Sharon Olds: cuatro poemas

Hace pocas semanas, el 20 de julio, la estadunidense Sharon Olds (San Francisco, California, 1942) recibió en España el Premio Internacional Joan Margarit de Poesía 2023.

Olds, según ha escrito Kate Kellaway, “avanza por donde muchos poetas temen pisar y otros ni siquiera sueñan con hacerlo. Como una niña curiosa, ignora los letreros que prohíben entrar en propiedad privada”. Para bien y mal, Kellaway da en el blanco. En sus mejores momentos, la transgresión de Olds consiste en ir contra un lugar común de su propia obra: la crudeza confesional. El propósito no es construir una casa abierta a los curiosos, sino desarrollar un complejo que podría calificarse de brutalismo íntimo. Poemas que, como los edificios para Zaya Hadid, produzcan “un nuevo tipo de paisaje” y no una vivienda de cristal donde todo esté al desnudo.

Como también apunta Kellaway, “Olds escribe para averiguar lo que piensa. Es ingeniosa y sabia, y no hay forma de saber a dónde se dirige antes de haber llegado ahí”. Estos poemas piden, pues, una lectura menos complaciente, cuyo desenlace jamás podríamos intuir ni parafrasear.

Sharon Olds

* * *

Su tranquilidad
Le dijo el médico a mi padre: “Usted pidió
que le dijera cuando ya no hubiese más que hacer.
Por eso se lo estoy diciendo”. Mi padre
se sentó tan tranquilo como siempre
y, sobre todo, sin mover los ojos. Yo pensaba
que él despotricaría al entender su muerte,
que agitaría los brazos y lanzaría gritos. Se sentó,
delgado y limpio, con su bata limpia,
como un santo. Y el médico le dijo:
“Hay cosas que podemos hacer para que gane tiempo,
pero no lo podemos curar”. Mi padre dijo:
“Gracias”. Y fue a sentarse inmóvil, solo,
con dignidad de líder extranjero.
Se había enterado ahora de que era mortal. Yo había temido
que lo ataran. No recordaba cómo
siempre anduvo tranquilo y callado para aguantar las cosas,
el trago como forma de estar tranquilo. Nunca
lo conocí. Mi padre tenía dignidad. Hacia el final
de su vida, su vida comenzó
a despertarse en mí.

De Strike Sparks: Selected Poems 1980-2002
[Sacar chispas. Poemas escogidos 1980-2002], 2004

 

Todo
Nunca nos concibieron a la gran mayoría de nosotros.
Nunca nacimos muchos de nosotros;
vivimos en un océano particular por horas,
por semanas, con miembros que nos sobran o faltan,
o sosteniendo nuestras pobres y segundas cabezas,
que nos crecen del pecho, con las manos. Y muchos de nosotros,
mariscos de raíz, soñando algas,
caracoles marinos, somos sacrificados en los primeros meses.
Y algunos que nacieron viven unos minutos
y otros viven dos o tres veranos,
o cuatro, y cuando parten, todo
parte —la tierra, el firmamento—
y el amor permanece donde la nada es, y sale en busca.

De One Secret Thing [Algo secreto], 2012

 

Oda a la mugre
Querida mugre, lamento mucho haberte ninguneado,
yo pensaba que eras sólo telón de fondo
de personajes principales —plantas,
animales y humanos animales.
Como si amara sólo a las estrellas
sin el cielo que les brindó un espacio
donde brillar. Sutil, variada,
sensitiva, tú eres la piel de nuestra tierra,
tú eres nuestra democracia. Cuando pude entender
que no te había reconocido como
mi prójima viviente, sentí vergüenza de mí misma,
es como si no hubiera distinguido
un personaje que parecía muy distinto a mí,
pero ahora nos veo por completo, hechos de
los mismos materiales básicos
—primos de esa inicial explosión de la nada—,
reunidos en nuestra ecuación compleja. Oh mugre,
ayúdanos a encontrar formas de servirle a tu vida,
tú que nos engendraste y diste de comer
y que al final habrás de recibirnos,
de girar con nosotros y temblar y estar en órbita.

De Odes [Odas], 2016

 

Soneto de la adicción
Prejuicio es adicción, y es
contagioso: los padres infectan a sus hijos
y es obsesiva la adicción, si un hombre
ve difícil mostrar amor al
hijo, podría deberse a que su padre
huyó con vida de ese pueblo donde
mataron a su padre
en un pogromo, el padre era modelo,
un hombre con terror.
Mas la adicción a ese silencio puede
curarse, como lo intentaron Carl y su hijo
con gran esfuerzo. Obreros de este mundo,
uníos, no tenemos ya nada que perder
salvo la muerte de la tierra.

Revista Poetry, abril de 2023 

 

Hernán Bravo Varela
Poeta, ensayista y traductor

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Publicado en: Florilegio