
A continuación compartimos algunos de los poemas que conforman Reversura, el nuevo libro del escritor uruguayo Eduardo Milán, recientemente publicado por Elefanta Editorial y ya disponible en librerías mexicanas. Un libro de poesía que se cuestiona sobre las limitaciones del lenguaje. En palabras de Carlos Azar, director de la colección “. Reversura es múltiple y se preocupa por la entonación; Reversura es sonora y se ajusta a la imaginación como vía para crear; Reversura es brevedad, es entretejido, es asombro que se encamina a entablar una charla con las diversas lecturas”.
una palabra que está guardada viva
guirnalda viva
colgando una vez de otra guirnalda
afuera, al aire libre
una palabra ahora tesoro
oculta, tesaurizada
recelada, celada por deseo
un niño que está aprendiendo a hablar
“papá, ¿me das un vaso de aura?”
un aura indiferente al mediodía que se encandila
a sí mismo, sol ensimismado
o al ocaso en el oasis fuera del rayo
sol dos veces sin ser doble, sol sin máscara
vi una palapa a pocos pasos de la tumba de Pakal II
en Palenque, ya lo dije, con Haroldo de Campos
vi, en latín, escrita la paraula
con otra característica: fuente
esa manía de insistir que siempre hay agua
cuando lo que no hay es siempre
esta no, una verdadera palaura –palabra más aura
sin piedra que rodea, sin arca que salva
guardada en un lugar bajo la arena del Sahara
***
“la crítica brutal a todo lo existente”
incluye la crítica brutal al lenguaje poético
un lenguaje que venía –parecía–
salvado de todas –sólo el insecto
la poesía que cree que en su lenguaje está cuidada
no está cuidada en su lenguaje
–“contame un cuento para dormir, papá”
–te cuento: la poesía es lugar que no tiene lugar
eso lo hace un lugar de gran coartada de vida
lo que no tiene lugar no se destruye
la lucha es por los lugares y los bienes
verdaderos males para los que no los tienen
rima asonante
la muerte de la poesía es de una belleza perfecta
funerales de lo que no tiene lugar
luto de lo sin lugar
góndolas cubiertas en procesión por los canales
Venecia negra
Casanova murió, sigue la poesía
Cita: Marx
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uno está parado en la puerta del bar
ningún nombre en especial, cualquiera
frente a la vidriera del bar
del lado de afuera de la vidriera donde está escrito
con la carga de su vida entera –más o menos
no está toda, la perdida no está por lo que se ve
la que no cuajó, la que se gasta en el insomnio
no cuajó como la telaraña de arriba, gran cuajada
el neón no ve por encima del neón
conozco, entre las cosas que sí conozco
ese oscuro, esa oscuridad de hueco desbordado
color plasma donde la parte de la noche plasma
su ilusión de totalidad –de ahí que los poetas
amen lo contrario del final de una misa, sin ese acento
su preferencia por la mesa unánime
o casi: sueño con todos a la mesa comiendo esa comida-
dichas las palabras que se gastan sin tener
conciencia de su gasto, se escriben con el entusiasmo
de un amor recién venido con el timbre
el sello que –tú sabes- uno sabe –y entra
yo cuento la perdida como la encontrada
***
escribo porque no sé
algo esencial que
sin saber vuelve la vida
imposible, muy difícil, sin drama
de lo contrario –no hay de lo contrario
fui rock star, actor
de teatro, de cine
casi amateur –amar es el comienzo
escribo, en fin, porque no sé
no hay de lo contrario
la poesía es una tierra incógnita
desplaza adentro su interrogante
el perfil de su oreja por el filo
***
silba el viento en la quebrada
sobre los individuos celulados flota un sopor
silba el viento en la quebrada
vida, no en el campo que liberaba la posibilidad
disolvente de uno en verdes
todo perdido, nada por ver
se repite la errancia día a día sin una mínima idea
vieja diosa ausente ahora
un humano vive por repetición-perdón-reproducción
o ya no vive, inverna
siempre inverna sin esa cosa de oso mientras lame miel
pata por pata –el poeta lo hace con gusto según Augusto– pero ese huero en su cueva espera la primavera
antes la idea podía crearse en la rima
si sigues lenguaje tras lenguaje hay un momento en que ideas, sin quererlo ideas
he aquí que ya no
el viejo humano sucio de no pensamiento se refleja
en agua antigua se refleja el saciado de si
–ni siquiera, ojalá
saciado de su serialización: se sigue y se sigue a sí
mismo, desdobladura blanda de roer para el castor de la idea estado infiel del gel, este viejo era más difícil-
¿fraternidad? no hay
rara vez se entra en situación –se pone uno en la del otro– se extiende la mano cerrada sobre su mano abierta
cerrada: que guarda algo