Lost in Space y su narrativa sumamente accidentada

Lost in Space (Netflix)
Creador: Matt Sazama y Burk Sharpless
Actores principales: Toby Stephens, Molly Parker y Parker Posey.


La nueva serie de ciencia ficción de Netflix está plagada de desgracias, desastres y retos humanos. El desgaste del espectador es claro, no tanto su entretenimiento pasajero, a pesar de esas tramas retorcidas y forzadas a las que nos estamos acostumbrando por la fuerza, y por la cantidad de producciones que existen.

Cientos de veces la humanidad se ha preguntado, de diferentes maneras, sobre los alcances de nuestro ingenio frente a circunstancias límite, y más donde se pone en juego la propia supervivencia. Preguntas como ¿qué tan capaces somos para resolver problemas inesperados?; ¿de qué conocimiento disponemos ante situaciones desconocidas?; o bien, ¿cómo nos mantenemos vivos en condiciones extremas, desfavorables y peligrosas?, son usadas como expresiones frecuentes de esta curiosidad en torno a las fronteras de nuestra capacidad de respuesta a las catástrofes. 

Lost in Space —la última entrega de Netflix, dentro de su ya confiada apuesta por la ciencia ficción— busca mostrarnos esto a través de las aventuras y desventuras que se desprenden del viaje de colonización de la familia Robinson hacia Alfa Centauri, después de dejar atrás un planeta Tierra en aparente agonía (aunque hasta ahora no quede tan claro bien porqué, ni la gravedad de la situación).

Algo que resulta particular de Lost in Space es que, a diferencia de la mayoría de las otras series que Netflix ha producido dentro del género, este remake del programa de TV de los 60s, con un tono más relajado y orientado a la familia, tramas simples y personajes poco complejos, busca atrapar a un público más extenso, especialmente aquel que incluye niños. Sin embargo, los guionistas parecen confundir el contenido apto para todo público con una licencia para descuidar las premisas, los giros dramáticos y las motivaciones de los personajes.

Y resulta raro, porque una de las pocas cosas interesantes de la serie —además de algunas facetas del diseño visual— es la forma en la que está contada. Algo que es paradójico respecto a lo anterior, porque la estructura narrativa esta diseñada para exigir cierta paciencia de la audiencia. Le pide al público inferir muchos detalles fundamentales de la historia que no necesariamente son explícitos, sino que se van haciendo evidentes en el transcurso de los episodios. Básicamente sigue un formato que tiene la clara intención de mostrar “¿cómo llegamos aquí?”; es decir, que va develando las particularidades, motivos y misterios de la historia a través de diferentes flashbacks y de ir poniéndonos en el punto de vista de diferentes personajes. De hecho, uno podría reconocer que la historia corre en tres diferentes líneas temporales: el pasado contextual, que es en el que se enmarcan los conflictos que viven los personajes entre sí o con el que se entienden las motivaciones detrás de lo que hacen, el pasado inmediato, en el que se muestran los hechos que dan pie a la situación del presente, y el presente, que es básicamente donde vemos los sucesos que viven los personajes que están “perdidos en el espacio”.

Bajo esta estructura narrativa se desarrollan las tres principales tramas de la serie: la de la familia Robinson (los protagonistas), la de la Doctora Smith (la antagonista) y la que llamo del “naufragio”—que para fines prácticos es donde se pueden incluir detalles importantes de la trama principal, vistos de manera circunstancial o a través de los ojos de personajes secundarios.

Empecemos por la trama más contextual, la del “naufragio” (es inevitable no pensar que Lost in space es una “robinsonada”, en el sentido de referencia a Robinson Crusoe). Todo empieza con el “accidente” (a medida que transcurren los episodios se sabrá exactamente lo que pasó) que desvía el curso de la Resolute, nave donde viajan todos los colonos del nuevo mundo, ubicado en Alfa Centauri, tras haber concursado por un lugar en diferentes pruebas de conocimiento y resistencia, así como al haber demostrado un historial limpio de antecedentes criminales. La esperanza es que en ella se transportarán a los mejores, en la medida en que la promesa de un “nuevo comienzo” de la humanidad se haga realidad. Dentro de esta nave matriz se albergan las familias cuyos miembros lograron ganar un lugar. Cada familia habita una nave más pequeña, que les sirve de hogar hasta su llegada a Alfa Centauri: las Júpiter. En la catástrofe de la Resolute, un buen número de Júpiter, incluida la de los Robinson,logran evacuar hacia un planeta con condiciones favorables para la vida humana, donde naufragarán y desde donde buscarán establecer contacto con otros sobrevivientes y, eventualmente, con la propia Resolute.

La trama particular de los Robinson, si bien está entrelazada con la del “naufragio” (la supervivencia del día a día), sigue un arco dramático muy particular, orientado por el problema de la unión familiar ante un padre ausente. Desde el inicio, a uno le queda claro que la mayor de las dificultades que tendrán que superar los Robinson (que no son pocas) será la de su propia reconciliación emocional como familia, especialmente debido al conflicto entre el padre y la madre. A lo largo de los episodios se van haciendo claros los pormenores del conflicto y las claves de la reconciliación: un padre que aparentemente quiere estar lejos de su familia y que miente al respecto, una madre que siente la responsabilidad de echarse la familia al hombro y el hijo más pequeño que vive parte de su infancia alejado de la figura paterna.

Por último, la trama de la Doctora Smith también sigue un arco dramático bastante evidente, que gira en torno a su obsesión egoísta por llegar a Alfa Centauri para poder “empezar una vida desde cero”. Desde el principio es muy manifiesto el papel antagónico de este personaje, gracias al exacerbamiento de su instrumentalismo oportunista, donde el fin siempre justifica los medios. Algo que, conforme va avanzando la serie, se irá profundizando en los motivos por los que la Doctora Smith se va constituyendo como villana: como una forma de ocultar sus acciones criminales para lograr ser parte de la expedición de la Resolute y, luego, para esconder este pasado, emprender más acciones contrapuestas al resto de los personajes.

Todos estos argumentos narrativos se ven cruzados por dos factores que, a la larga, tienen una posición central en la historia. El primero de ellos es el robot alienígena que encuentra Will Robinson, pues éste no sólo se vuelve uno de los elementos disruptores más importantes del entorno, sino también una importante bisagra narrativa. Esto es: modifica las circunstancias de los personajes a medida que transcurren los episodios, pero también le va develando al espectador la conexión entre el “accidente” de la Resolute y muchos de los conflictos entre los personajes (como entre Will Robinson y su padre, y entre los Robinson y la Dra. Smith).

Por otro lado, es inevitable no percatarse del papel de las contingencias como motor de lo que le da continuidad a la historia, a un grado que resulta excesivo y agobiante. Los accidentes, desgracias y catástrofes están a la orden de dos o tres por episodio. En algunas ocasiones, sirven como razón para que los personajes emprendan acciones necesarias para la historia, pero en otras, simplemente suceden como relleno dramático de situaciones irrelevantes: son accidentes que no llegan a nada, como si fueran “gags” de acción que necesitara la serie para justificar los cuarenta minutos a una hora de duración por capítulo. Con todo, es innegable que una buena parte de la historia de Lost in Space se va desarrollando gracias a la indomable y desproporcionada mala fortuna que los Robinson tienen para atraer desgracias y peligros, a pesar de que también se puede reconocer que a ninguno de ellos les falta ingenio para salir triunfantes de las situaciones adversas que van viviendo de capítulo a capítulo.

 

Carlos Camp
Sociólogo y consultor.

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Publicado en: La caja ilustrada