Con guante blanco · Noticias de Cipango

Nueva respuesta del director, no presidente, de la Academia Mexicana de la Historia

Estimada Ana Sofía: dice usted que mi réplica tiene “alegatos preocupantes e interpretaciones a modo”. Pues yo pienso que esto es lo que caracteriza a su contrarréplica. Para comenzar, el título de su respuesta. Ambos habíamos puesto a las mujeres como el punto central de nuestros argumentos, pero ahora parece ser que lo que le importa es que sea el “presidente” de la Academia Mexicana de la Historia con quien debata.


Covidiario

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7 de mayo, 2020

Me parece que la forma literaria más afín al tiempo de cuarentena no es el diario, sino el haikú. Es verdad que el recuento cotidiano del diario tiene una cercanía natural con el encierro y la reclusión, sobre todo el diario íntimo abocado a la exploración minuciosa del yo, como los cuadernos femeninos y dulcemente burgueses que describe Peter Gay en The Naked Heart.





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Respuesta del presidente de la Academia Mexicana de la Historia

Por medio de la presente, solicito a usted la publicación de este texto en su muy apreciada revista nexos, pues el mismo busca hacer algunas precisiones a lo afirmado por la joven historiadora Ana Sofía Rodríguez Everaert en su artículo “El campo intelectual del siglo XX: la Academia sin mujeres”, del pasado 30 de abril.


Covidiario

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5 de mayo, 2020

Últimamente paso mucho tiempo parada de cabeza. Me paro de cabeza hasta que el amor y la furia y la impotencia se drenan de mi y lo único que queda es una vibración que casi es un sonido y que me enferma. No soy esencial; mi trabajo no es esencial; y pararme de cabeza no es más que otra forma de sentir mi carencia de esencialidad. De hecho acabo de hacerlo, pararme de cabeza, en el porche de la cabaña perdida en los bosques de las Carolinas donde cumplo mi quincena de cuarentena obligatoria antes de poder reunirme con mi familia.


Covidiario

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4 de mayo, 2020

Ningún ruido avasalla más que el de cada martes en la madrugada, cuando una decena de camiones llega de un lugar remoto y arma el tianguis semanal. Seis de la mañana y se oyen los gritos de quienes cuelgan lonas en los árboles; seis y media y a alguien se le cayeron los tubos que sostienen el puesto hechizo; ocho y el primer grito de “pásele, güerita”.