Ensayo literario

El diablo como consuelo

Durante los siglos XVI y XVII, apogeo de la figura de Lucifer, Europa fue sacudida. Guerras por causas religiosas, epidemias, el movimiento de Reforma, la amenaza de los turcos a las puertas de Viena, el descubrimiento de un nuevo continente y el ocaso de la autoridad de príncipes y clérigos, fragmentaron la armonía de la sociedad europea. Ante este ambiente de sufrimiento e incertidumbre, Mefistófeles nos tendió la mano. La figura del diablo dio sentido al misterio de la enfermedad, explicó las inauditas calamidades de la época y diluyó la inquietud ordenando dicho caos en un episodio más de la eterna lucha entre el bien y el mal. Satanás transformó el sufrimiento y lo hizo soportable.


¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Un comentario sobre Birdman

Cine

¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Un comentario sobre Birdman

Birdman (2014) de Alejandro González Iñárritu nos presenta a Riggan Thompson (Michael Keaton), un actor que alguna vez fue famoso en Hollywood por interpretar al superhéroe Birdman antes de caer en el olvido y que ahora –años después– está en Broadway tratando no sólo de revivir su carrera sino de hacer algo “real” algo “significativo”: adaptar el libro De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver para una puesta en escena. La trama nos sitúa en la tensión de los últimos previews (ensayos con público) antes del estreno, tensión que se complicará aún más con la llegada de última hora del actor Mike Shiner (Edward Norton), quien antagonizará a Thompson hasta el punto de poner en riesgo la obra misma.


Ciudad de libros

Algo sobre Un soplo en el río

Cal y arena relanza tres novelas de Héctor Aguilar Camín (Chetumal, 1946) —Morir en el golfo, Un soplo en el río y La guerra de Galio—, acontecimiento que marca el retorno del escritor a la editorial que lo proyectó como autor de ficción. Con este motivo publicamos un ensayo del propio Aguilar Camín sobre Un soplo en el río.


Curadero

Un museo de Arte Latinoamericano en Miami

Con la construcción de este museo se abre en la costa este de Estados Unidos una oportunidad para revalorar al arte y la arquitectura de América Latina. No es un hecho menor, pues si se hace una revisión por los países del centro y sur del continente americano, sólo Argentina tiene un museo dedicado al arte de la región. En Estados Unidos, en cambio, existe ya el Museum of Latin American Art MOLAA, pero en Long Beach, California, es decir, en la costa opuesta a donde se encontrará el LAAM.


Cartelera

Cartelera 5-12 de diciembre

Birdman; Chicos y Guillermo ¡A comer!; Dariela de los martes; El juez; El remanente; Éxodo, dioses y reyes; Grandes héroes; Interestelar; La última profecía; Los juegos del hambre Sinsajo: Parte 1; Paddington; Quiero matar a mi jefe 2; Rec 4: Apocalipsis



Crónica

Heroínas olvidadas

No me refiero a las que vistieron el brillante yelmo del guerrero como Juana de Arco; ni a las que reinaron para cambiar el curso de la historia como es el caso de las reinas Isabel de España e Isabel I de Inglaterra, no, no me referiré a estas grandes mujeres, sino a otras que actuaron discreta pero eficazmente, guiadas por su instinto, por su avidez de saber y de comprender, por su cultura, por su fortaleza y por su valentía personal.




Crónica

SoHo, reconociendo una estética futura

¿Y qué mejor que un struggling artist para aprovechar la situación? En las décadas de los 60 y 70, jóvenes artistas con poco dinero para pagar las que, por lo visto, siempre han sido altas rentas de Nueva York encontraron en este lugar desamparado el espacio idóneo para vivir. A esto cabe añadir que los espacios amplios y la enorme cantidad de luz que recibían los interiores fungieron también como tentadores elementos que determinaron la mudanza artística al SoHo. Los edificios, al ser pensados originalmente como espacios industriales, no contaban con las condiciones mínimas indispensables, según el gobierno de la ciudad de Nueva York, para ser considerados habitables (calefacción, aislamiento térmico, interfones), por lo que se regularon los espacios del barrio de forma que sólo aquellos que garantizaban ante la ley ser artistas podían habitarlos. Para dejar saber a las autoridades que en determinado edificio vivían “artistas legales” se colocaba una placa con las iniciales A. I. R. (Artist in Residence).