Ciudad de libros

Poetizar es combatir

No nos descuidemos: han llegado los barbajanes del lenguaje. Fue apenas, fue hace siglos. Incendian todo a su paso, nada se llevan. Abusivos, recomendables para el caudillaje. Toman la palabra, nosotros desaparecemos. No nos descuidemos.




Ciudad de libros

En gerundio, por favor

En Yendo, encontramos una lírica que fue escrita con las manos hacia arriba dando las gracias, que dice pan y el vecino da la cara, que dice historia verdadera y la Historia, cínica, esconde la cara, que dice “cualquier cosa como palíndromo, bruma o pasiflora, o cosas desastrosas como sándalo de penumbra, jacaranda sin sombra.”



Ciudad de libros

La nada que es

Este es un libro mágico. Existió antes que nosotros. Cuando el polvo de aquellos (tal vez) primeros rastros humanos se elevó en una brava corriente de aire para mostrar una colección de gestos primarios cautivos en la roca, el poeta dijo ante el acantilado: “He tenido una revelación”.