Traducir un libro de poesía depende de todo tipo de experiencias, más allá de la contemplación estética. Eso nos explica, en esta entrega, Elisa Díaz Castelo sobre sus decisiones a la hora de trasladar al español Night Sky with Exit Wounds de Oscar Vuong, una traducción que le mereció el Premio Bellas Artes Margarita Michelena 2019.

Ilustración de Gala Navarro
Vivimos en un país donde casi todos conocemos el sonido de las balas, el peso rotundo y negro de una pistola en la mano. Una vez, dando clase en las afueras, se soltó una balacera a unos metros del salón. Los niños distinguieron antes que yo el sonido de los disparos (the burning rooms I mistook for childhood)1 y me recuerdo diciéndoles que se acostaran bajo los pupitres, boca abajo, que se taparan la cabeza. Lo que vi por la ventana lo vi en cámara lenta (the way fire neglects the cries of what it burns).2 El estruendo hablaba un idioma rojo que no supe descifrar. Acostados sobre el suelo, olvidamos cómo respirar durante un rato. Vivimos en este país. Y es extraño, considerando el sitio donde me encuentro, el lugar donde nací y he crecido (they will see him clearest when the city burns),3 que una de las dificultades más concretas al traducir Night Sky With Exit Wounds, el primer libro de Ocean Vuong, fuera el título. El sintagma exit wound se utiliza en inglés para referirse a las heridas que dejan las balas al salir el cuerpo, después de atravesarlo. En español este término tiene la traducción menos evocativa y decididamente cacofónica de heridas de bala, de forma que se pierde de vista la trayectoria del disparo en el cuerpo, el hecho de que el cuerpo, cuando la bala lo deja, se vuelve sólo una ruina de sí mismo, un lugar desalojado (A flame caught in a mirror the width of a coffin).4 Después de mucho pensarlo, me decanté por el título Cielo nocturno con heridas de fuego pues no sólo es más sonoro sino que posee una mayor amplitud semántica. Además, el fuego también se usa para referirse a las armas (armas de fuego) y a los disparos (abrir fuego). Más allá de todas estas consideraciones, lo cierto es que la lumbre brilla oscuramente en casi todos los poemas de este libro (your tongue a lit match).5 Se trata de uno de sus protagonistas secretos, un sitio al cual Vuong vuelve de forma constante en su lenguaje figurativo y, en ocasiones, literal. Ya que perdí la trayectoria de las balas, decidí quedarme con el fuego.

Nota: los fragmentos entre paréntesis y en itálicas provienen de Night Sky with Exit Wounds, de Ocean Vuong. Sus equivalentes en español aparecen en notas al pie y provienen de Cielo nocturno con heridas de bala (Vaso Roto, 2020).
Elisa Díaz Castelo
Poeta y traductora. Su libro El reino de lo no lineal ganó el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020.
1 (Los cuartos en llamas que confundió con la infancia.)
2 (como el fuego ignora los gritos de lo que incendia.)
3 (lo verán tan claro cuando arda la ciudad.)
4 (Una flama capturada en un espejo del ancho de un ataúd.)
5 (tu lengua un fósforo encendido.)
«Cielo nocturno con disparo en sedal». Es otra posibilidad más cercana a una traducción literal.