Los caminos de la escritura suelen llevar a lugares insospechados, más si lo que se intenta es recrear un hecho histórico de tintes sombríos. El siguiente relato obedece a la necesidad de contar la historia detrás de una historia: la de cómo el autor de estas líneas, durante el proceso de escritura de su novela Mi abuelo y el dictador, descubrió que el abuelo de uno de sus autores de cabecera, Augusto Monterroso, había llevado a cabo el interrogatorio y tortura de su propio antepasado.