Desde hace cinco años, Siria ha sido devastada por un conflicto que recuerda otros infiernos del siglo XX, entre el fuego cruzado de las tropas de Bashar al-Asad, las potencias, las tropas rebeldes y la barbarie del EI. Las verdaderas víctimas son los civiles que hemos visto, una y otra vez, errar por montañas de escombros o huir masivamente hacia las costas del Adriático.

En estas circunstancias, la información noticiosa, fría y repetitiva, es más que insuficiente para aproximarse a la experiencia de la guerra. Los siguientes poemas quisieran mostrar el rostro más humano de una nación en ascuas. Acaso algunos de ellos constituyen un verdadero “informe sobre la ciudad sitiada”, a semejanza del poemario homónimo del polaco Zbigniew Herbert (1924-1988), cuyo pueblo natal, Lwów, fue ocupado por los nazis y luego cedido a la URSS que se encargó de expulsar a toda la población polaca. Recopilados y traducidos por la poeta árabe francófona Maram al-Masri (Latakia, costa mediterránea, 1962), se reúnen poetas laureados, jóvenes, desconocidos o aún nóveles en El amor en tiempos de la insurrección y de la guerra. Antología de la poesía siria de hoy (L’amour au temps de l’insurrection et de la guerre. Anthologie de la poésie syrienne d’ aujourd’hui, Le Temps des Cerises, 2016). La antóloga nos aclara esta intención: “quisiera crear, como un puente entre Oriente y Occidente, un poco como Nut la Egipcia a través de la cual viajan el día, la noche y las estrellas, un puente por el que puedan pasar las palabras de los poetas de mi país. La poesía puede transformar la vida cotidiana de la guerra y entresacar un cierto valor universal. […] El papel del poeta no es el de maquillar a la muerte. Sino el de decir la verdad. Al mismo tiempo, tiene que tener la inteligencia de inmiscuirse en el inconsciente del lector. […] En este siglo XXI, también esperamos de la poesía un elemento que influya en el mundo”.
Entre los poetas de la antología, ninguno es portavoz de la dictadura ni del Estado Islámico. Representan más bien la diversidad cultural, étnica y confesional de la sociedad siria. La mayoría se publicaron en redes sociales, a veces poniendo en riesgo la vida de sus autores, por lo que en algunos casos se omiten ciertos datos biográficos. La mayoría han nacido entre finales de los cincuenta y principios de los noventa; sus voces oscilan entre la esperanza, el amor, el desamparo del exilio, la crudeza de las imágenes de guerra y un erotismo que surge sorprendentemente de las cenizas. La siguiente selección es un intento de versión a partir de la traducción francesa de Maram al-Masri.
I. Dara Abdallah (Qamishli, nacido en 1990. Fue prisionero)
Frente al retén militar en la provincia de Damas
Un joven de cerca de veinte años
Está muy atareado en la limpieza de su Kalachnikov.
Toma tanto cuidado en la pulcritud de su arma
que descuida su persona.
Su rostro cansado está cubierto de polvo
pero su arma brilla.
Los humanos están cansados,
Las armas en muy buena condición.
¿Por qué los instrumentos de muerte
deben ser tan bellos?
II. Maha Becker (Qamishli, nacida en 1967)
1. La terraza está iluminada y un soldado le da de beber a un perro herido.
2. El intercambio de disparos es muy intenso y los árboles musitan algo incomprensible.
Roberto también, en la terraza.
Me aconseja leer un libro: la historia del movimiento intelectual en el islam… la revolución de los Negros… la revolución de los Qarmatíes… Y yo he fijado el ojo en su índice, esperando que me desabroche la camisa y toque el textil sirio.
3. En el espejo, un hombre que ladra. He hecho trampa en el examen de educación islámica. He matado a mis hermanos. Luego he escondido sus cuerpos en un libro de amor y me he casado con José.
4. Nada… se me ha caído un vaso de la mano… Hay un niño chico que dibuja un avión sin alas y una mujer que le lanza mis ideas al viento.
5. No hay nada que mencionar… Sólo han regresado de la guerra y me han traído mis brazaletes.
III. Nessrin Karam al-Khoury (nacida en 1983)
Danza
Ven
Ven
a rozar el canto de la danza
con nuestros pasos vagabundos
Ven
no te preocupes
No hay asesino aquí, ni ladrón
No hay dictador
Todos son alérgicos al polen del tango
Ven
deja caer tus pies donde sientas la ebriedad
No le temas a las minas
Pero ¿hay algo más deseable que fragmentarse en rimas?
IV. Widad Nabi (sin datos)
Veintiocho heridas
Era más pequeña que una muy pequeña
cuando supe que la vida era una herida
No miré mi documento de identidad
No contemplé mi rostro en los espejos
a lo largo del río
Cada herida me dijo la edad de mi vida
seis pequeñas llagas
archivadas en el camino de tierra
entre la casa de mi abuelo y la escuela
hecha de un cuarto y una ventana
lejos de mi familia en Alepo
Archivé veinte heridas
con mis lágrimas cayendo en la ruta de Alepo,
la ciudad lejana, la tumba de mi padre…
Veintiocho heridas
grabadas con una risa al aire
en la postal de Juan Miró, en tu frente y en ciudades lejanas…
Sólo hay una herida que no puedo archivar
y que escondo como un talismán para mi muerte que se acerca:
la herida inmortal de la poesía.
V. Raed Wahsh (nacido en 1981)
Te escribo desde la frontera de las masacres
El olor del aire es sangre
el sabor del silencio nocturno es ira deshidratada
y en este momento en que golpeteo las teclas de mi computadora
otros se dan golpes de pecho llorando
No paran de chocar su cabeza contra el muro
El muro es aire
y mientras los afligidos murmuran en los oídos de los muertos
te llamo, como un huérfano, como un viudo, una viuda,
te llamo con el calor de mi dolor reciente
te llamo, no para que me respondas o que vengas
sino solamente para asegurarme de que aún me queda algo de grito.
Así, llegará la oscuridad, la gran noche va a caer
entonces, ¿por qué el puñal de los asesinos, de todos los asesinos brilla
y sus balas iluminan?
¿Es acaso asesina la luz
y la oscuridad compasión?
La oscuridad vendrá
Qué importa que el ser humano esté en su casa
el único lugar donde puede andar sin temor.
VI. Khaled Soliman El Nassiry (nacido en 1979)
No era maga,
la que pulverizó el polvo del sueño sobre los niños para hacerlos dormir
Tal vez ni siquiera era polvo de sueño
y tal vez, incluso,
los niños ni estaban dormidos.
Tal vez estaban nada más haciendo trampa
para que les viniera el sueño.
*
Unos chiquillos salieron a jugar
Regresaron con las marcas
de sus juegos encima
agujeros en su ropa.
*
En otra calle un joven
en la flor de la juventud
quiso irse a la guerra
pero se peleó con su sombra
Y su sombra regresó sola a casa
*
En otra calle el hijo del vecino
le ha mandado desde la ventana de su cuarto
un beso a la hija del vecino
que espiaba desde la ventana de enfrente
el francotirador dio en el blanco.
*
Una casa sentada al hombro del río
Una familia reunida de noche
En el río, la sangre ha pasado
y aún no se convierte en agua.
La familia supo que esa sangre era la de su hijo
sangre de la música que emergía
*
Ahora hay alguien que grita
llega justo como un meteoro
cayendo sobre un hermano
que hubiera pedido un deseo
más fuerte que el destino
Álvaro Ruiz Rodilla
Doctor en Letras Hispanoamericanas por la Universidad de Toulouse y la Universidad de Sevilla.