
En el infierno, a todas nos ponen a correr en tacones. (@Subtitulada)
Si les dieran a elegir entre tener un automóvil último modelo o la paz mundial, ¿de qué color lo elegirían? (@Buhadeazucar)
“En 1969 dejé las mujeres y la bebida, pero fueron los peores veinte minutos de mi vida”. (George Best, citado por @andreo1971)
Me gustaría saber la causa política por la que marchan las hormigas. (@mareoflores)
Perdón por no coquetear con todo lo que se mueva, ni que fuera colombiana. (@hijadescarriada)
Compruebe que sí es virgen, pídale milagros. (@Fulania)
A veces quiero tener fe en la justicia poética, pero luego me entero de que murió un genocida a los cien años y en la tranquilidad de su casa, y se me pasa. (@AlmaDeliaMC)
Otra vez dormí como 3 horas, ya hice todo lo que tenía planeado para el día. También encontré un curso en Domestika para aprender a hacer cucharas de madera, como si fuera el año 3000 a. C. Y varios artículos de por qué no debemos usar utensilios de madera en la cocina. (@JorgeLanda)
“Si ya no les servían nuestras hijas, ¿por qué no nos las regresaron? ¿Por qué las tenían que matar? Nosotras las hubiéramos recibido así como estuvieran”. (@DanielareaRea)
Tenemos un país en el que nos resulta “lógico” tener una glorieta de las desaparecidas y los desaparecidos. (@magamastretta)
La cerveza está más barata que la gasolina; beban, no manejen. (@danny8002)
Ayer se me rompió el mar. No sé qué hacer con tanta sal. (@EnetCafe)
Yo tampoco sé vivir, estoy improvisando. (@noratxa)
No hay mayor verdad en esta vida que una herida. (@Mario_Colleoni)
Al leer el tuit serán las vermú horas y cuatro olivas. (@Guashabita, venezolana superespañolizada)