
Ariosto estuvo aquí.
Nos dejó su grafito
de treinta y nueve mil endecasílabos
que los necios desprecian,
y yo, que soy más necio todavía,
estoy leyendo ahora:
Canto las damas y los caballeros,
las armas, los amores, las audaces
y corteses empresas de aquel tiempo
en que los Moros dieron guerra a Francia
cruzando el mar de África y siguiendo
a su rey Agramante, airado y fiero,
para vengar la muerte de Troyano
sobre el rey Carlo, emperador romano.
Y yo, ¿qué canto ahora?
(“Prohibido estacionarse”, “XII”)
“Y yo, ¿qué canto ahora?”, se pregunta José María Micó (Barcelona, España, 1961). En su trabajo anfibio como poeta, traductor y cantautor, se destacan tres variedades de canto: el solista de sus poemas, el polifónico de sus traducciones y el dueto acústico (Marta y Micó) de su cancionero. Aquella duda (“Y yo, ¿qué canto ahora?”) abre, en realidad, tres rutas paralelas, tres caminos potenciales, tres tipos de “música de lo que pasa”, de acuerdo con la expresión de Seamus Heaney.
Desde ese trivio, Micó accede a la poesía como “la manera más adecuada de decir cualquier cosa”. Y añade: “El problema es encontrar esa manera”.[1] Nuestro autor se marcha con su música a otra parte, en “la búsqueda de un equilibrio imposible”:[2] cantar lo que se cuenta, contar lo que se canta, hacer de un cover un nuevo original. La misión es la misma: modelar con palabras y sonidos “la eternidad de una ilusión a solas”, a fin de “que no se acabe este minuto / [y] nada ocurra. / Y que si ocurre sea / sin sucesión”.[3] No se trata de borrar el pasado y el futuro sino de conjurar el presente, ese tiempo absoluto que define al caminante que es Micó. Si para él, como para Machado, no hay camino que no sea en marcha, lo que se cumple en el poema escrito, en el poema traducido y en el poema cantado es una urgente paradoja: “el rito de lo efímero en una sensación de tiempo abolido”.[4]
Consideremos las particularidades de Prohibido estacionarse, nombre común a los Tres ciclos poéticos que hoy se presentan en la bella edición de luxpluslux, a cargo del artista Otto Cázares. Tres ciclos compuestos por Micó en plena traducción de Dante y su Comedia,[5] tres diarios en verso como reflejos —necesariamente distorsionados— del poeta florentino y su caminata por el más allá, donde pasado, presente y futuro son, en simultáneo, paraíso, purgatorio e infierno. Oigamos esa versión de los hechos y miremos esa inversión de planos:
Ahora estoy en Ferrara.
Bajo la misma lluvia
que a dos calles de aquí
bañará el patio del castillo Estense,
donde ayer no llovía.
Pero ahora está cayendo
una lluvia tan fina que no parece agua,
que forma un solo charco sobre el suelo,
mojado y raso,
y el charco que no crece es un espejo
en cuyo fondo llueve,
un espejo que ha estado siempre ahí,
como yo estoy aquí paralizado,
desde siempre también,
en extraño equilibrio,
para que no se quiebre el charco inmóvil
que me refleja
y me convierte en parte del paisaje.
(“Prohibido estacionarse”, “X”)
“…en extraño equilibrio”, según Micó, se dan cita tres tiempos, tres espacios y tres personas, reunidas en “el punto / en que todos los tiempos son presentes”.[6]Prohibido estacionarse, entonces, no proyecta una simple argucia sino una poética en moto perpetuo, la aspiración “a organizar un mundo que no existe”.[7] No por falso sino por latente, no por irreal sino por súbito.
Estacionar es un verbo que, bien mirado, no se puede conjugarse; su infinito, su acumulación de polvo y certeza, constituye un infinitivo. José María Micó nos ha obsequiado en tres ciclos las instrucciones de su “máquina de cantar”, donde lo real es un tono, una voz y un instrumento. Sus lectores integramos un coro mixto cuya partitura ofrece la memoria viva de una experiencia inédita. ¿Qué más podríamos cantar aquí y ahora?
Hernán Bravo Varela
Poeta, ensayista, traductor, editor. Entre sus libros, Oficios de ciega pertenencia e Historia de mi hígado y otros ensayos. Su más reciente libro de poemas es Ejercicios de respiración / El Estado empresario mexicano (2024).
[1] En José María Micó, Poética y poesía (no. 38). Madrid: Fundación Juan March, 2020, p. 10.
[2]Loc. cit., p. 11.
[3] J. M. Micó, Prohibido estacionarse. Tres ciclos poéticos. México: luxpluslux (Col. Quemadura, 01), 2025, p. 47.
[4] JMM, Poética y poesía, p. 27.
[5] Dante Alighieri, Comedia (JMM, prólogo, comentarios y traducción). Barcelona: Acantilado, 2018, 936 pp.
[6] “Paraíso”, canto XVII, en Loc. cit., p. 680.
[7]Prohibido estacionarse, “XVIII”, p. 75.