En las últimas semanas, las protestas estudiantiles en contra de la guerra en Gaza se han intensificado; algunas de ellas han conseguido la ruptura de relaciones institucionales o declaraciones públicas que condenan las acciones militares israelíes; pero muchas otras han terminado en violentos actos de represión. Lo que inició con acampadas en diversos campus universitarios estadounidenses, hoy se ha extendido por Europa, y ahora también por México. Siham El Khoury analiza la represión a estas protestas bajo la lupa del pensamiento de Sara Ahmed.
El pasado 2 de mayo, un grupo de estudiantes llegó a la UNAM con keffiyehs en el cuello y tiendas de campaña bajo el brazo. La invitación se extendió a todas las universidades y sectores populares. Al mediodía, se reunieron en torno a un mástil donde alzaron la bandera palestina. El objetivo era montar un campamento en la zona de “Las Islas” como el que actualmente alberga a miles de civiles desplazados sobre la franja de Gaza (todos sin casa ni posesiones; muchos sin familia ni alimentos). Pienso que hay en esta demostración una forma básica de la solidaridad: esto es lo más cerca que podemos estar de ponernos en sus zapatos. Sacrificamos nuestra comodidad para aproximarnos a su dolor.
Desde la solidaridad, hacen una petición: alto al genocidio en Palestina y que México y la UNAM rompan todo tipo de relaciones, tanto académicas como diplomáticas, con Israel. Sus gritos se suman a los de miles de estudiantes en más de sesenta universidades de Estados Unidos, Canadá, Australia, Inglaterra, Alemania, Países Bajos, Francia, Suiza, Brasil, Cuba, Corea del Sur, Islandia, India, Turquía y Líbano. Especialmente en el llamado “primer mundo”, miles de manifestantes se han enfrentado a la represión y brutalidad policial entre gritos de “alto al genocidio” y al menos dos mil universitarios han sido arrestados hasta ahora. Por eso, hay quienes se preguntan si el 2 de mayo es una continuación al famoso 2 de octubre, si podríamos encontrarnos ante un “nuevo 68”.
Al ver estas noticias, pienso en el libro ¡Denuncia! (2021), donde la académica y activista Sara Ahmed examina lo que podemos aprender sobre el poder a partir de quienes denuncian sus fallas y abusos. Ahmed explora la brecha entre lo que debería suceder cuando se presenta una queja y lo que realmente sucede. Para ella, protestar, especialmente dentro de una institución, demuestra lo que sabemos sobre ella; pero también nos brinda un nuevo aprendizaje: cómo y para quién trabaja realmente el organismo al que decimos pertenecer.
Explorémoslo punto por punto. ¡Denuncia! abre con la idea de que los desacuerdos, los reportes, cualquier tipo de descontento al interior de una institución suele abordarse a puerta cerrada. Y esa misma puerta, asegura Ahmed, suele estar cerrada a su vez para quienes desean expresar su descontento. Un ejemplo de esto es que a Asna Tabassum, la mejor estudiante de la USC (University of Southern California), se le negó el derecho a dar su discurso de graduación por apoyar la causa palestina. La cancelación de última hora se le notificó por correo electrónico, debido a “cuestiones de seguridad” que no se detallaron. En un bello giro de tuerca, Tabassum perdió el permiso de hablar durante su ceremonia, sólo para después ser entrevistada en un noticiero, donde la joven dejó un mensaje para todo el sector universitario: “Es nuestra responsabilidad aprender sobre el mundo, tomar decisiones y hacer un cambio. Si no usamos nuestra educación de esta forma, entonces no estamos mostrando el debido respeto a una enseñanza que no mucha gente en el mundo recibe”.
Un par de días después de la cancelación del discurso de Asna Tabassum, se envió una carta por parte de la facultad a las autoridades de la USC, siguiendo todos los protocolos que, como bien escribe Ahmed, no suelen ser suficientes ni estar diseñados para atender un reclamo con atención y dignidad. La filosofía detrás de esto es simple: si no queremos que se quejen, hagamos que quejarse sea tardado, complicado y, al final del día, inútil. De ahí que la carta haya sido ignorada, y de ahí también que los estudiantes hayan organizado una marcha en su campus.
Este es sólo un ejemplo de que las protestas estudiantiles masivas no nacen del vacío y con frecuencia ocurren cuando las famosas “otras maneras” ya se han intentado. Me pregunto si quienes se oponen ahora a las protestas en la UNAM asistieron a sus diálogos previos sobre Palestina, a sus charlas informativas, a sus asambleas y encuentros universitarios. Me pregunto si leyeron la carta que mandó la AIPSP (Asamblea Interuniversitaria y Popular en Solidaridad con Palestina) a las autoridades de su escuela justo antes de comenzar el campamento. Si no se tiene este conocimiento previo, no sólo se pierde el derecho a la crítica; también se confirma la necesidad de organizar estos eventos para ser escuchados.
Ahora bien, ¡Denuncia! explica que es común que a los comités de las universidades se les asigne el trabajo de “suavizar las cosas”, pero ¿y si las cosas no pueden detenerse ni suavizarse? Entonces se demeritan. Comprobar esto es tan fácil como revisar los noticieros de la tarde del 1 de mayo, con la imagen de Donald Trump sobre el estrado (pésimo augurio) pidiéndole a los estudiantes que “regresen a casa con mamá”. Y se escucha que el público aplaude. Pensémoslo así: con cinco palabras, Trump redujo la queja de 48 universidades estadounidenses a un mero lloriqueo, un berrinche. La historia está llena de políticos como él, que subestiman la queja porque subestiman erróneamente a quienes la emiten.

¿Qué pasa cuando demeritar una denuncia no es suficiente? En varias ocasiones, el acto de quejarse también se nos vende como una forma de dañarnos. Se nos “avisa” que podríamos dañar nuestra imagen, carrera, empleo, o reputación. Se nos “aconseja” no causar “escenas” o “alborotos”. Y, de hacer caso omiso, las observaciones en apariencia inocentes pueden acercarse poco a poco a la amenaza. Así lo declaró Ahmed hace unos años durante su conferencia “On Complaint”: “Una advertencia es una señal ominosa del peligro que viene […] y que se predica no sobre una regla abstracta, sino sobre la salud y seguridad de quienes se manifiestan”. Quizá por eso a los universitarios de Estados Unidos se les “solicitó” que retiraran sus campamentos poco antes de “notificarles” que podrían ser suspendidos (como en el MIT), quedarse sin clases ni financiamiento (como en Columbia y California), o sin graduación; a algunos incluso se les negó el acceso a botellas de agua y luego se les arrestó con violencia. Se volvieron particularmente famosas las fotografías de dos francotiradores sobre el techo de las universidades de Ohio e Indiana Bloomingdale.
Ahmed concluye en su conferencia que las quejas sobre el abuso de poder nos enseñan sobre el poder mismo: cómo funciona, cómo se distribuye, cómo se manifiesta (muchas veces, retirando el apoyo a quienes lo revelan y asegurándose de que el costo de desafiarlo sea cada vez más alto). Afua Hirsch, profesora de periodismo en la USC (University of Southern California), concuerda con esta perspectiva y declaró durante una entrevista para la CNN:
La acusación de que los manifestantes “rompen el orden” parece malinterpretar el punto de las protestas. La ventaja que tienen los estudiantes en un mundo donde no se les otorga mucho poder es que son capaces de romper el orden. Y, si nos fijamos en la historia de las protestas, su objetivo es romper el orden para forzarnos a escuchar lo que piden y pensar en injusticias más amplias. Eso es exactamente lo que las protestas actuales están haciendo. Hay obviamente una responsabilidad por parte de la autoridad para proteger la seguridad, [pero] no hay evidencia de que estas protestas sean una amenaza.
Cuando hablo con mis estudiantes musulmanes, me dicen que sienten que esto es realmente una cuestión de cuál seguridad (la seguridad de quién) importa más. Porque la idea de que la incomodidad de algunos estudiantes justifica arrestar y usar violencia contra los que protestan realmente sugiere que se trata de una jerarquía de poder: ¿las necesidades de quiénes son más importantes?, ¿quiénes son vistos y escuchados?
Me hago la misma pregunta que Hirsch. ¿La seguridad de quién importa más? ¿Dónde estaba la policía cuando los estudiantes de la UCLA se postraron de pies y manos sobre la tierra, intentando sacarse el gas pimienta de los ojos y protegerse a ciegas de los ladrillos y trozos de metal que les lanzaban los sionistas infiltrados en su campamento? ¿Dónde estaba la policía cuando ese mismo grupo sionista gritó insultos racistas, o cuando prendió cohetes y los aventó hacia las tiendas de campaña? ¿Por qué, si las víctimas de quemaduras llamaron al 911, los paramédicos nunca llegaron? ¿Por qué la policía sólo estuvo presente para evitar que los medios tuvieran contacto con el campamento estudiantil del MIT; o para aprehender violentamente a los manifestantes frente al edificio Reichstag y en la Universidad Libre de Berlín; o para golpear a profesores enDartmouth y Emory; o para lanzar gas lacrimógeno en la USF (University of South Florida); o para demoler con maquinaria el campamento de la Universidad de Amsterdam? ¿A quién ha decidido el estado que vale la pena proteger?
Por eso ahora escuchamos en tantos “discursos oficiales” que los grupos inconformes no son(o no deberían formar) parte de sus instituciones. Incluso Donald Trump, el mismo 1 de mayo, se apresuró a decir que la represión policíaca era necesaria, con tal de “salvaguardar a quienes sí quieren estudiar”. “Es casi como si denunciar”, explica Ahmed en su conferencia, “amplificara lo que no te permite encajar”, especialmente si haces referencia no a un evento aislado, sino a una falla estructural. Y aquí se completa un círculo. Si se ha llegado al punto de amenazar a quienes protestan, es porque quienes protestan se han convertido en una amenaza para el status quo. Continúa Ahmed:
Escuchar un reclamo es escuchar a quienes les pesa una historia que ha dejado poca huella en los registros oficiales. Si las instituciones se alinean con aquellos que abusan del poder que les ha dado su posición, es porque comparten el interés de que no se divulgue lo que la protesta busca registrar. Así que el daño a una persona se ve desplazado por el daño a la institución.
Entonces, ¿nos encontramos ante un “nuevo 68”? De cierta forma, sí. Una vez más, vemos a miles de jóvenes con voces unidas y las manos alzadas, desde el centro de las escuelas que cimentan su comprensión del mundo y los invitan a cambiarlo. Una vez más, la represión estatal intenta callar sus voces; pero sin éxito, porque las pancartas de los sesenta han vuelto a ocupar las calles de Berlín. Un eco del mayo francés resuena todavía en las aulas de Sciences Po y la Sorbona. Los gritos de liberación que marcaron Tlatelolco para siempre siguen presentes a su manera; pueden haber cambiado sus detalles, pero no su corazón. Bien escribe Ahmed que, “cuando decimos no, mantenemos una historia viva” y esta se convierte “en una especie de intimidad transgeneracional, una red de comunicación alternativa”. Así piensa también Rashid Khalidi, profesor de historia en la Universidad de Columbia, quien, el 2 de mayo, tomó un megáfono para decir:
La Guerra de Vietnam paró porque la gente se opuso a ella, y quienes lideraron eso fueron estudiantes. Los estudiantes han estado en el lado correcto de la historia en Columbia y otras universidades desde los años sesenta. Hoy honramos a los estudiantes que en 1968 se opusieron a una guerra genocida, ilegal y vergonzosa. […] Un día, lo que nuestros estudiantes están haciendo aquí también será conmemorado de la misma forma.
Los sistemas que reprimen estas protestas buscan, en palabras de Ahmed, “mantenernos como átomos: pequeños, mientras estemos separados… ¡pero cómo nos combinamos! […] Incluso las protestas que parecen no llegar a ningún lado, nos conducen el uno al otro”. Una denuncia funciona como un interruptor, una alarma que nos despierta con un problema compartido. Podría decirse que trae un tejido de vuelta a la vida. Y no sólo hablo aquí de un tejido visual o auditivo —manos unidas, voces entrelazadas, tiendas de campaña dispuestas como moléculas sobre el suelo—, sino también a una red que atraviesa el mapa y la historia. De ahí que la carta de la AIPSP mencione la represión policíaca en otros países; solidarizarse es sumarse a algo mayor. Por eso también encontramos en las protestas actuales a activistas de muchas otras luchas de liberación, como la causa feminista interseccional, diversos grupos de resistencia indígena, el Movimiento por los Derechos Civiles (destacan la felicitación de Angela Davis, su discurso y su entrevista con Up Front), la conocida oposición a la guerra de Vietnam y la coalición ANSWER (“Act Now to Stop War and End Racism”, quienes se sumaron en este comunicado). Bien decía Fannie Lou Hamer que nadie será libre hasta que el mundo entero lo sea (Nobody’s free until everybody’s free). Pensemos en todas estas movilizaciones como hilos de solidaridad que se cruzan en la gran malla que es nuestra búsqueda por un mundo más justo, digno, equitativo, humano.
Y vaya que la malla ha crecido. Las manifestaciones están llegando tan lejos, que gente de todas las edades en la franja de Gaza escribe mensajes de agradecimiento sobre la tela de sus carpas y manda notas de voz por teléfono donde la palabra “esperanza” suena una y otra vez. Así que hoy me uno al mensaje de Asna Tabassum y a las miles de tiendas de campaña que ahora cubren nuestros centros educativos. Las universidades nos gradúan y despiden con una invitación a “cambiar el mundo”. Hagámosles caso. Hagamos justo eso, una vez más.
Referencias
Sobre Sara Ahmed (libro y conferencia):
Ahmed, Sara. ¡Denuncia! El activismo de la queja frente a la violencia institucional. Caja negra, 2022.
—. “Sara Ahmed: On Complaint”. Wheeler Centre, YouTube, 28 de octubre de 2018, en: www.youtube.com/watch?v=4j_BwPJoPTE&t=923s.
Carta de la AIPSP en la UNAM:
AIPSP (en BDS México). “Comunicado de la Asamblea Interuniversitaria y Popular en Solidaridad con Palestina”. Instagram, BDS México, 1 de mayo de 2024, en: www.instagram.com/p/C6cl4bLOz94/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==.
Entrevistas:
Al Jazeera English. “Angela Davis: ‘Palestine is a moral litmus test for the world’”. YouTube, Al Jazeera English, 27 de octubre de 2023, en: www.youtube.com/watch?v=oIVxooM5kG8.
Middle East Eye. “UCLA researcher recounts violent mob attack”. YouTube, 5 de mayo de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=MjaNCLybZZo.
—. “USC professor critiques university’s handling of free speech during pro-Palestine protests”. YouTube, 5 de mayo de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=gVHufrRDK_w.
MSNBC. “USC Valedictorian speaks out after University cancels graduation speech”. YouTube, 21 de abril de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=Q0R5NSCGItI.
WMUR-TV. “Dartmouth College professor arrested during campus protest”. YouTube, 2 de mayo de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=2YOfXdJcseU.
Noticias y videos sobre protestas:
Ahmed Eldin. “Photos emerging from the University of Indiana Bloomingdale’s IMU building”. Instagram, 25 de abril de 2024, en: www.instagram.com/p/C6M5uVDi7X6/?utm_source=ig_web_copy_link.
Al Jazeera English. “MIT students defy deadline to end Gaza solidarity encampment”. YouTube, 7 de mayo de 2024, en: https://www.youtube.com/watch?v=Q47Wd0ZP6-4.
Associated Press. “Police make arrests, break up pro-Palestinian demonstration camp at University of Amsterdam”. YouTube, 7 de mayo de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=GTIbNDCplUc.
Atlanta News First. “‘I barely did anything’: Video shows Emory professor thrown to the ground, arrested during protest”. YouTube, 26 de abril de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=L5t5ldOXvwQ.
Davis, Angela. “La activista y escritora Angela Davis mostró su apoyo a las movilizaciones estudiantiles”. AJ Plus Español, TikTok, 26 de abril de 2024, www.tiktok.com/@ajplusespanol/video/7362280892901133574.
—. “Dr. Angela Davis has come to show solidarity with students here and everywhere…”. TikTok, 28 de abril de 2024, en: www.tiktok.com/@anthony.depice/video/7363037317667327275?q=angela%20davis%20pro%20palestine&t=1715476253681.
Massey, Beth. “Two, three, many Gaza encampments: Veteran of 1968 Columbia strike speaks out”. Liberation: Newspaper of the Party for Socialism and Liberation, 23 de abril de 2024, en: www.liberationnews.org/two-three-many-gaza-encampments-veteran-of-1968-columbia-strike-speaks-out/.
Middle East Eye. “Columbia professor Rashid Khalidi says student protesters are ‘on the right side of history’”. YouTube, 2 de mayo de 2024, www.youtube.com/watch?v=gz2VcELqF7s.
—. “Donald Trump: ‘The police came in and in exactly two hours, everything was over. It was a beautiful thing to watch’. Instagram, 2 de mayo de 2024, en: www.instagram.com/reel/C6cxk6gx5q8/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==.
—. “Police attacked and tore down a pro-Palestine protest encampment at the University of Amsterdam early on Tuesday”. Instagram, 7 de mayo de 2024, en: www.instagram.com/reel/C6rMP-IvKJP/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==.
—. “Students at the University of Cambridge in the United Kingdom set up an encampment in support for Palestine on campus grounds”. Instagram, 6 de mayo de 2024, en: www.instagram.com/reel/C6oGZcxBTYy/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==.
—. “Students at the University of Oxford set up a Gaza Solidarity encampment in front of the Pitt Rivers Museum on Monday morning”. Instagram, 6 de mayo de 2024, en: https://www.instagram.com/reel/C6oDZX3qLEl/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==.
—. “‘They are doing what others have not done, including the Arab countries.’ Displaced Palestinians in Rafah painted messages on their tents”. Instagram, 29 de abril de 2024, en: www.instagram.com/reel/C6WUSgDIY3B/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==.
NBCLA. “USC calls off all commencement speakers”. YouTube, 20 de abril de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=aCs6oVKb-cc.
Nejapa Noticias Insider. “¡Go Home To Mom! Donald Trump a los estudiantes pro palestinos manifestantes en los campus universitarios de Nueva York”. Facebook, 1 de mayo, en: www.facebook.com/watch/?v=2608899549278658.
NMás. “Estudiantes montan en la UNAM un campamento en solidaridad con Palestina”. NMás Noticias, YouTube, 2 de mayo de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=UPO6qpN5BJo.
Palestina Hoy. “La policía alemana ataca brutalmente a manifestación pro palestina en la Universidad Libre de Berlín”. Instagram, 7 de mayo de 2024, en: www.instagram.com/reel/C6rM8uNOxtl/?utm_source=ig_web_copy_link
—. “‘Sigue adelante, tendrán que ceder si seguimos’. Esta anciana fue una de las líderes de las manifestaciones contra la guerra de Vietnam en 1968…”. Instagram, 28 de abril de 2024, en: www.instagram.com/reel/C6UGhXUOV2U/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==.
Smith, Arianna. “Lantern Confirms Officers on Ohio Union’s Roof had Firearms Once Arrests Began”. The Lantern, 26 de abril de 2024, www.thelantern.com/2024/04/university-says-officers-had-readied-firearms-directed-toward-protesters-from-ohio-unions-roof-once-arrests-began/.
Tampa Bay Times. “Police use tear gas on pro-Palestinian USF Tampa protesters”. YouTube, 30 de abril de 2024, en: www.youtube.com/watch?v=nHfx7IwhVFc.
Siham El Khoury Caviedes es licenciada en Literatura Latinoamericana. Aunque ya no es universitaria, espera no haber perdido el espíritu de una.