp.

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Estudiantes desdichados

En El alumno Gerber, Friedrich Torberg (Viena, 1908-1979) analiza la institución de la escuela y explora la abrumadora adolescencia. Kurt Gerber es un joven que procura concordar dos circunstancias: es un estudiante inteligente y rebelde y un aspirante a novelista que anhela a Lisa, su gran amor. Por otro lado, su profesor de matemáticas se ensaña con él. Gerber era “fiel a su costumbre, surgida de sus muchas lecturas, de vivir todo lo que ocurría alrededor como si fuera un recuerdo, la narración de unos hechos pasados”, escribe Torberg. El autor desgrana los mecanismos que sustentan el sistema escolar y transforman a los maestros en deidades y a los alumnos en individuos desdichados forzados a la obediencia y la ignominia. El alumno Gerber es un relato atemporal sobre la juventud y el amenazador papel de las instituciones educativas en las sociedades autoritarias. La historia fue inspirada no solo en la propia experiencia del autor sino también en los suicidios de diez estudiantes en una sola semana del invierno de 1929.

Friedrich Torberg, El alumno Gerber, traducción de Marina Bornas Montaña, Acantilado, Barcelona, 2016, 320 pp.

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