Tiempos del amor en tuiter

Nuestras redes sociales cargan el estigma de la deshumanización y la corrupción de las relaciones. La fecha del 14 de febrero, al igual que el cliché anterior, también tiene sus eternos detractores y opositores. En un ámbito que teje distintas voces identificables —críticas, elogiosas o celebratorias—, el siguiente texto se cuestiona sobre la naturaleza del amor en redes como tuiter y transgrede ideas preconcebidas más allá del ensayo, el monólogo dramático y el poema en prosa.

El ser humano ama la compañía, así sea la de una vela pantalla encendida, tuiteó Lichtenberg alguna vez mientras alguien escribía en cuneiforme sobre la deshumanización de las relaciones humanas en tiempos de redes sociales. Sí, hay que reinventar el amor, como posteó Rimbaud, y sí, sabemos cómo: la segunda oportunidad que nos dio la vida es la existencia virtual.

Deshumanizan, dicen, porque el cuerpo ausente. Todos adoramos el templo que habitamos, por supuesto, pero las redes aman la mente. Y todos sabemos que el mejor amor pasa por la imaginación. Deshumanizan, dicen, añorando el tiempo. El tiempo que teníamos, el tiempo que pasaba o que volaba, el tiempo de la angustia por tu carta que no llega —porque las limitantes del mundo físico—, el tiempo para ver crecer tus margaritas. Pero las redes tienen todo el tiempo del mundo. tienen. todo. el. tiempo. del. mundo. Las redes. tienen. al tiempo. Pienso en ti todo el tiempo, acabo de pensar en ti, de repente te pienso y. Reload: Las redes son el tiempo porque las redes son telepatía, esa transmisión o coincidencia instantánea de pensamientos entre personas distantes entre sí, que se produce sin intervención de los sentidos o agentes físicos conocidos (wikipedia). La telepatía es una forma antigua de @miento, de mención y de DM. Las redes aman el amorts. Casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos tuitear.

Porque pienso, amo y odio, porque pienso luego existo, y… pues tuiteo. Sí, ok, se piensa con el cuerpo, se escribe con los dedos, se poetuitea con los huesos perturbados en la silla-corazón-like, pero lo que brilla es la imaginación. La mente es el arcano de lo virtual. Recordemos: somos más viejos que las redes.

@deshumanización: esa cuenta con foto de perfil obsoleta. @deshumanización: una cuenta otrora popular que se esfuerza posteando atardeceres y gatitos que likes no tiene, retuits no alcanza. @deshumanización: un hilo de tuits deshilachado de aburrimiento. Los que hablan de deshumanización de las relaciones humanas están haciendo el cursi-trabajo que ya ni los sadtuiteros quieren hacer.

Adoro el TL en que nos vimos, el hashtag en que nos conocimos para sufrir, gozar, lloriquear y reír de amor, ya no nada más como antes, borrachos cuerpos tambaleantes en la fiesta o a solas lastimosos frente al espejo del baño, sino expuestos de mente (send nudes de intuición e instinto) interactuando con millones de corazones impalpables que, como el nuestro, se suman a la niebla-pantalla, esa que, como el amor, unas veces oculta misteriosa, y otras revela, descubre, declara. Somos presencias ausentes, cerebros emocionales aventados a la carretera (vir)infern(tu)al, esquivando tráilers a mil por hora en forma de #trendingtopic, y diciendo adiós con la neurona a los bots descompuestos en la orilla que se quedan atrás del TL tratando de levantar candidaturas (#Plop).

Yo creí que eras buena, yo creí que eras sincera, yo te di mis retuits, resultó que eras tuitera. El antifaz, las redes, simulación, ¿las redes? mmmmm… mira: Y que a la larga, la máscara se convierte en rostro, ¿qué está pasando, Marguerite Youcenar?, mira: touch me with your naked hand, touch me with your glove, (vía Leonard Cohen, influencer). O juguemos con la app del momento: ¿Cómo serías si fueras personaje de Kobo Abe?, serías lo que somos todos: una persona desfigurada que vence sus sentimientos de aislamiento, frustración y desengaño construyéndose una máscara: “Bien, ¡salgamos! vayamos a un mundo nuevo, al mundo de alguien más a través del rostro de algún otro”. #ElRostroAjeno. hola Carla, Kobo ha estado inactivo los últimos años. Pero además, ¿narcicismo, las redes? Antes del amor, el amor propio ya había nacido (del muro de Gentil-Bernard, circa 1750)

A veces tuiteo borracho de angustia, te lleno de memes y menciones mustias, veo que estas tuiteando, no me retuiteas, te arrobo de nuevo, me entrollo contigo, luego te faveo y tu me bloqueas. Lloro con mi almohada. Sí, sadtuiteamos todos con El Príncipe, aunque por supuesto tengamos periodos en donde todo es jajajiji con nuestros crushes. Te envío poemas de mi puño y letra… mñé, no gracias, mejor envíame poemas en 140 😀

Hoy es 14 de febrero como ha sido 14.5 de febrero desde siempre en el perfil @amor (palomita azul) de nuestra venus primitiva que por fin se fugó de los museos. Es .014 de febrero, es 140/280 caracteres de febrero. No, no nos han quitado el cuerpo y el tiempo, nos han dado la posibilidad infinita de imaginar el amor, pensar el amor, vivir el amor, ¿qué es el amor? algo así como renunciar al trabajo, o sea, tuitear. Negocio es la negación del ocio. Y el ocio, cómplice del amor, es el amante de las redes sociales.

Sí, la segunda oportunidad que nos dio la vida es la existencia virtual. Una oportunidad para escapar del cuerpo y del tiempo atados al potro del trabajo y lanzarnos en alma, mente y espíritu al amor ¿virtual? como quieras decirle. Dicen que por las noches nomás se le iba en puro tuitear, dicen que no comía no más se le iba en puro postear… puro amar, odiar, llorar, gozar, sí, sí, en la imaginación.

 

Carla Faesler
Poeta, ensayista y novelista. Es autora de los poemarios: Catábasis exvoto (Bonobos, 2010), Anábasis maqueta (Diamantina, 2003) y de la novela: Formol (Tusquets, 2014), entre otros.

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Publicado en: Con guante blanco