Los pisos de Francisco Toledo

Este reportaje explora otra de las múltiples facetas de Francisco Toledo: el diseño de baldosas que se han expandido en varios espacios urbanos y rurales. Otro más de sus legados para la historia del diseño mexicano


En 2012, los visitantes a la sección de diseño de Zona Maco conocieron las obras que realizaron reconocidos artistas en un taller de Oaxaca. Las piezas no se encontraban colgadas en muros, ni colocadas sobre pedestales. Para verlas los visitantes debían bajar su mirada al suelo. Eran, literalmente, el piso.

Formado por baldosas de cemento, el piso de uno de los pabellones mostraba los diseños que varios creadores habían realizado para apoyar el taller que los producía. Invitados por el artista Francisco Toledo (1940-2019), buscaron la manera de trasladar sus ideas a patrones repetibles.

La instalación no fue fácil. Javier García, director de Arte y Decoración, la empresa que produjo e instaló las baldosas con su equipo, sólo tuvo tres días. Al ver los pabellones de los otros participantes, recuerda que quedó impresionado con los tráilers y montacargas que transportaban las obras de arte. “Nosotros sólo llevábamos una camioneta Chevrolet 91 y un diablito”.

Fue agotador, pero los diseños producidos en su taller fueron conocidos más allá de Oaxaca. Sus pisos comenzaron a formar parte de casas, hoteles, restaurantes, museos y hasta iglesias en varias ciudades de la república y del mundo. Desde entonces, sus baldosas pueden verse y pisarse tanto en Los Cabos y Juchitán como en Los Ángeles y Londres. “Antes sólo nos conocían de manera local”, recuerda García.

Unos años antes, García había considerado cerrar el negocio. “Cuando llegaron las losetas vitrificadas industriales, cayeron las ventas y comenzaron a desplazar nuestro producto”. El taller, iniciado por su padre, Cecilio García, en 1974, había crecido de manera constante hasta los años noventa. Pero tuvieron que reconocer que no podrían seguir trabajando como antes. “Buscamos la manera de sostener este taller produciendo otros productos, como cubiertas de resina y mármol. Nos rehusamos a cerrarlo porque había significado mucho esfuerzo para nuestro papá”.

En 2007, cuando los visitó Jerónimo López, conocido por el nombre artístico de Dr. Lakra, el taller producía poco. Dr. Lakra buscaba pisos para su casa y les preguntó si era posible elaborar nuevos diseños. Les envió patrones tibetanos, japoneses, hindúes. “Copio pero no de manera idéntica —explica Dr. Lakra—. Son nuevas versiones".

Dr. Lakra le comentó a Toledo, su padre, sobre los pisos. Y Toledo los visitó, junto con su pareja, la artista danesa Trine Ellitsgaard. “Nos dimos cuenta de que, aunque estaban muy bien hechos, los diseños no eran modernos”, recuerda Ellitsgaard. “Y posiblemente los jóvenes arquitectos no querrían usar ese tipo de pisos para sus construcciones”. Ellitsgaard propuso un piso que retomaba el diseño de una fuente en espiral, ubicada en la India.

Toledo mandó su primer diseño, al que llamó "Relámpago". Y, aunque a lo largo de los años dijo poco sobre sus pisos, se dio cuenta de que en varios de sus dibujos emergía un signo antiguo: una cruz gamada, símbolo solar que denota buena suerte en el hinduismo. En muchas de sus obras esa cruz era constante, pero no era intencional. "La busca el lápiz, no yo".

Desde ese momento realizó veintinueve diseños e invitó a participar a varios artistas, como Jan Hendrix, Ricardo Pinto, José Castro Leñero, Demián Flores y Laureana Toledo. Cada uno hizo propuestas distintas. Demián Flores recordó que sus abuelos tenían este tipo de pisos, en Juchitán. “Los colores parecían acuarelados y formaban un diseño geométrico. Al fijar la vista, notabas que estaba hecha por pétalos. Yo usé colores similares para crear una retícula de serpientes”.

En contraste, la artista Laureana Toledo, hija de Francisco Toledo, en vez de realizar dibujos, comunicó instrucciones: producir todas las combinaciones posibles de una cuadrícula de 4×4. Dejó que otros decidieran cómo y qué combinaciones instalar. “Me gusta que puedan tomar mi molde para crear nuevos diseños. Las combinaciones son enormes, así que no hay piso que se repita”.

Las baldosas no sólo han cautivado a artistas, sino que también han capturado el interés de arquitectos. La reconocida firma de arquitectura LEGORRETA® ha adoptado estas baldosas tradicionales con entusiasmo, valorando su adaptabilidad contemporánea en variados proyectos, desde casas de playa hasta las oficinas de bufetes jurídicos internacionales.

Para la casa Amor por México (2019), ubicada en Los Cabos, LEGORRETA® propuso a sus clientes “personalizar cada habitación utilizando un mismo lenguaje”, relata Michelle Garmendia, Directora del Departamento de Diseño de Interiores. “Parte del concepto era considerar que las baldosas también podían ser interpretadas como arte”.

En contraposición a los espacios vivaces y coloridos de la casa de Los Cabos, este 2023, LEGORRETA® finalizó las oficinas en Monterrey de un bufete con presencia internacional. El diseño buscó un ambiente moderno con esencia mexicana, usando baldosas monocromáticas diseñadas por Francisco Toledo, que emulan el color y textura del petate. LEGORRETA® planea seguir incorporando los distintos modelos de baldosas en proyectos de hoteles, residencias y oficinas.

Mientras que la influencia de estas baldosas crece en el mundo del diseño arquitectónico contemporáneo, es importante recordar la conexión que tienen con su origen y el propósito detrás de su creación. Para Toledo, la producción de baldosas modernas también tenía un enfoque social. Representaba una oportunidad de revitalizar un taller desplazado por procesos más industriales. Además, con la parte de las ganancias que le correspondían por los diseños donó baldosas a bibliotecas y escuelas. Este trabajo persiste gracias a la asociación civil que fundó: Amigos del Instituto de Artes Gráficas y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo. Tan sólo este año se concluyó la instalación de baldosas en escuelas en San Pedro Mártir Quiechapa Yautepec y en los Bajos de Chila Mixtepec, Oaxaca.

Hace poco en Juquila, la Escuela Secundaria Técnica 122 inauguró su polifórum “Sabor a mí”, concebido como un espacio multifuncional: centro de reunión, comedor, lugar para tareas y juegos de mesa. Al enterarse de que Víctor Manuel Rojas, un arquitecto local, había ganado en un concurso de diseño de baldosas impulsado por la Asociación Amigos del IAGO y el Centro de las Artes de San Agustín, el director Eleazar Rosette le invitó a colaborar en la construcción del polifórum. Juntos se enlazaron con la Asociación para concretar el proyecto, aplicando el diseño de Rojas en una superficie de 75 metros cuadrados. “Es un espacio con un diseño único”, afirma Rosette.

Así, la visión artística de estas baldosas ya es parte integral del diseño contemporáneo. En escuelas comunitarias o empresas, están en plena expansión. Otro de los legados invaluables de Francisco Toledo, esta vez a ras de suelo.

 

Daniel Brena
Director del Centro de las Artes de San Agustín Etla

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Publicado en: Curadero