Un parisino llamado Pierre Nora

Pierre Nora, member of the French Academy, leaves the Institut de France after a ceremony for French Philosopher Jean-Luc Marion to present him with his seat. (Photo by Alexandre MARCHI/Gamma-Rapho via Getty Images)

Ante el fallecimiento de Pierre Nora (1931-2025) acaecido ayer en París, es difícil pensar en un estudioso de la Historia más consagrado en Francia. Historiador y mundano de primer rango, planeaba sobre las nubes ya muy elevadas del jet set Nueva York-París, ilustraba la portada de revistas de sociedad con sus amores tardíos, calzaba los calcetines verde olivo de la Academia Francesa desde 2001 y gozaba del renombre de consejero áulico de la editorial Gallimard. Era un autor prolífico, hombre de fortuna y mandarín con influencia decisiva y acaso incisiva. Algo como un Cicerón contemporáneo. Nora incluso se vio biografiado en vida por François Dosse con el epíteto de Homo historicus (2011). De hecho, detrás de la ya clásica Saga de los intelectuales franceses en dos volúmenes (2018), Dosse aprovecha los testimonios de Nora para grabar en mármol las crónicas de los intelectuales de Francia en el siglo XX.

Pierre Nora, en aquella saga, está asociado a dos momentos fundamentales: la descolonización francesa de Argelia y el auge del estructuralismo. Entre 1960 y 1961, tras una estancia como profesor en Orán, un Nora de treinta años alerta a Francia sobre la necesidad de reconocer al Frente de Liberación Nacional de Argelia. Su panfleto, Los franceses de Argelia, vende 35 000 ejemplares. La carrera de Nora se desplegó por lo alto, del lado de una causa que pronto hará consenso aún entre los pensadores más disímbolos como eran Jean-Paul Sartre y Raymond Aron, entonces las figuras tutelares.

El segundo momento estelar de Nora está asociado a su labor como editor de Gallimard, a la cabeza de la colección Bibliothèque des sciencies humaines (Biblioteca de ciencias humanas), y en particular a su apoyo a Michel Foucault, de quien publica Las palabras y las cosas (1966) y La historia de la locura (1972), obras que se convierten en el estandarte de un nuevo paradigma intelectual, el estructuralismo. En palabras de Dosse, éste alimenta a una nueva masa de jóvenes universitarios bien instruidos: en sus memorias, el historiador Serge Gruzinski reconoce que a los 18 años, como buena parte de su generación, prefería leer Tristes Trópicos de Lévi-Strauss que novelas y “literatura”. Es el periodo conocido como “la filosofía de la sospecha”, donde la tarea del intelectual, dotado con los instrumentos teóricos modernos, consiste, no sin arrogancia, en “desenmascarar la alienación en todas sus formas”. Detrás de este verdadero “espíritu de la época”, Pierre Nora tiraba de los hilos.

Fue director durante 40 años de la revista Le Débat (1980-2020), al lado del lúcido Marcel Gauchet, lo cual equivale a decir que Nora organizó en buena medida la discusión intelectual de Occidente durante casi medio siglo. Su obra como historiador, se ha dicho, peca de parisianismo. Y es probable. Se dedicó con ahínco a fijar una historia nacional que hoy, por simple demografía, es difícil que satisfaga a la Francia de mañana, una Francia multirracial y globalizada, donde acaso apremia más una siempre postergada “conciencia europea”. 

En su libro Jeunesse (Juventud), menciona su paso por México y Cuba. Bien pudo haberse mostrado como un adalid editorial del “tercermundismo” en los salones de París, pero acaso prefería, como tantos, extraer una “ideología revolucionaria” de América Latina antes que entenderla en su realidad, no digamos ya empatizar con ella:

Me decidí a ir a México, por donde había que pasar para llegar a Cuba, cuya experiencia castrista estaba a la moda. François Cachin debía alcanzarme en Ciudad de México. Con ocasión de una conferencia que me habían pedido improvisadamente en El Colegio de México, encontré a Claude Bataillon, cuñado de Claude Lefort e hijo de Marcel Bataillon, el gran especialista del humanismo en el Colegio de Francia, autor del clásico en tres volúmenes sobre Erasmo y España, que hacía a su vez una gira de conferencias. Nos invitó, a Françoise y a mí, a acompañarlo unos días en su carro. Conocer y viajar en compañía de este hombre delicioso, de alta cultura, la distinción misma, es el mejor recuerdo que conservo de esa estancia en México.

Los aztecas y los incas me parecieron civilizaciones de brutos. ¡Debía estar de muy mal humor! Un día en Oaxaca de Juárez, invitado por Jean-Baptiste Duroselle, especialista en relaciones internacionales y el discípulo más cercano de Renouvin, fue para mí un martirio universitario. En Ciudad de México, respiraba mal, la altitud me oprimía, tenía ya los primeros signos de un asma bronquítica que me ha perseguido toda la vida. Habiéndose ido Françoise, no encontré nada mejor que hacer que encerrarme en el hotel para escribir la reseña del libro de Eugen Weber sobre la Acción Francesa para la revista Annales.

Claude Bataillon me salvó de este marasmo acompañándome a Cuba. Inmediatamente me sedujeron la belleza de los paisajes y las mujeres, las simpatías que encontré en seguida entre la Unión de Escritores. Pero detrás de los entusiasmos convencionales, las confidencias me confirmaban sin embargo en el sentimiento de la tiranía subterránea y del desastre inminente.

David Noria

Maestro en Historia de la Filosofía Metafísica por la Universidad de Aix-Marsella. Su último libro es Bajé ayer al Pireo. Estudios helénicos (Bonilla Artigas, 2025).

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Publicado en: Resurrectorio

Un comentario en “Un parisino llamado Pierre Nora

  1. •• Maestro David Noria
    • Revista Nexos
    • Presente
    En relación a una afirmación hecha en su artículo: “Un parisino llamado Pierre Nora“ ,(Nexos, 3 de junio 2025), en donde alude a Michel Foucault como estructuralista, lo cito textualmente:
    • y en particular a su apoyo a Michel Foucault, de quien publica
    • Las palabras y las cosas (1966) y La historia de la locura (1972), obras que se convierten en el estandarte de un nuevo paradigma intelectual, el estructuralismo… “

    • Me permito señalarle que el propio Michel Foucault no se admite como estructuralista según indica en la entrevista Pouvoir et savoir y a quien cito textualmente:
    • “… je ne suis pas structuraliste, je n´ai jamais été et j’éspere bien ne l’etre.“
    • (Foucault, Michel. Dits et écrits,Paris, Gallimard, vol. 3, art. 216,ps.399-414,p.403.
    • Podría dar otros ejemplos en los que el propio pensador francés se niego como estructuralista, pero considero que en este es suficientemente explícita su postura.

    Atentamente
    Dra. Graciela Lechuga Solís
    Autora de
    Graciela Lechuga. Las resonancias literarias de Michel Foucault. Universidad Autónoma México, 2004, Universidad Metropolitana Unidad Xochimilco,
    Graciela Lechuga. Foucault México, 2007. Biblioteca Básica de la UAM Xochimilco, Universidad Autónoma Metropolitana . 4000 ejemplares.

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