Empecé por subirme al montón de piedras que tenía para arrojarle a mis enemigos, a mirar un horizonte en el que ellos ya casi ni se veían.
En Twitter es muy difícil admirar a alguien porque tarde o temprano te terminas dando cuenta de que es un completo imbécil.
Cada cumpleaños me emociona en el sentido que disminuyen las posibilidades de ser llamado a filas como reservista.
Ricardo Bada me presenta a Sydney Smith (1771-1845): «My idea of heaven is eating paté de foie gras to the sound of trumpets».
El 95% de mis músculos se lo debo a “Levanta las dos piernas para poder pasar la aspiradora debajo de tu silla”.
Querido diario, es mentira que el tequila aclara la voz y quita la gripe, pero valió la pena intentarlo.
Los años se guardan en un armario de carne y hueso. Y aunque la memoria lo olvide todo, el cuerpo no olvida porque el cuerpo es el tiempo.









