
Mi fe en este mundo perfecto cuelga del último hilo de una cuerda raída. (@BelaiaBaba)
Encontré esto y me encantó: “Yo pensaba que 2020 me iba a traer todo lo que yo quería, pero no. 2020 ha sido el año que me enseñó a apreciar lo que ya tenía”. (@AlAguilar15)
Si la educación se usa como signo de estatus y diferenciación social, no es educación, son prejuicios. (@karlamotte)
Las mujeres en Michoacán a lo más que podemos aspirar en la vida es tener una paletería [=heladería], un puesto de carnitas o casarnos con un narco. (@SOyWerita)
De pie ante lo imposible, y abierta aún la herida del amor cuando ya nada esperas —cuando ya nadie te espera— te descubres de pronto, todavía sonriente, extrañamente vivo, sereno, frente a un mundo que desaparece. (@PedroAEstrada)
En comprender hay un respeto que nunca se hallará en quien perdona. (@ChantalMaillard)
Una greguería es un ramo de palabras que perfuma la imaginación. (@Guashabita)
En la guerra de Vietnam, los jóvenes de 18 años tenían que lidiar con minas, disparos, bombas, napalm y hasta con niños suicidas. Pero claro, tu sufrimiento por ese tuit que te ofendió es mucho peor. (@SOYCarax)
Hay personas que las ves y te das cuenta que sus padres cogieron sin ganas. (@Miruzha)
The fake president no tiene el pajarito para entreternerse. (@swhelpley)
Sobrevivir al 2020 sí se vale anotarlo en la hoja de vida. (@marjorieross)
Mariposa con buena memoria, no se burla de ningún gusano. (@Shabellymay)
El talento de saber convertir cualquiera vicio en una virtud. (@Belleza_Robada2)
No hace falta ser Caperucita para salir en busca del lobo. (@sonianamo)
“Caído de hombres” como errata para la vida. (@vidasdemercurio)