
Antes de la época de la mascarilla era imposible reconocer a un irresponsable a simple vista. (@luisharistizbal)
Esta pandemia hizo que confiáramos un poquito más en el liderazgo ejercido por mujeres. (@PerlaToro)
Ricardo Bada: “Con un ego como el suyo sólo podía llamarse Diego”. (@Lagardere57)
En el mundo se suele acusar a quienes están en el poder de cometer fraude electoral. Los riesgos sí existen, pero solo un delirante, como Mister Peluquín, dice desde el poder que le robaron las elecciones. (@andrewholes)
El “Nos hemos vuelto gilipollas” es una frase muy optimista. Presupone que antes no lo éramos. (@Genko)
En algún lugar de este año, de cuya cuarentena no quiero acordarme… (@GIOVANNAG_T)
¿Vosotros también habéis puesto vuestra vida en stand by y no sabéis cómo encenderla otra vez? (@nenina74)
Dos médicos de origen turco, él nacido en Turquía, ella hija de inmigrantes de Estambul, son las grandes mentes detrás de la vacuna hasta hoy más eficiente contra el covid-19. ¿Qué dirá la extrema derecha que se opone a la inmigración de musulmanes? (@hectorabadf)
Los muertos por coronavirus ya no acaparan portadas. Quizá la muerte haya dejado de ser noticia porque hoy lo difícil no es morir, sino vivir. (@bemnanjon)
Quien lea Plagio [su última novela] acompañará las desgracias repentinas de un escritor acostumbrado a quitar las comillas. (@aguilarcamin)
Las ironías no matan, pero no traer cubreboca sí. (@ell100)
Los riesgos que no tomamos también tienen consecuencias. (@incapacitada)
También pones la pizza en el horno, abres Twitter y luego te la comes carbonizada, ¿verdad? @kinky_liz
En caso de silencios incómodos, bésala. (@wsoliz_)
—Veo que tienes lunares.
—Sí, tengo muchos.
—¿Y pecas?
—Sólo cuando te miro. (Alexandra de la Paz en @microcuentos)