
No gracias, no estoy interesada en la vida eterna, ya he visto suficiente. (@todoalnatural)
Mi cafetera nueva ruge como leona hambrienta, me cae bien, ya entendió cuál es el mood de esta casa. (@AlmaDeliaMC)
¿Tú también quieres salir en el Twitter’s Digest aunque no hayas tuiteado nada en meses como yo? (@Guashabita)
Antes la vejez era respetable, ahora ni los viejos la respetamos. La única sabiduría es ser joven. (@magamastretta)
—¿De verdad me estás llamando vago porque te he pedido que vengas tú a verme?
—Es que soy yo la que está ingresada en el hospital…
—La misma distancia hay. (@catacerca)
No se pensione, Ivancito —le dijo Tola escondiendo las arepas y el quesito—, lo que debe hacer es no quedase callao y mostrar que Colombia ha tenido mandatarios piores que sumercé. (@Tolaymaruja)
Mis gustos claramente no van de la mano con mi situación económica. (@Zetadguetto)
Las feministas no somos el caballo de Troya de los partidos políticos. Dejen de usarnos para sus campañas políticas. (@yaribel_vera)
Mientras el mundo cambia exponencialmente su poder de innovación, la llamada “cuarta transformación” se refugia en el pasado. (@aguilarcamin, tuitero mexicano)
@franzdomig, austríaco, aunque lo que dice tiene validez casi universal: La escasez de profesionales competentes se muestra antes que nada en la política.
@monogonet: Leo vuestros tuits y ahora sé por qué también hay zapatos con cierres de velcro para los adultos.
@PilarMarrero. Honorable Xin Jinping: seguro que se trata de un malentendido y usted y los suyos no son taaaan corruptos como los demás autócratas en el poder, pero para demostrarnos que usted no es un Daniel Ortega, haga públicas por favor las cuentas privadas de su familia.
@beckstown78: En la gente de mi edad lo que más me enerva es que son todos demasiado viejos.
@AnniiZdevine: El motivo de estar aprendiendo a bailar en barra es parecer sexy la próxima vez que vuelva a tropezar en la calle con una farola porque voy pendiente de mi celular.
@drhuch: Los no vacunados también pueden leer este tuit.