Todos somos Lear. Es cosa de tiempo, porque Rey Lear es la tragedia de la decadencia, y todo lo vivo tiene que declinar. En el debilitamiento, el anciano pierde autonomía y va quedando en manos de los demás. Cuando seas viejo te llevarán a dónde no quieras, se lee en el Evangelio.
Habitaciones de papel
El lector se encontrará con más de 30 narradores que se preguntan si existe una diferencia entre la pasión y la obsesión, no sólo al escribir, sino en todas las cosas. La mayoría de ellos lo entiende como la facilidad con la que una pasión se transforma en una obsesión y cómo la constancia en el oficio de contar historias puede hacer que esa transformación sea satisfactoria.
En el bolsillo de un periodista cabe más que un lápiz
Yo no conocía a Héctor García. Entré al Museo de Arte Moderno sintiéndome de esos turistas tan comunes como desagradables cuando uno es baquiano. Con la cámara de fotos escondida, me sentí ridículamente importante y con una sensación de absurda desconcentración ante lo que estaba por ver. “Yo no vine a conocer museos, quiero […]
Jon Sobrino: un teólogo peligroso
En el número de abril, la revista nexos publicará un texto de Rubén Aguilar Valenzuela sobre éste y otros casos de teólogos que fueron perseguidos, acosados o silenciados por Joseph Ratzinger, antes y durante su papado. Como adelanto publicamos aquí un texto que Jon Sobrino escribió a raíz de la renuncia de Benedicto XVI.
Ciudad de libros · Fragmentos · Noticias de Cipango
"Mi adorada Carola:" Cartas de Gustavo A. Madero
Conocemos las cartas que Gustavo A. Madero envió a su esposa Carolina Villarreal, durante más de diez años, gracias a que su nieta, Petra Garza Madero de Romo, las publicó en 1991. La crónica de los últimos quince días de vida de Gustavo Madero se puede leer en este archivo. La componen tres cartas y siete telegramas, enviados a su “adorada Carola”. El intercambio de novedades incluye planes postergados, temores personales, preocupaciones domésticas, incertidumbre política y promesas imposibles.
Los romances de Ronald Dworkin
Dworkin creía en el deber de interpretar la ley. Un heredero de las reflexiones sobre la “common law” que puso la dignidad en el centro de su sistema moral. Sin embargo, Dworkin no era un conservador. Entendió la dignidad como autoafirmación no como sacrificio. Dworkin creía que tenemos el deber de vivir bien.
¿Qué sexenio para la cultura?
Vistos en perspectiva los tres nombramientos, uno no puede dejar de pensar que las designaciones tuvieron como enfoque una mirada de la cultura como propaganda o como “difusión de ideas”. Si es así, el observador, puede entender las razones, pero no estar de acuerdo.
El blues de los corsarios
Knopfler y Dylan son un par de viejos corsarios que representan la capacidad simbólica de un género plástico, la inspiración y oficio para hacer que cada canción suene como si fuera la primera vez, ante los cientos o miles de fieles que seguimos viendo en el rock una prueba contundente de que dios, efectivamente, existe.
Post Tenebras Lux de Carlos Reygadas. Lecturas de género e individualidad
En el cine alegórico, casi siempre, lo simbólico suele mezclarse con lo idiosincrático. En el caso de Post Tenbras Lux los simbolismos, las sugerencias y las metáforas están construidas en el lenguaje cultural del centro de México. Habla el lenguaje de la chilangocracia, de Amatlán, de Tepoztlán, de las diferencias de clase, de raza y de género como se dan -como las construímos- en estas zonas del altiplano.
Ensayo literario · Noticias de Cipango
Historia, ciencia o narración
Para la Historia, la narración sigue siendo parte de la construcción de conocimiento, mientras que el resto de las ciencias asumen al lenguaje únicamente como un último traductor.