La siguiente selección pertenece a Poemas escritos en la primera juventud, obra de T. S. Eliot que aparece por primera vez publicada en un volumen aparte en nuestra lengua. Aquí asoman varios de los precursores tempranos de Eliot, pero también el Eliot precursor de sí mismo, de sus grandes pasos poéticos en Prufrock o Cuatro Cuartetos.
Durante sus años formativos, el acontecimiento que afectó el curso de la vida de T. S. Eliot (1888-1965) no fue una crisis personal, sino su descubrimiento en diciembre de 1908 del libro El movimiento simbolistaen la literatura (The Symbolist Movement in Literature) de Arthur Symons, que le llevó a las obras de los poetas franceses del siglo XIX, sobre todo de Charles Baudelaire y Jules Laforgue. Muchos de los poemas incluidos en Poems Written In Early Youth, escritos entre los dieciséis y veintidós años, incluyen la formación misma que el combatiente modernista buscaría desacreditar más tarde: Shelley, Tennyson y los victorianos, incluso Byron (cuya influencia se hace muy visible en poemas como “A Fable for Feasters”). Aunque la mayoría de los poemas muestran a un Eliot virando hacia los intereses revolucionarios de su primer volumen: la influencia de Laforgue, Corbière y Baudelaire, y la resurrección de los metafísicos.
—Juan Arabia
LÍRICA
Si el Tiempo y el Espacio, como dicen los Sabios,
son cosas que no pueden ser,
el sol que no siente la caída
no es más grande que nosotros.
Entonces, Amor, ¿por qué deberíamos rezar alguna vez
para vivir un siglo?
La mariposa que vive un día
ha vivido la eternidad.
Las flores que te di cuando el rocío
temblaba sobre la viña,
se marchitaron antes de que volara la abeja salvaje
para absorber la eglantina.
Así que apresurémonos a arrancarlas de nuevo
sin lamentarnos por verlas languidecer,
y aunque nuestros días de amor sean pocos,
sin embargo, déjalos que sean divinos.1
* * *
CANCIÓN
Cuando llegamos a casa al otro lado de la colina
no cayeron hojas de los árboles;
los suaves dedos de la brisa
no habían arrancado ninguna telaraña temblorosa.
El seto todavía germinaba con flores,
no había pétalos marchitos debajo;
pero las rosas silvestres en tu corona
desaparecieron, y las hojas quedaron descoloridas.2
* * *
PALACIO DE CIRCE
Alrededor de la fuente que corre
con la voz de los hombres en sufrimiento,
hay flores que nadie conoce.
Sus pétalos son rojos y con colmillos,
llevan espantosas manchas y rayas;
brotaron de las extremidades de los muertos. —
No volveremos a estar en este lugar.
Las panteras se levantan de sus guaridas
en el bosque que se densifica debajo,
a lo largo de las escaleras del jardín
se encuentra la perezosa pitón;
los pavos reales caminan, majestuosos y lentos,
y nos miran con los ojos de hombres
a quienes conocimos hace mucho tiempo.3
* * *
NOCTURNO
Romeo, grand sérieux, importuno,
guitarra y sombrero en mano, junto a la puerta
con Julieta, en el habitual debate
de amor, bajo una luna aburrida pero cortés;
la conversación falla, suena una melodía
banal, y por lástima de su destino
detrás del muro tengo un sirviente esperando,
lo apuñala, y la dama se desmaya.
La sangre parece efectiva en el suelo, iluminada por la luna—
El héroe sonríe; en mi mejor modo oblicuo
rueda hacia la luna un ojo frenético profundo,
(no hay necesidad de “¿Amor eterno?”—“¿Amor la próxima semana?”)
Mientras que todas las lectoras se ahogan llorando:—
“¡El clímax perfecto que buscan todos los verdaderos amantes!”4
* * *
HUMOURESQUE
(A la manera de J. Laforgue)
Una de mis marionetas está muerta,
pero todavía no estoy cansado del juego—
aunque me siento débil de cuerpo y cabeza,
(un títere tiene tal estructura).
Pero esta marioneta muerta
me gustaba bastante: una cara común,
(el tipo de rostro que olvidamos)
pellizcada en una mueca cómica y aburrida;
mitad intimidación, mitad aire implorante,
boca torcida al ritmo de la última melodía;
su mirada de quién-diablo-eres;
traducida, tal vez, a la luna.
Déjalo ahí, junto a las otras inútiles cosas
del Limbo, arengando espectros;
“la moda más elegante desde la primavera pasada”,
“el estilo más reciente en la Tierra, te aseguro”.
“¿Por qué no consiguen algo con más clase?”
(débil desprecio de nariz),
“tú, maldita luz de luna, peor que el gas—”
“ahora en Nueva York”—y así continúa.
Lógica de una marioneta, todas equivocadas
premisas; sin embargo en alguna estrella
¡un héroe!—¿A dónde pertenecería?
Pero, incluso de esa forma, ¡qué máscara más bizarra!5
• T. S. Eliot. Poemas escritos en la primera juventud, Buenos Aires, Buenos Aires Poetry, 2021, 78 p. [Impresión bajo demanda en Gandhi, próximamente.]
Juan Arabia
Poeta y traductor. Fundador y director de la revista y editorial Buenos Aires Poetry.
1 Poema publicado en Smith Academy Record, VIII, 4, abril de 1905.
2 Poema publicado en The Harvard Advocate, LXXXIII, 6, 24 de mayo de 1907. Firmado: “T. S. Eliot”
3 Poema publicado en The Harvard Advocate, LXXXVI, 5, 25 de noviembre de 1908. Firmado: “T. S. Eliot”.
4 Poema publicado en The Harvard Advocate, LXXXVIII, 3, 12 de noviembre de 1909. Firmado: “T. S. Eliot”.
5 Poema publicado en The Harvard Advocate, LXXXVIII, 7, 12 de enero de 1910. Firmado: “T. S. Eliot”. El tema de este ejercicio a la manera de Laforgue fue sugerido por la segunda estrofa de su “Locutus de Pierrot, XII”: “Encore un de mes pierrots mort ; / Mort d’un chronique orphelinisme ; / C’était un coeur plein de dandysme / Lunaire, en un drôle de corps”. [Otra vez uno de mis pierrots muerto; / Muerto de un crónico orfelinismo; Era un corazón lleno de dandysmo / Lunar, en un extraño cuerpo.]
