Sobre Bajé ayer al Pireo de David Noria

Canta, oh musa, los viajes, los encuentros y los trabajos de David Noria y las aventuras por tantas regiones, por tantos caminos y libros en búsqueda del espíritu helénico. Editado por Bonilla Artigas, Bajé ayer al Pireo. Estudios Helénicos, de Noria, es un libro poliédrico cuyas caras miran hacia el ensayo, la traducción, narración, entrevista y poesía para delinear, explorar, indagar, comprender y reflexionar la antigua Grecia, su tradición literaria y cultural, además de problematizar su estudio desde diversas disciplinas como la filología, historia, antropología y su reinterpretación desde la filosofía y literatura. 

Desde su anterior libro sobre la historia del español (Nuestra lengua), David Noria nos mostró el gran sentido crítico de su prosa, su gran gusto y conocimiento para reflexionar sobre el devenir histórico de la lengua española y la cultura hispanoamericana, con el símbolo del agua y el fluir del tiempo como guía; ahora, en este libro, ese fluir navega por el cosmos griego de Bajé ayer al Pireo. El autor nos comparte, con el bello estilo que lo caracteriza, sencillo y profundo, variadas y agudas aproximaciones a la cultura griega.

La estructura del libro se muestra como un tríptico, cuyos tres grandes apartados son: I. Tucídides sincero y grande; II. Nuestra Grecia, y III.“Nadie puede lavarse las manos en el mar Egeo”. Poesía y traducción; más un breve epílogo que enmarca y expresa la búsqueda y el interés principal del autor por la cultura helena. Entre los dos primeros apartados se distribuyen 19 textos, en su mayoría ensayos, publicados entre 2016 y 2023 en diversas revistas especializadas y medios impresos o digitales de México, Colombia, Venezuela, España, Francia e Irlanda; y en el tercero, sus poemas inéditos hasta ahora.

El primer apartado nos introduce en las claves desde las que es posible comprender lo grecorromano y situar de nuevo una serie de interpretaciones sobre la cultura helena. Más allá de aquellas que adquirieron vigencia durante el siglo XX y que mantienen su hegemonía en algunos círculos especializados y académicos, sobre todo las de sesgo positivista. Allí se rememora la inmensa variedad de lo griego, abierto siempre a las miradas atentas y curiosas, que muestra variadas facetas: su preeminencia reflexiva, filosófica y literaria. Tan distinta en la época de los siglos VII al V de la del carácter y el contexto de la Grecia en la que escriben Jenofonte y Platón, o del histórico momento de la guerra entre Atenas y Esparta en el que se concentra Tucídides, o de la visión que proyecta la tragedia ática en la época de la democracia ateniense.

Entre los temas que desarrolla Noria en este apartado están el significado de la categoría de lo grecolatino, su origen y devenir en el transcurso de la historia de la cultura, y que se encuentra muy ligado al mar y la navegación, a la fijación de la letra y la transmisión escrita, a los cultos y creencias que devinieron paganas por la preeminencia cristiana. También se retrata con intensidad la poesía guerrera griega de los siglos VII-V a. C. y su tradición en los himnos de las naciones modernas y en los fenómenos literarios que exaltan la libertad y las cualidades nacionales. 

La figura central de este primer apartado es, sin duda, Tucídides. La pluma de Noria despliega sobre él agudas reflexiones e interpretaciones: nos revela la estructura trágica, los recursos estilísticos y el contexto sociohistórico que produjeron la Historia de la guerra del Peloponeso. El autor ilumina con maestría las posibilidades interpretativas de la obra en las que el imaginario helénico se expresa por medio del espíritu de Tucídides.

Es genial el contraste que desarrolla el autor entre Jenofonte y Platón. Se les retrata con jovialidad junto a su época y sus desafortunadas circunstancias, ante las que cada uno se planteó imaginarios y formas de vida muy distintas; a pesar de la desazón y la amargura derivadas de, entre otras cosas, la decadencia de la democracia y el imperio ateniense y la muerte de su maestro Sócrates.

En otros ensayos se reflexiona sobre la relación entre la medicina y la política en la Grecia antigua a partir de un texto de Jacqueline de Romilly y también sobre la figura de Sófocles y la tragedia desde la visión de Jacques Lacarrière.

El segundo apartado del libro retoma diferentes líneas de la tradición grecolatina en la cultura hispanoamericana. La cual toca en las expresiones literarias, en las ideas políticas, en las conformaciones institucionales y las pedagogías, en particular las universitarias. Nos ayuda a explorar, conocer y situar, pues, nuestra tradición grecolatina desde América y sus entrecruces con Europa.

Es muy amplia la variedad de elementos de esta tradición que David Noria nos transmite con tanta claridad y detalle. En primer lugar, nos recuerda la relación de dos figuras centrales de la literatura, la diplomacia y la educación en México con la cultura y las letras de la antigua Grecia: Alfonso Reyes y José Luis Martínez, quienes con su amor por los helenos y con su amistad compartieron las mismas travesías intelectuales. No sólo eso. Otra amistad ejemplar, símbolo del interés por lo griego y fuente de múltiples interpretaciones y reflexiones filosóficas y políticas, fue la de Octavio Paz con Cornelius Castoriadis, de quienes se hace en este libro un retrato intelectual clarificador y emotivo.

La entrevista entre el autor y Hernán Taboada, historiador y estudioso de Latinoamérica y el Caribe, nos invita a repensar los estudios clásicos y filológicos a la luz de su historia en Hispanoamérica y de sus prácticas institucionales, una discusión siempre vigente a la que habría que dar más centralidad en los estudios filológicos y clásicos en nuestro país.

En el tercer gran apartado del libro uno se adentra en la poesía de David. Sus versos son sutiles, gratos, ligeros y lúcidos; no hay manera de salir de su lectura más iluminado, más complacido por lo que logra revelar y rememorar. Sus versos se disfrutan tanto como mirar un hermoso cielo azul y se beben como cristalina agua fresca. Al referirse a la antigua Grecia canta:

“Veloz, tu mundo obedeció tu idea
como si hubieras sabido
el matiz fugaz,
el precipitado recorrido
de los sueños de las sombras.”

O también:

“Estoy en Tesalónica:
Ático, cuida mi casa
mientras en dicha no escasa
doy al alma voz jónica”

O:

“Busqué en Grecia la otra Grecia
estaba siglos sepultada
bajo la romana amnesia
bajo la cruz persignada”

A la par de su sólida trayectoria académica, David despliega una cada vez más refinada y genuina expresión literaria que reconoce su tradición y la renueva, que guarda una mirada que contempla con atención e inteligencia sosegada. En cada uno de sus textos se muestra que ha forjado con dedicación y estudio su postura intelectual como divulgador, crítico, traductor, educador, poeta y filólogo, por decir lo menos: un humanista sólido y multifacético.

Para cerrar el libro David nos regala un maravilloso epílogo. Para quienes nos hemos interesado por las letras griegas y el pensamiento de sus autores, que nos hemos asombrado de las múltiples manifestaciones culturales de los griegos antiguos, que nos hemos visto reunidos y hermanados sin saberlo en la lectura de poetas épicos y líricos, de filósofos y sofistas, matemáticos y geógrafos, de historiadores, gramáticos, filólogos –y de los innumerables libros que sobre ellos se han escrito– para nosotros debiera ser este epílogo un conmovedor testimonio de alguien que no ha cesado en esa actividad con amor, convicción y mucho esfuerzo, siempre abriendo más caminos; algo que me siento con el deber de corresponder con la exhortación a la lectura de este libro.

David Noria, Bajé ayer al Pireo: estudios helénicos, Bonilla Artigas, 2024, 304 pp.

Jorge Eduardo Salazar Méndez

Estudió Letras Clásicas en la UNAM. Es cofundador de la editorial independiente El Sátiro.

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Publicado en: Ciudad de libros