Poemas de El reino de lo no lineal:
Premio de Poesía Aguascalientes 2020

Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986) ganó este año uno de los galardones más prestigiosos en México: el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes. Semejante reconocimiento se suma no sólo al de su labor como poeta (Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2017 por Principia) sino como traductora de poesía (Premio Bellas Artes de Traducción Literaria Margarita Michelena 2019 por Cielo nocturno con heridas de fuego de Ocean Vuong), dos oficios que se unen con armonía en su obra.

El reino de lo no lineal se aproxima a la impermanencia desde lo cotidiano. Una serie de fragmentos abrevan de lo poético, científico, popular y filosófico para ensayar, a manera de diccionario, diversas definiciones de vida. Díaz Castelo construye con emotividad, buen manejo del verso y sentido del humor un libro polifónico que atraviesa una y otra vez, de ida y vuelta, la frontera entre la vida y la muerte. Ofrecemos a continuación un breve adelanto del libro premiado.


Elisa Díaz Castelo. Fotografía de Ana Francina Barrios

 

 

Vida: menudo adrede recalcitrante: ver el origen de: ver generalidades: retrospectiva del concepto: qué no es vida: en el mar ni las piedras ni la arena: en el bosque ni el incendio ni la llama: interpretaciones: especulaciones: modelos híbridos: ni en el espacio: rotación o traslación de astros aunque quizá: cometas: eso: tal vez de ahí venimos: de otra parte: lluvia roja de Kerala: somos impactos: meteoritos: su caída: su impronta sobre el suelo: tal vez la vida es eso: una cicatriz:

§

 

Orfelia limpia el clóset 

Aún tengo en el clóset el vestido
de novia sin usar y no sé dónde
comprar la naftalina. Esto es algo
que me preocupa últimamente.
Para empezar, me inquieta
no conocer el olor de alquitrán blanco.
No tengo ese recuerdo, ninguna abuela
se desvivía en recorrer con manos maceradas
sus primeros motivos, esos días
en los que sí vivía de a deveras, años
traducidos a tela, encaje, dobladillos.
Y ahora más que nunca me duele
todo lo que no tuve y al no tener
no será recordado. No conozco
el olor de la naftalina. Es más,
no sé dónde comprarla. Es urgente.
Imagino polillas negras, sus alas con ojos,
recorriendo mi vestido blanco:
filamentos y antenas: muselina y encaje.

No quiero alimentar insectos,
mariposas de hábitos nocturnos.
Mejor que permanezca
con sus horas en blanco, sus páginas
que al no decir nada son capaces
de contenerlo todo: lo que ya no, el siempre
cortado al sesgo, rematado, el donde
no estuvimos, quienes ya no seremos.
Porque nosotros no, quiero
que el vestido permanezca, pretina,
lentejuelas y abalorios, sostenidas
todas sus costuras
por el hilo blanco de la trama
de una vida que ya no fue la nuestra.
En cualquier momento
podría ponérmelo y volver
a la persona que fui
como a la página favorita de un libro
que amamos y de tanto leerla se abre
exactamente en el mismo sitio.
Poder decirle al tiempo: esto.
Este instante que no pasó. Que siga
pasando para siempre.

O tal vez sería mejor las polillas,
en la noche perenne y polvosa de los armarios,
se alimenten de él a demanda
como de leche materna
dulcemente añejada en encaje y muselina.
Para que crisálida y oruga
crezcan y de la tela, antenas,
se conviertan en lo que deben ser
y vuelen, ala con ala, se levanten.
Serán la vida no vivida
que tomó vuelo y desenvoltura.
Serán ellas descendencia. Llevarán
mi vestido de novia
por los aires, volando
más ligero que nunca,
traducido a nutrientes,
sustento, sustancia de otra vida
a la que no le pondremos nuestro nombre.
Serán lo que no fuimos.
Porque no es absurdo ni terrible
querer que los insectos
sean lo único
que sobreviva de nosotros.

 

El reino de lo no lineal será publicado en coedición por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, el Fondo de Cultura Económica y el Instituto de Cultura de Aguascalientes.

 

Elisa Díaz Castelo
Poeta y traductora.

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Publicado en: Florilegio