Los Juegos Olímpicos Tokyo 2020 pasarán a la historia como aquéllos en los que sucedieron infinidad de cosas por primera vez. Por primera vez fue a puertas cerradas debido a una pandemia global, por primera vez se agregaron ciertos deportes, por primera vez algunas mujeres se pararon en el podio y decidieron sobre sus uniformes, por primera vez se habló de salud mental. Esta compilación de estampas enriquecerá cualquier álbum personal.

Ilustración: Kathia Recio
Inauguración en silencio
Los Juegos Olímpicos Tokyo 2020 iniciaron el 23 de julio de 2021, un año después de la fecha original por las consecuencias de la pandemia del virus SARS-CoV-2. En la ceremonia, celebrada en el Estadio Olímpico de aquella ciudad, no resonó el bullicio del público al que estamos acostumbrados en este tipo de encuentros deportivos. A pesar del tiempo que llevamos bajo las restricciones pandémicas que nos ayudan a frenar la propagación del virus, fue realmente desolador ver en un segmento imágenes de los deportistas entrenando aislados, cada uno haciendo lo posible desde casa para mantener la condición física y el ritmo que sus disciplinas les exigen. Aquí el resumen con los mejores momentos de la inauguración, que se quedó a la espera de poco más de ochenta mil asistentes:
Naomi Osaka, la tenista que hasta el momento está en la posición número uno en la lista de clasificación mundial, encendió la flama que inauguró las Olimpiadas. Esto ocurrió después de que en junio pasado enfrentara ciertas críticas por abandonar el Abierto de Francia por problemas de salud mental, por admitir que una atleta de alto rendimiento vive bajo demasiada presión deportiva y mediática y que está bien tomarse un descanso. En Netflix pueden ver una serie documental de tres episodios para seguir la historia de esta joven de 23 años, pero sobre todo para admirar desde la comodidad de su sala el sacrificio que conlleva ser un deportista de alto rendimiento, las consecuencias del síndrome del niño dorado y el sentimiento de vacío de cumplir los sueños de grandeza de tus padres.
De mujeres y hombres
Estas Olimpiadas han tenido la mayor participación de mujeres en la historia: compitió un 48.8 %, según datos del Comité Olímpico Internacional (COI). Aún falta un tramo por avanzar, pero el cambio es notorio si se compara con los juegos de 1900, en los que las deportistas representaban sólo el 2.2 %, se les catalogó como señoritas y sólo se les permitió participar en cinco disciplinas consideradas gentiles y refinadas, como el críquet.
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La estrategia para incluir a más mujeres fue anunciada por el COI en 2014, cuando decidió incluir en su agenda políticas específicas para consagrar la igualdad de género. Uno de los voceros del comité aseguró que esta meta se cumplió en estas Olimpiadas. Aunque se agradece el esfuerzo, me parece que aún estamos lejos de celebrar la igualdad de género en este año.
Es visible que se preocuparon por el tema al incluir categorías tanto femenil como varonil en las nuevas disciplinas: surf, patinaje en tabla, escalada deportiva, karate, junto con el regreso del béisbol y del softbol.
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La final de surf femenil y varonil sucedió un día después de lo planeado debido a la amenaza de un tifón. Hubo cielo gris mientras el buen oleaje favoreció a la estadunidense Carissa Moore y al brasileño Italo Ferreira.
En la patineta ocurrieron grandes momentos históricos, sobre todo para las mujeres o, mejor dicho, niñas. Este deporte se divide en dos categorías: calle y parque.
La primera categoría ocasionó un tsunami de reacciones en redes sociales cuando el podio celebró en una final histórica a la japonesa Momiji Nishiya, de 13 años, con la medalla de oro y a la brasileña Rayssa Leal, también de 13, con la medalla de plata.
En la competencia varonil el favorito era el estadunidense Nyjah Huston, el segundo patinador más famoso del mundo después de Tony Hawk, quien lamentablemente no salió en su día y no sumó los puntos suficientes para colocarse siquiera en los primeros cinco lugares. Japón y Brasil tomaron el primero y segundo lugar de la final, igual que lo harían las mujeres un día después; el oro se lo llevó Yuto Horigome y la plata Kelvin Hoefler.
La categoría de parque también nos recordó la importancia de que las niñas puedan ocupar espacios públicos como los parques de patinaje en tabla. Fue una final con medallistas muy jóvenes, el oro de la japonesa Sakura Yosozumi, de 19 años, la plata de la también japonesa Kokona Hiraki, con 12, y el bronce para la británica Sky Brown, otra pequeña de 13 años.
En la categoría de parque varonil Keegan Palmer, de Australia, se llevó el oro con tan sólo 18 años de edad y Brasil consiguió la plata con Pedro Barros, de 26 años.
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La escalada deportiva se divide en tres diferentes disciplinas: velocidad, escalada en bloque y dificultad. Es un deporte que en realidad sorprende, en particular la categoría de velocidad, ya que suben una pared de 15 metros de altura y gana el que llegue hasta la cima en el menor tiempo posible. Cada atleta compite en las tres categorías, la clasificación final se determina al multiplicar cada una de las calificaciones que consigan en las pruebas, por lo que los escaladores con la menor puntuación son los que se suben al podio.
Janja Garnbret, de Eslovenia, se colgó el primer oro para las mujeres después de una participación admirable. Alberto Ginés, de España, consiguió el oro a sus 18 años.
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El karate fue el último de los deportes que se celebraron por primera vez en los Juegos Olímpicos. Se divide en dos categorías: kata (formas) y kumite (combate). Las katas no son de tanta preocupación, pues los deportistas hacen una serie de demostraciones de formas dirigidas a un oponente virtual. En kumite, dos karatekas se enfrentan en un área de competición de 8 metros por 8 metros. Los atletas deben dar una serie de golpes en el área objetivo del cuerpo de su oponente. La preocupación de este deporte es lo arriesgado que es para los participantes sufrir una lesión fatal durante el combate, ya que compiten sin protección en la cabeza.
En el kumite varonil de la categoría de peso de +75 kg se disputó una final que nos dejó a todos un mal sabor de boca. De primera impresión, parecía que el saudita Tareg Hamedi había golpeado al iraní Sajad Ganjzadeh con exceso de violencia, ya que Ganjzadeh terminó en el suelo del tatami después de una patada de Hamedi; el iraní salió de la competencia en camilla. Una decisión controversial de los jueces le otorgó el oro a Ganjzadeh y le arrebató la victoria a Hamedi. Hasta los comentaristas se quedaron sin palabras, ni ellos entendían qué estaba sucediendo. Sobre todo, porque el iraní recibió la medalla de oro sin ninguna lesión aparente.
En el kumite femenil ocurrió otra cosa sorprendente, la favorita de la categoría +61 kg, Irina Zaretska, de Azerbaiyán, perdió contra Feryal Abdelaziz, de Egipto. Si disfrutan ver que gane el underdog, esta es la final indicada.
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En beisbol, el país anfitrión se pintó de oro al ganarle al favorito, Estados Unidos, con dos carreras a cero.. El bronce se quedó en Latinoamérica con la victoria de República Dominicana contra Corea del Sur.
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En softbol, las mexicanas tuvieron una participación importante al competir contra Canadá por la medalla de bronce, aunque por desgracia no la consiguieron. Pero quedar en cuarto lugar mundial en una primera participación olímpica no está nada mal. Sin embargo, este esfuerzo fue opacado por la polémica decisión de algunas de las jugadoras de abandonar sus uniformes en bolsas de basura. Al difundirse las imágenes, hubo una explosión en redes sociales de comentarios con tintes de misoginia y xenofobia hacia las participantes, ya que casi todas las integrantes cuentan con doble nacionalidad, estadunidense y mexicana, y todas ellas juegan y entrenan en el país vecino. El argumento de las jugadoras fue que sólo les permitieron regresar con una maleta y no tenían espacio suficiente. Danielle O’Toole y Anissa Urtez, dos de las jugadoras más importantes del cuadro mexicano, abandonaron el equipo. Les dejo el video del resumen del primer triunfo de las mexicanas contra Italia, para tratar de recordar su participación con uno de sus mejores momentos.
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También se celebró por primera vez la participación de mujeres en deportes que, hasta Río 2016, habían sido dominados por hombres, como el BMX estilo libre y el canotaje individual. Ambas disciplinas tienen altos niveles de dificultad y dosis de adrenalina que te obligan a sentarte al borde de tu asiento.
En canotaje tuvimos una historia muy conmovedora por parte de la australiana Jessica Fox, quien se llevó el primer oro para las mujeres en esta categoría. Su padre compitió en los juegos de Barcelona 1992 y quedó en cuarto lugar; ahora su hija puede llevarse a casa la medalla más importante.
La final de BMX estilo libre estuvo llena de emoción y piruetas aéreas que juegan con los nervios del espectador, temeroso de que las competidoras sufran una caída fatal. Sin embargo, las medallistas vuelan con tanta gracia que lo hacen ver sencillo. El oro femenil se lo llevó la británica Charlotte Worthington con una calificación casi perfecta y fue así que le arrebató el oro a Hannah Roberts, la favorita de Estados Unidos, de tan sólo 19 años.
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Otro avance para las mujeres: el Comité Olímpico decidió darle más importancia a la final de voleibol de sala femenil al mover la fecha para el último día de los juegos, ya que los partidos disputados entre mujeres tienen mayor audiencia que los de los hombres. La final se disputó entre Estados Unidos y Brasil; las estadunidenses ganaron su primer oro en esta disciplina al vencer a las brasileñas tres sets a cero. Con esta victoria, Estados Unidos logró colocarse en la posición número uno del medallero, quitándole a China el primer lugar que mantuvo desde el comienzo de las competencias. El tercer sitio fue para el país anfitrión.
Otra novedad son las competencias en las que mujeres y hombres compiten juntos: en este verano dieciocho eventos fueron mixtos, el doble que en las Olimpiadas de Río. El COI busca que los espectadores se den cuenta de que las mujeres atletas tienen capacidades sorprendentes, dignas de ser compartidas con sus compatriotas varones.
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El único deporte que permite que mujeres y hombres compitan entre sí en condiciones iguales es la equitación, que se divide en tres categorías: la doma, el concurso completo y el salto de obstáculos. En la modalidad de salto por equipos, Suecia se coronó como campeón olímpico; Estados Unidos tomó la medalla de plata, en cuya plantilla está Jessica Springsteen, quien, nos enteramos, es la hija de una de las grandes estrellas del rock and roll: Bruce Springsteen; y el bronce fue para Bélgica.
Uno de los participantes que vale la pena mencionar es el australiano Andrew Hoy, quien a sus 62 años ha competido en ocho Juegos Olímpicos, ha ganado seis medallas olímpicas en equitación y su participación en Tokio 2020 le dejó dos medallas más para su colección. Y esto no es todo: afirmó que lo veremos compitiendo en París 2024. Esperemos que nos siga sorprendiendo.
Otro momento histórico en la equitación fue el oro de Julia Krajewski para Alemania: se convirtió en la primera mujer en ganar una medalla en la modalidad individual.
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Laurel Hubbard, atleta de halterofilia que representó a Nueva Zelanda, hizo historia al convertirse en la primera mujer trans en competir en unas Olimpiadas. Lamentablemente, no logró que los jueces le dieran por bueno ninguno de sus tres intentos de levantamiento, pero eso no le quita el mérito histórico a su participación.
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Otro momento olímpico que ocasionó mucha polémica fue la decisión de Simone Biles de abandonar la competencia de gimnasia all-around por equipos debido a problemas de salud. Un día después de la competencia declaró que su salida fue por problemas de salud mental y que consideraba que si ella competía en ese estado, iba a poner en riesgo a su salud física. Biles observó cómo la opinión pública se dividió entre los que la apoyaron y los que la juzgaron como débil o que de plano recurrieron al sexismo y la misoginia para descalificar lo que había hecho. La gimnasta estadunidense se mostró agradecida con Naomi Osaka por ser la primera atleta de alto rendimiento en aceptar que la presión es demasiada y que la ansiedad y la depresión pueden perjudicar tanto como un esguince o una lesión física de cualquier tipo. Pero sobre todo, le agradeció la posibilidad de decir: “No”, ya que antes parecía que no había opción. Más adelante, Simone Biles explicó que la muerte repentina de un familiar le ocasionó el desbalance emocional que la obligó a retirarse de la competencia. Sin embargo, reapareció en la prueba individual de barra —su especialidad— en la que consiguió la medalla de bronce. Hubo un gran cambio: el descanso definitivamente ayudó, ya que se vio segura y sonriente. El oro fue para Guan Chenchen de China.
En la gimnasia all-around por equipos el oro fue para el Comité Olímpico Ruso, que se destacó en cada una de las pruebas. Sunisa Lee intentó mantener a flote al equipo estadunidense después de la salida de Simone Biles, pero a pesar de su mejor esfuerzo no logró defender el oro que habían ganado en Río 2016 y quedaron en segundo lugar.
Mientras las redes sociales y los medios se enfocaron en la salida de Biles, Sunisa Lee aprovechó la oportunidad para brillar y lo dejó todo en la final del all-around individual. Con su huella tan particular, parece que ataca cada uno de los aparatos y así logra demostrar la fuerza y el estilo tan característico de Estados Unidos, que es muy atlético y deja un poco de lado lo artístico. Lee logró el oro con su explosividad, pero Rebeca Andrade de Brasil estuvo muy cerca de arrebatarle la victoria, si no hubiera sido por las penalizaciones que sufrió en la última prueba de piso. Es un deleite ver a Rebeca Andrade en la competencia, su medalla de plata es un gran logro para Brasil y para Latinoamérica.
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Cuando al principio mencioné que estamos todavía lejos de haber consagrado la “igualdad” de género en las Olimpiadas es por casos como el que les voy a contar. Ona Carbonell, una de las atletas más reconocidas de la natación artística y que ahora dirige al equipo español al que tantas medallas le ha dado a lo largo de su carrera, se encuentra dentro de una categoría que hasta la fecha incomoda al COI: es madre y se encuentra en etapa de lactancia. Semanas antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos, Carbonell y muchas otras mujeres que se habían convertido en madres recientemente no habían recibido respuesta del comité acerca de si se les iba permitir llevar a sus hijos a la competencia para poder continuar con su lactancia. Todo estaba en duda porque el protocolo de seguridad por la pandemia prohibía a los atletas viajar acompañados de cualquier familiar. Al final, el COI declaró: “Después de una cuidadosa consideración de la situación única que enfrentan las atletas con niños lactantes, nos complace confirmar que, en caso de ser necesario, los niños lactantes podrán acompañar a las atletas a Japón”. Este anuncio vino después de que la jugadora canadiense de baloncesto, Kim Gaucher, dijera que se vio obligada a decidir entre “ser una madre que amamanta o una atleta olímpica”.
México en Tokyo y al regresar a casa
La delegación mexicana llegó a las Olimpiadas de Tokyo 2020 con 163 participantes: 97 hombres y 66 mujeres. La directora de la Comisión Nacional del Deporte, Ana Gabriela Guevara, dijo que nuestro país podría ganar diez medallas; sin embargo, los resultados estuvieron lejos de su predicción. Esto no es cuestión de mala suerte o de falta de esfuerzo: el apoyo que reciben los deportistas es mínimo y lo poco que ya tenían se los ha quitado este sexenio.
Las medallas que consiguió México fueron únicamente de bronce y son las siguientes:
• Alejandra Valencia y Luis Álvarez, en tiro con arco mixto contra Turquía.
• Alejandra Orozco y Gabriela Agúndez, en clavados sincronizados desde la plataforma de diez metros, quedaron detrás de las chinas y las estadunidenses.
• Aremi Fuentes, en halterofilia en la categoría de 76 kg, con un total de 245 kg. La dama de hierro nos recordó los tiempos de Soraya Jiménez, nuestra máxima referencia en este deporte.
• El TRI olímpico venció a Japón tres goles a uno, bajo la dirección de Jaime Lozano.
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Cuando la delegación mexicana regrese, se encontrará con una realidad muy desalentadora: las becas vitalicias que durante décadas se otorgaron a los medallistas y a sus entrenadores desaparecieron en octubre de 2020, después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador extinguiera el Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar).
El Fodepar formó parte de los 109 fideicomisos y fondos que desaparecieron recientemente bajo el pretexto de que el manejo del dinero era opaco y corrupto. El presidente López Obrador anunció compensaciones económicas de un solo pago para los medallistas y los cuartos lugares; no está claro cuánto dinero se les dará a estos atletas, pero esperemos que cumpla su palabra.
El desempeño de los mexicanos en Tokio 2020 ha sido muy criticado, en especial por quienes señalan la falta de apoyo. Sin embargo, este desempeño que quedó lejos de lo esperado no ha sido el peor de la delegación mexicana en unos Juegos Olímpicos. En Barcelona 1992, la única medalla que conseguimos fue la de plata en marcha, de Carlos Mercenario.
Si comparamos a México en el medallero global, es el país número 84, muy lejos de Venezuela, Colombia, Argentina, Brasil, Jamaica, Puerto Rico, Cuba, entre otros. Y está sólo dos posiciones arriba de Siria, un país que se encuentra en guerra civil.
A un paso del podio
El cuarto lugar puede llegar a doler más que cualquier otra posición en una final. Todos los atletas buscan conseguir una medalla y quedarse tan cerca de lograrlo puede hacer que la derrota tenga un sabor más amargo. Aquí aplaudo a mis compatriotas.
Carolina Mendoza y Dolores Hernández participaron en la final de clavados de trampolín de tres metros. En los primeros clavados, que son de menor dificultad y en los que los jueces evalúan la parte técnica, no alcanzaron un buen puntaje. En su último clavado, dos vueltas al frente con un giro en posición v, de tres grados de dificultad, hicieron un gran cierre que las impulsó dos posiciones en el tablero. Sin embargo, no fue suficiente para alcanzar una medalla.
Jorge Orozco Díaz, en su primera participación olímpica, logró llegar a la final de tiro deportivo de fosa. Los participantes se encuentran a quince metros de distancia y no saben hacia qué dirección saldrá el disco. Orozco comenzó con fuerza, logró mantenerse al frente de la competencia con una calificación perfecta, pero lamentablemente en la parte final de la misma falló algunos tiros que lo dejaron fuera de la última ronda y fue así como quedó en la cuarta posición.
Diego Balleza y Kevin Berlín lograron llegar a la final de clavados en la plataforma de diez metros. Los clavadistas se quedan inmóviles y se puede escuchar cómo uno de ellos cuenta en voz baja y marca la salida; lo que buscan los jueces es la sincronía de ambos y la ejecución del clavado que realizan. La pareja mexicana tuvo unos muy buenos primeros clavados, en la cuarta ronda se posicionaron momentáneamente en la segunda posición, pero en los últimos dos clavados no tuvieron tan buena ejecución y eso los mandó a la cuarta posición por debajo del Comité Olímpico Ruso, que se quedó con la medalla de bronce, China que se quedó muy cerca del máximo reconocimiento y Gran Bretaña con el oro, después de que su último clavado rozara la perfección.
Yahel Castillo y Juan Celaya participaron en la final de clavados de trampolín de tres metros. Después de un muy mal clavado por parte de los rusos, los mexicanos se encontraron con la posibilidad de subirse al podio, pero a pesar de su mejor esfuerzo el puntaje no les dio para llegar a la tercera posición y la dupla alemana les arrebató la medalla de bronce en el último clavado. La medalla de oro la ganó la pareja china, seguidos de la estadunidense.
Alexa Moreno, de 26 años, hizo historia en su segunda participación en una final de salto de caballo olímpica: es la primera gimnasta mexicana en llegar tan lejos en esta disciplina.
Gabriela Agúndez García y Alejandra Orozco Loza participaron en la final de clavados individuales en la plataforma de diez metros. Ellas ya habían logrado el tercer lugar en el trampolín de tres metros, pero no lograron subirse al podio en esta ocasión. Gabriela Agúndez quedó en cuarto lugar y Alejandra Orozco terminó en la sexta posición.
Otro cuarto lugar fue el de las seleccionadas femeniles de softbol, que ya mencioné antes. El partido en el que se disputó la medalla de bronce fue contra Canadá, ambos equipos ya se habían enfrentado en la primera fase de clasificación y, por segunda vez, las canadienses vencieron a las mexicanas con tres carreras por dos.
Hazañas mexicanas
Dafne Navarro, de 25 años y nacida en Guadalajara, logró la primera participación por parte de México en el trampolín, considerada la más peligrosa de las tres disciplinas de gimnasia. Las participantes alcanzan alturas de hasta ocho metros; este es uno de los espectáculos más impresionantes de las Olimpiadas. Navarro quedó en el octavo lugar en la final, pero aún así es un triunfo para México y Latinoamérica.
Aranza Vázquez, con apenas 18 años, logró llegar a la final de clavados de trampolín de tres metros. Vázquez finalizó en sexto lugar, con un gran clavado final. Tiene la juventud de su lado, esperamos verla en París 2024.
El abanderado de estos juegos olímpicos de la federación mexicana, Rommel Pacheco, fue finalista en los clavados individuales en el trampolín de tres metros. Con 35 años de edad, Rommel Pacheco se despidió de su carrera deportiva, en su cuarta participación en Juegos Olímpicos, con un gran último clavado que recibió la ovación de los jueces, entrenadores y demás participantes que lo colocó en el sexto lugar de la tabla.
Nuria Diosdado y Joana Jiménez fueron las únicas participantes de Latinoamérica que lograron llegar a la gran final de natación artística de parejas. Diosdado, de Guadalajara, ha participado tres veces en Juegos Olímpicos. Jiménez, nacida en Ecatepec, tardó diez años para poder representar a México en unos juegos olímpicos a causa de la discriminación, ya que no cumple con los “cánones de belleza” de la natación artística. Sin embargo, hicieron una gran participación en esta disciplina que ha sido históricamente dominada por las rusas.
Rut Castillo también hizo historia al ser la primera mexicana que logra competir en gimnasia rítmica en Juegos Olímpicos. Su participación no fue tan bien valorada por los jueces, pero es un gran primer paso para México. Esto abre el camino a otras gimnastas en esta disciplina para que así vayan subiendo en la tabla de posiciones poco a poco.
La fiesta de Latinoamérica
La brasileña Rebeca Andrade se posicionó en lo más alto del podio después de una gran participación en salto de potro. Esta gimnasta logró brillar en Tokyo 2020 como ninguna otra latinoamericana lo ha logrado. Las medallas de oro y plata que ganó en el all-around individual le valieron el honor de ser la abanderada de la selección de Brasil en la clausura de estas Olimpiadas.
El cubano Mijaín López llegó por cuarta vez consecutiva a la final de lucha grecorromana en la categoría de los 130 kg. López se notaba tranquilo. La manera en la que dominó a su contrincante, Iakobi Kajaia, de Georgia, se asemeja a la manera en la que un gato juega con su presa antes terminar con ella, alargando y disfrutando de su victoria inminente. Esta final fue una verdadera fiesta para el cubano, que consiguió un triunfo histórico.
Richard Carapaz hizo historia para Ecuador con su gran participación en la final de ciclismo de ruta al ganar el oro, a pesar de que en su país nunca recibió el apoyo que tanto pidió.
La ecuatoriana Neisi Dajomes conquistó lo más alto del podio en halterofilia, en la categoría de 76 kg. Con su moño colorido que adorna su cabeza, con unas grandes arracadas color plata y los labios pintados de rojo, Neisi Dajomes nos demuestra que la fuerza también puede estar acompañada por la elegancia. En el podio se escribió en la mano izquierda una dedicatoria muy especial: “Mamá + hermanos”, ya que es la segunda medalla de oro que le dedica a su madre después de su muerte.
Jasmine Camacho-Quinn, de Puerto Rico, se coronó en la posición de honor en la carrera de atletismo de cien metros de vallas en tan sólo 12.36 segundos. Fue una gran sorpresa que venciera a la favorita, la que tiene el récord del mundo, la estadunidense Kendra Harrison.
La venezolana Yulimar Rojas logró un récord mundial y olímpico en triple salto con 15,67 metros. Su energía en el estadio es inigualable: le pide a la audiencia que le aplaudan, sonríe y baila mientras vuela por los aires con tanta fuerza que demuestra que ella nació para esta competencia. El oro era suyo antes de que comenzara la final, pero ¡vaya manera de asegurarlo!
La selección dominicana se lució en la primera prueba de atletismo de relevo mixto cuatro por cuatrocientos metros al arrebatarle la plata por una milésima de segundo a Estados Unidos. El equipo polaco se vistió de oro en el podio en una carrera histórica.
La colombiana Mariana Pajón, coronada como la reina del BMX, no logró conseguir el oro en esta final olímpica, tras perder contra la joven británica Bethany Shriever. Pero aún así sigue siendo la máxima referencia en este deporte al ser la única en tener tres medallas olímpicas en esta disciplina: dos de oro y la reciente de plata.
Otra colombiana, Sandra Lorena Arenas, hizo una gran actuación en la marcha de los veinte kilómetros al lograr conseguir la medalla de plata. La brasileña Érica Sena pudo haber terminado en segundo lugar y el podio hubiera tenido dos participaciones latinoamericanas, pero fue lamentable que en los últimos metros fue amonestada y tuvo que salir dos minutos de la competencia, por lo que terminó en décimo primer lugar.
Ceremonia de clausura
En la gran fiesta de despedida, cientos de cohetes iluminaron el cielo de la capital de Japón, seguidos de una serie de bailes y música alegre. Por primera vez, el cambio de sede no fue en el estadio, éste se celebró desde París, donde logramos ver una gran fiesta que rodeaba la Torre Eiffel. Las últimas medallas fueron las del maratón femenil y varonil; su ceremonia estuvo llena de júbilo y fue la de mayor audiencia durante los Juegos Olímpicos. Kenia conquistó esta entrega. Primero se les dio a las mujeres, el oro fue para Peres Jepchirchir, de 27 años. Eliud Kipchoge, de 36 años, ganó por segunda vez la presea dorada en unas Olimpiadas. Ambos son atletas kenianos, ambos hicieron historia, pero el oro de Kipchoge emociona, tanto por su edad como por ser su segundo oro.
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Los Juegos Olímpicos Tokyo 2020 fueron únicos en muchos aspectos. Fue la primera vez que las competencias se disputaron sin público o, en algunos casos, con pocos espectadores. Vimos que las mujeres se llevaron los reflectores por varias razones, al querer tomar control de sus cuerpos —como lo hicieron las gimnastas alemanas al vestirse con un leotardo que les cubría hasta los tobillos—, y su derecho a decidir —cuando Simone Biles salió de la competencia para cuidar su salud mental—. También se abrió el debate de que cada cuerpo es distinto y que no necesariamente por ser atleta de alto rendimiento debes de tener una figura delgada y piernas esbeltas. Cada cuerpo es distinto y es importante recordar que el peso no determina la salud de la persona. Las atletas se han posicionado en contra de la sexualización de sus cuerpos tantas veces que si las contamos terminaríamos con una lista enorme. Poco a poco, las mujeres han logrado el respeto y la admiración de los espectadores por sus habilidades deportivas y no por su físico. Todavía no se ha alcanzado la igualdad de género, como el COI ya declaró, pero cada vez estamos más cerca y, con suerte, París 2024 serán unas Olimpiadas con más logros para las mujeres.
La ceremonia de clausura, al igual que la de inauguración, se celebró en un estadio sin asistentes, pero la energía era completamente distinta. El panorama desolador quedó en el pasado. Las sonrisas de quienes compitieron fueron suficiente para olvidar que el mundo los observaba desde lejos. Fue una despedida llena de esperanza, el mensaje fue claro: en tres años, en París 2024, todo será mejor.
Melissa Cassab
Editora
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