Covidiario

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13 de mayo, 2020

Un joven tose y otro que lo cruza se aleja. Las tiendas de teléfonos celulares, tabaco y supermercados abren ya sus puertas. Aunque debemos permanecer el mayor tiempo en casa, el gobierno ha dictado un nuevo horario: entre siete y diez de la mañana podemos salir a ejercitar. Entre diez y doce salen los de mayor edad, al mediodía los niños pueden pasear y por la noche los deportistas retoman la rutina.



Covidiario

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12 de mayo, 2020

Días circulares. El lunes es igual que el sábado y el miércoles igual que el viernes. Hoy, me levanté, fui al baño, me lavé los dientes, la cara y las manos, leí el periódico, desayuné, caminé, me bañé y vestí, leí, escribí, comí, volví a leer, a caminar, lavé trastes, consumí mi dosis diaria de Netflix, cené, volví a leer y se acabó. También hablé por teléfono con tres amigos. Aquí podría terminar, sin dramatismo, la página de mi posible diario. No hay nada sobresaliente, tampoco dramático ni chusco. Lo dicho: días circulares.


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11 de mayo, 2020

Decidí vestirme como si el mundo no hubiera cambiado, con zapatos y calcetines, después de varios días de refugiarme en la comodidad de las pantuflas. Después de tender mi cama admiro el orden a mi alrededor. La semana pasada decidí ordenar mi habitación. Tal vez si organizo mi espacio, organice mi mente, me dije en un intento inútil para calmarme. Les advierto que no funciona, pero al menos descubrí un viejo diario.



Covidiario

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10 de mayo, 2020

Recojo, como un limosnero de buen ánimo, las noticias que hoy parecen insignificantes —el tornado en Nuevo León; el pastelero que mata a un asaltante en el Estado de México; el bombardeo al aeropuerto de Trípoli—, noticias nimias comparadas con el concierto viral que se anuncia a cada minuto como una de las facetas de la eternidad.